miércoles, 24 de febrero de 2010

Leire Star 19º El final se acerca


Ya estaba cara a cara frente a Adrián. El aún estaba apoyado en su coche. Se levantó y se acercó a mi. Hacía mucho aire, eso hacia que mi pelo se moviera. Mientras tanto, Brais y Patri miraban desde el coche. Brais, que estaba muy nervioso le dijo a Patri:


-Voy a salir a buscarla

-Pero tu estás tonto Brais. No lo hagas. Confía un poco en ella. Creo que Vicky se sabe defender bastante solita.

Mientras tanto, yo ya estaba cara a cara con Adrián. El fue el primero que empezó a hablar de los dos:

-¡Vaya! ¿Hoy no viene contigo tu perrito faldero, Brais?

-Eso no es asunto tuyo

El me contestó rápido:

-Bueno, creo que de momento, la vida de tu querido Maestro, la decido yo...

Yo lo miré y le dije:

-Cómo puedes ser tan despreciable.

El me miró y se empezó a reír. De repente, saca una pistola que llevaba guardada. Yo me empiezo a reír. El, se queda impresionado:

-Te cres que te tengo miedo ¿No?-le dije yo-

-¡Vaya! Pensaba que Leire Sart era una persona normal y corriente que le tenía miedo a algo, pero ya veo que no. Creo que no pensé lo suficiente.

-Pues ya ves, por algo dicen que pensar es de tontos.

Cuándo le dije eso, el intentó apretar el gatillo, pero no pudo. Entonces yo le dije:

-Sabes en lo que nos diferenciamos principalmente tu y yo.

El me miró fijamente, atento a lo que le diría:

-Que yo si que tengo ovarios para disparar, pero tu no tienes lo que hay que tener para pegarme un tiro, simplemente porque te cagas por los pantalones.

Yo, que aún seguía con el mismo vestuario que la anterior hora, le miré fijamente. Bien sabía que al mirarle yo a cualquiera notaba como una especie de picor en sus ojos y se mareaba, pero con el no...

-¡No lo intentes! Con migo no funcionan tus truquitos.

Yo, lo volví a mirar fijamente y me reí.

Mientras tanto, en el coche, Rafa ya no podía aguantar más la respiración ya que estaba dentro del maletero. Así que salió con mucho cuidado y entró en el coche. Se sentó en la parte de atrás, con Patri. Brais que al verlo le dijo cabreado:

-¡¿Qué haces tu aquí?!

Patri, que los miró a los dos, se intentaba escaquear del tema, ya que tenía miedo de que empezaran a pelearse dentro del coche. Y eso correría el peligro de chafar el plan que yo tenía en mente:

-¡Tu lo sabías verdad!- le dijo Brais muy enfadado a Patri-

Ella, se quedó callada:

-Oye, ¡No le grites!-le dijo Rafa a Brais-

Brais lo miró y le dijo más enfadado que nunca:

-¡Y tu no me mandes callar, mocoso!

-¡Cómo que mocoso! ¡Huevón! ¡Caguica! Que vas a dejar tirada a Vicky, cuándo más te necesita

-Y tu que, Rafa, que la haces sufrir, no a Leire, si nó a Vicky.

-¡¡¡Calláos ya!!!

Cuándo Patri dijo en eso en alto, los dos se miraron y se callaron:

-¡No os da vergüenza!

Rafa la miró. Mientras que ella seguía hablando:

-Mientras que vosotros discutís por tonterías, Vicky se está jugando la vida por El Maestro.

Brais, que entendió perfectamente a Patri dijo:

-Voy a salir a buscarla, y a atrapar de una maldita vez a Adrián

-¡Pero tu estás loco! O que

-¡Pero no ves que la está apuntando Adrián con una pistola-le protestó Brais a Patri-

-Recuerda lo que dijo Vicky, que por ningún caso así saliérais-le dijo Rafa-

Brais, en ese momento se quedó callado. Cuándo parecía haberse dado por vencido le dijo a Rafa:

-¡Y después dices que la quieres mucho! Pero estás ahí sentado esperando a que le peguen un tiro.

