sábado, 12 de diciembre de 2009
leire star 12º cuando la verdad está apunto de salir
-me dan igual tus consejitos. No a nacido nadie que me derrote
-Haya tu, Leire. ¿Por qué te puedo llamar Leire? ¿No?
Yo no le hice caso y le dije:
-Después te doy un autógrafo, para tus hijas.
El se quedó callado. Y yo me propuse a poner la clave en el miniportátil del principio antes de que viniera Adrián y descubriera todo.
Yo me apresuré a poner la contraseña. ¡Por fin! Tras varios día por fin lograra entrar. Mientras tanto, Patri ya había ‘despertado’:
-¿Estás bien?-le preguntó Adrián, que aún la sostenía-
-Si, si, si ya estoy muy bien, demasiado bien.
Cuándo dijo eso, Adrián le miró con cara rara:
-Bueno, pues entonces dejame ahí las pizzas tepago y te vas.
A Patri no se le ocurría otra cosa que volverse a desmayar, pero eso sería muy sospechoso. Entonces, cuándo se levantaba lentamente, fingió que se mareara. Adrián la volvió a coger y le dijo:
-spérame aquí, voy a buscar a Vicky.
-¡No! –gritó Patri-
Adrián se dio media vuelta y le dijo Patri nerviosa:
-No, digo, que es que como me mareo, pues prefiero que alguien esté aquí conmigo.
Mientras tanto arriba, yo ya había entrado al despacho de Adrián, Brais aún le apuntaba con una pistola a Lucas:
-Leire ¿Lo has encontrado ya? ¡Date prisa! Tenemos que salir de aquí cuánto antes-me dijo Brais-
Lucas aún seguía mirando atentamente:
-No vais a poder con nosotros ni tú, Brais, ni Vicky, o Leire, como sea.
Brais, le peguó una bofetada en su cara y entró al despacho de Adrián:
-Leire, tenemos que irnos-me volvió a repetir Brais-
-Mira, fíjate, en estos documentos, tiene todos los planos de nuestra organización.
-Seguro que se los había Carlos-me contestó-
Yo revolví los documentos, y ahí estaba la cajita que me había dicho El Maestro. La cogí y la abrí:
-Mira, nos estaba controlando, pero desde la muerte de Carlos no tuvo más noticias nuestras-le dije yo-
-Venga Leire, vámonos esto es muy peligroso para Patri, está en la boca del lobo.
Yo le hice caso a Brais, abrí la cajita dónde se encontraba el chip, y lo cogí:
-Vámonos-me repitió Brais saliendo del despacho de Adrián- Le hice caso, peo antes me llamaron la atención unos documentos. Entonces los cogí junto con el chip:
-Adiós, Lucas-le dijo riéndose Brais-
El gimió, ya que le habíamos tapado la boca para que no gritara:
-Ah!-dije yo-. ¿Tú no querías un autógrafo mío? Pues cuándo consigas desatarte, dásela a Adrián.
El siguió gimiendo. Mientras tanto, Brais salió por la ventana , por dónde había entrado. Yo salí por la puerta de adelante, pero como Adrián estaba entretenido con Patri, no se dio cuenta. Ella si, que cuándo ya me vió, irme hacia el coche, se levantó y le dijo:
-Bueno, creo que ya estoy mucho mejor, gracias, pero esto que me pasó no lo tomes como que somos enemigos. Chao.
Adrián se quedó desconcertado. Patri, ya salía por la puerta principal quitándose el disfraz que tanto calor le hacía. Adrián se fue a buscarnos a mí y a Lucas. Mientras tanto, Brais, Patri y yo, ya nos habíamos alejado bastante del grupo de Adrián. En el coche de Brais se respiraba como algo raro que no se puede explicar. Cuándo iba a hablar Brais, le interrumpí diciendo:
-Brais, he tomado una decisión ahora que todo esta ‘película’ se acaba.
Brais me miró a mis ojos que aún seguían verdes. Patri miró a Brais y yo continué hablando:
-Ya lo he pensado mucho y espero que no te cabree mi decisión. Porque es mi decisión y no pienso dar marcha atrás.
Brais respiró hondo mientras conducía y Patri tragó saliva:
-Creo que me vas a tener que aguantar un año más porque hasta el momento pienso seguir siendo Leire Sart.
Brais se rió y Patri se alegró. Los dos parecían estar muy contentos tras mi decisión. Brais estaba eufórico, pero la que no lo tenía tan claro era Patri…
Tras media hora de camino hacia la organización, Brais nos llevó a mi y a Patri hacia un hospital. Cuándo paró el coche (su famoso descapotable rojo), Patri le bromeó:
-Brais, que estamos, no hace falta que nos traigas aun hospital
-No. No os traigo por vosotras.
Yo me asusté y le dije.
-¿Qué pasa Brais?
El me contestó:
-Pues que como dices tú la ‘película’, aún no ha acabado. Es más aun creo que le faltan varios capítulos por escribir. Seguizme.
Brais aparcó el coche en el garaje del hospital. Mientras que Patri me preguntaba:
-Tu estás segura de lo que estás haciendo. Mira que al haber aceptado a Leire, te tendrías que olvidar de Rafa.
-Ya, por eso lo hice, porque nuestro amor es imposible.
-¿Vas a hablar con el?
-No. No voy a hablar con el. Cuánto antes acabe esto mejor. Además el no me envió nada. ¿Por qué lo haría yo?
Entonces Patri recordó el mensaje que e había enviado Rafa ayer. Cuándo yo iba ya andando, Patri me grita:
-Eso no es verdad.
Yo me dí la vuelta y le dije.
-¿Cómo?
-Como lo oyes. Que eso es mentira. Si que te mandó uno, bueno uno y bien largo. Te decía cosas tan bonitas…
Os confieso que me quedé confundida y le seguí preguntando:
-¿Entonces porque no me lo envió nunca al móvil?
-Si que lo hizo.
Patri, miró para Brais que se estaba peleando con otro por conseguir el mismo sitio para aparcar. Patri me dijo:
-Os espero en la cafetería del hospital.
Yo respiré aire y me acerqué hacia el hombre que discutía con Brais. El se cabreó más cuándo saludé a Brais, con una sonrisa fingida. Después me puse delante del coche y saqué la pitola:
-¿Nos vas a dejar ahora el sitio?
El hombre, asustado, me contestó desde la ventanilla del coche:
-Claro, señorita, claro, ya se lo iba a decir yo a su novio.
Entonces yo me enfadé por que ya era la décima vez que decían que era su novia. Y mi reacción fue dispararle hacia el cinturón, que se lé soltó.
El hombre arrancó el coche a toda velocidad, dejándole así paso así a Brais. Brais lo aparcó se bajó del coche y me bromeó:
-¿Qué a mí también me vas a disparar?
-¿Por qué lo borraste?
Brais , bien sabía de lo que le hablaba, pero se hizo un poco el tonto:
-No sé de que me hablas
-Pues del mensaje que me envió Rafa y que tu borraste. ¿Con que derecho coges mi móvil?
-Vaya, así que aún te sigue importando ese mocoso. Pues para que te enteres lo hice por tu bien porque no quería que dejaras de ser Leire Sart por el.
-Ya, pero creo que esa decisión la tendría que decir Victoria Lagos, ¿No crés? No tú.
-Parece que nada te hace entrar en razón, da igual que El Maestro esté entre la vida y la muerte otra vez.
-¡¿Qué?!
Mi cara de enfado pronto cambió por la de una de preocupación.
-¿Pero como fue?
-Parece ser que Emma se escapó y le disparó. Sólo me dijeron eso.
Yo miré para los lado y le dije:
-¿Y dónde está Emma?
A unos pocos kilómetros del hospital, Adrián estaba que echaba chipas:
-¿Ineptos, panda de ineptos!
Lucas y Emma, estaban mirando hacia abajo callados, escuchando el gran cabreo de Adrián:
-Era lo que me faltaba, que mis hombres no se den cuenta de nada
-Perdona, pero el que estaba cegado de amor por Vicky, eras tú.-Emma se rié- Y al final resulta que tu noviecita es tu peor enemiga y que sólo tiene 13 años-se vuelve a reír-
Lucas se le acerca a ella y le dice en bajo:
-Va a ser mejor que cierrs tu boquita.
-adrián reaccionó después de las palabras de Emma:
-¡Anda! ¡Mira quién fue a hablar! La mis perfecta, la que la policía atrapó.
-Me atraparon, Brais y Leire o Vicky, ¿Cómo la vas a llamar ahora Adrián?
-Cállate de una maldita vez.
-¡¡¡No!!!, ¡No me callo! –gritó- Porque a pesar de eso, aún la sigues queriendo. Imbécil. ¡Que te robó el chip!
-Muy bien, ya que eres tan lista, Emma, tu y el pardillo de Lucas, la vais a atrapar. Quiero el chip de nuevo.
Emma rié:
-Cuándo la atrape, le voy a demostrar quien es Emma.
Adrián la miró y le dijo enfadado:
-¡¡¡La quiero viva!!! Te juro que como le pase algo, o la toques, tu te llavarás las consecuencias.
Adrián se alejaba a pesar de que la cara que tenía Emma no era muy buena. El les gritó desde lejos:
-¡¡Y eso también va por ti, Lucas!!
Brais, Patri y yo, ya estábamos en la cafetería tomándonos un café. El ambiente era callado, ya que yo estaba cabreada con Brais por lo del mensaje de Rafa, Patri porque le dijera que yo se lo había dicho a Brais que había sido ella quién me lo contara y Brais molesto por mi reacción.
Los tres estábamos en la sala de espera esperándo noticias de cómo evolucionaba El Maestro. El ambiente entre nosotros seguía aún callado, más bien tenso. De repente aparece el médico que lleva el caso de el Maestro:
-¿Son ustedes los familiares de Don Gregorio Martínez?
Yo miré a Brais con cara de ‘¿Quién es ese?’
-si, somos nosotros-le contestó Brais-
-Miren, no les voy a engañar, Don Gregorio sigue aún muy grave dentro de dos horas lo operaremos, y haber como reacciona.
-¿Podemos a entrar a verlo?-pregunté yo-
-Sólo pueden entrar dos personas.
-Entraré yo-dije en alto-
Y yo-me respondió Brais-
-Pues yo me iré a buscar otro café-nos dijo Patri-
Entonces, Brais y yo seguímos a la médica. Otra vez estábamos juntos, no en una misión, pero juntos otra vez:
-Antes de entrar, pónganse estas batas, por favor. Gracias.
La médica se fue y mientras, Brais y yo seguíamos callados:
-¿Aún vas a seguir enfadada conmigo?-me preguntó Brais-
-No tenías ningún derecho en coger mi móvil y leer mis mensajes, y mucho menos borrarlos.
-Vale, lo siento, pero creo que no es el sitio ni el momento perfecto para discutir esa tontería.
-Ya, pero a ti te parecerá una tontería, pero para mi no. Además fuiste tú quien sacó ahora el tema de conversación, Brais.
Tras haber tenido nuestra conversación de lo menos amena, yo me decidí a habrarle, pero esta vez del Maestro:
-¿Por qué nunca me dijiste como se llamaba? Me dijiste que no lo sabía.
El se rió y me dijo:
-Aun ahí muchas cosas que no sabes.
Mi cara cambió. Quería saber esas cosas que yo no sabía, pero la doctora lleguó y nos mandó pasar:
-Les ruego que no monten mucho escándalo, por favor. Esto es un hospital. Por cierto, bonitos ojos señorita.
La doctora había escuchado toda nuestra discusión, por eso nos había dicho eso. Lo que más me molestó fue, no os lo voy a negar, lo de los ojos, me molestó y mucho, ya que no son mis ojos, si nó los de Leire Sart. Mi carácter cada día estaba más fuerte. De una manera, Leire se estaba apropiando de mi ser, y de todas maneras yo me alegro:
Brais y yo ya estábamos dentro de la habitación con El Maestro. El seguía inconsciente, quieto en una cama, otra vez, pero esta vez no fuera una simple pequeñez como la anterior. Y la persona que le había echo daño las dos veces era la misma, Emma.
A ciertos quilómetros de el hospital, más concreto, en el grupo de Adrián, la doctora que llevaba el caso de El Maestro, se ponía en contacto con Adrián:
-¿Si? ¡Vaya doctora! Estaba esperándo grandes noticias de mi querida noviecita y su perro de seguridad…
-Mire, esto me parece…
El la interrumpió:
-Creo que tu hermana Emma, te ha ayudado mucho y así se lo pagas…
Ella, seguía callada escuchando por el móvil las palabras que le decía Brais:
-O nos ayudas o perderás a tu hermana, ¿tu quieres eso?
-No, pero lo que me está pidiendo va en contra de mi autoridad como médica.
-Que autoridad ni que autoridad, si no lo hace repito que perderá a su querida hermanita.
-Pero, es que lo que me está pidiendo es que mate aún paciente...
La volvió a interrumpir:
-Aun paciente que ni le va ni le viene...
-Mire, lo siento, pero yo no soy una asesina. Además que mi hermana ya hace años que no la veo, ¿Por qué me tendría que fiar de usted?
-Porque es mi novio, hermanita.
-Emma...
-Si, soy yo. La verdad es que no me extraña que sigas con tu papelito de niña buena...
-¿Estás con un asesino? La verdad es que tú tampoco me extrañas. De pequeña siempre me hacías la vida imposible. Todo lo que rompías tu, me echabas la culpa a mí.
-Si, pero no te quejes, mamá nunca te reñía a ti, si nó a mi. A ti siempre te protegía.
-Que quieres, Emma
-Que me ayudes...
Mientras mantenían esa conversación, yo seguía hablando con Brais, hasta que me mareé un poco y Brais me cogió:
-¿Estás bien?
-Si, si estoy bien, pero ¿Dónde está la doctora?-le pregunté yo desconcertada-
-Pues no lo sé, vendrá ahora, o tendrá que atender a otros pacientes.
Entonces yo, levantándome de casi sus piernas, le dije seria:
-Brais, la doctora no es de fíar, está con ellos.
-¿Cómo?
Brais, estába desconcertado, pero yo no sabía lo que estaba diciendo, más bien lo que decía lo decía Leire. Entonces, llevé a Brais al despacho de la doctora. Allí estaba ella, todavía no había acabado de hablar con Emma y Adrián:
-Tenías razón, la doctora está con ellos-dijo Brais- ¡Es la hermana de Emma!-me contestó sorprendido-
-Yo aún seguía callada.
¿Y que hacemos?-me preguntó Brais- No podemos permitir que se quede en este hospital, ¡Si nó lo matarán!
Yo continuaba callada, el se dio cuenta y me girtó:
-¡Se puede saber en que piensas! Te estoy diciendo algo importante y tu que eh... estás en las nubes, bla, bla, bla
Así era como escuchaba a Brais por un simple Bla, bla, bla . Parecía mi madre cuando me echa uno de sus típicos discursitos cuándo lleguo una hora tarde de lo acordado, o cuando paso de mi hermana pequeña(Que por cierto es rubia y tiene 4 años).
Entonces, yo decidí contestarle en mi tono menos agradable:
-Puedes dejar de hablarme, pareces una cacatúa. Además que mientras tu me echas tu discursito no puedo pensar.
El se calló y me volvió a preguntar:
-Y bien, ¿Se te ocurrió algo?
-No, pero... ¡Sígueme!
-Huy!, cuándo se te enciende la bombillita, miedo me das-bromeó-
Mientras Brais me seguía, el me volvió a preguntar:
-¿Y que te pasa con Rafa? Tu móvil parece que va a estallar de tantos mensajes y llamadas...
Yo no quise contestarle:
-Vale, lo siento, no debí borrarte el mensaje. Si quieres le aclaró todo a tu querido Rafa y ya.
Entonces, yo decidí hablar ya:
-De querido no tiene nada.
-¿Qué pasó?
Cuándo el me preguntó eso, yo le mire con una sonrisita, pero a la vez con cara rara:
-que , tan raro te parece que me preocupe lo que te suceza con tu noviecito.
-No es mi novio.
-Bueno, pues lo que te suceda con Rafa. Vale que no empezáramos bien, pero no Quero que sufras. Sé que te lo ha dicho miles de veces, pero...
Yo lo dejé hablando solo:
-Leire, ¿A dónde vas? ¡Leire!-gritó en bajo!
Yo me dispuse a entrar en el despacho de la doctora que atendía al Maestro. Ella estaba hablando por teléfono y yo se lo cogí y coguí. De tras mía entraba Brais:
-Vaya doctora, ¿Qué tal está su hermana Emma?
Ella se quedó callada y yo continué hablando:
-Usted no sabe quien somos nosotros ¿No?
Brais se echó una risita y me contestó bromeando:
-Parece que no, Leire
Cuándo Brais dijo ‘Leire’, la doctora se quedó boquiabierta:
-Leire Sart, tú eres Leire Sart…
-La misma. Un placer. Perdona que no me presentara antes con mi verdadero nombre, pero como comprenderás, Emma y su ex noviecito, mi novio, me buscan para matarme. Bueno a mí y al chip que les cogí prestado, pero creo que este chip les importaba más que saber la identidad de quien era Leire Sart...
Ella continuaba callada:
-¿Qué quieren?
-Pues que nos digas que te dijeron Adrián y tu hermana por el teléfono.
-Mire, yo soy de las buenas-dijo la doctora- Ya hace años que no me hablo con mi hermana pequeña, no entiendo porque me llamó hoy.
-¿Y que le dijo?-le dije yo-
-Pues, que matara al hombre este...
¡Al Maestro!-le contestó Brais-
-Miren, se tienen que ir de aquí cuanto antes, ellos vienen de camino hacia aquí. Iba a poner ahora mismo Al Maestro en una habitación protegida, no sé preocupen.
-¿y como nos podemos fiar de usted-volví a preguntar yo otra vez-
-Porque con mi hermana nunca que me llevé bien ni me llevaré. Me hacía la vida imposible de pequeña. Aunque no lo crea, Emma y yo somos muy diferentes.
Entonces yo abrí la puerta y Brais vino detrás, pero antes le dijo a la doctora:
-Cuide del Maestro. Nosotros estaremos muy cerca.
-Está bien, yo confío en ustedes...
-Vamos Brais-le grité yo-
La doctora se rió y dijo:
-Y en Leire claro.
Brais le dio un beso en la mejilla y se fue:
-Leire, tenemos que irnos de aquí. Vamos a la organización.
Entonces, fuímos a buscar el descapotable de Brais, dónde ya estaba esperándonos Patri...
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