Patri, que no aguantó más dijo:

-¡Mira con vosotros es imposible! Yo me voy.

Cuándo dijo eso, Brais la miró y le dijo:

-¡Ah no! Con este insoportable no me dejes.

Rafa le miró y le dijo:

-¡Insoportable! Vamos, ya era lo último que me faltaba por escuchar de tu boca

-¡Os queréis callar ya!-dijo Patri alterando un poco de lo normal de lo que habla-

Después de unos segundos de silencio, ella siguió hablando:

-Yo me voy. Si me necesitáis, estoy en mi casa.

Dicho y echo. Al decir eso, se bajó con cuidado y se fue. Mientras tanto, Brais, (que estaba en la parte del conductor) y Rafa( que estaba atrás), se miraron, pero Rafa después miró para otro lado.



A unos metros del coche(ante las atentas miradas de Rafa y Brais), nos encontrábamos, Adrián y yo. El aún sostenía la pistola sobre mí diciéndome:

-Cuándo estábamos juntos, te permití muchas cosas. Demasiadas cosas, pero llegaste hasta un cierto límite de mi paciencia. Ahora, te voy a matar.

Yo, lo miré y me reí, después de eso le dije:

-Cuántas veces me has dicho eso, y yo espero y espero, y ese momento nunca llega.

Adrián echó una leve sonrisa, y me dijo:

-No me tentes, Leire Star.

Cuándo dije eso, aparecieron Emma y Lucas. Yo miré a fijamente a Lucas. El, que me miró también estaba empezando a notar los primeros mareos, pero aún eran leves. Emma, que estaba en ese momentos al lado de Adrián le dijo:

¡A que esperas para dispararle! ¡Dispara! ¡Dispara de una vez!

-¡¡¡Cállate de una maldita vez!!!

Yo, volví a mirar a Lucas fijamente. Los ‘efectos’ de mi mirada, ya empezaban a funcionar. Mientras, que Adrián seguía gritándole a Emma, yo le hice un gesto con la mano a Brais. El que lo captó a la primera le dijo a Rafa:

-¡Venga, bájate del coche!

-¿Por qué?

-Porque, vamos a cogerles por ‘prestado’ el coche de Adrián. Tu mientras, vas a estar aquí. Cuándo te haga yo la señal vas a conducir como nunca lo habías conducido un coche y nunca harás

-¿Qué insinúas?-le dijo Rafa-

Brais, le miró y le dijo:

-Que yo soy mejor conductor que tu y unos cuántos más juntos.

-Y tu que sabes, si nunca me viste conducir.

-Ya, es pura intuición.

Cuándo le dijo eso, Brais se bajó del coche, junto con Rafa. Brais ya iba por detrás del coche de Adrián, dónde se encontraba un hipnotizado Lucas. Mientras, que Rafa ya estaba de copiloto listo para que cuándo Brais diera la señal, arrancar. Mientras tanto, yo seguía provocando a Adrián:

-Que pasa ¿No me vas a disparar? Sería una cuartada perfecta. Estamos en medio del monte. Me puedes matar perfectamente y después esconder mi cadáver. Adrián me miró y me dijo:

-Ya, pero no me creo que te estes rindiendo. Tu no.

-Pues ya ves, no soy tan fuerte como tu creías.

Adrián me miró fijamente. Yo volví a mirar otra vez para Lucas, ya estaba mareado, así que ya podía proceder con el plan que tenía en mente:

-Y el chip ¿Lo tienes ahí?-me dijo Adrián a puntándome con la pistola-

Yo, que seguía callada, pero a la vez atenta. Ya que Brais ya había llegado al coche, dónde se encontraba al lado del coche un debilitado Lucas. Entonces, yo me propuse hacer andar mi plan:

-Adrián-le dije acercándome a el demasiado-

El, que me seguía apuntándome con la pistola me dijo:

-¿Qué quieres?

-Hacer negocios contigo-le dije-

-Pues creo que no va a poder ser eso.

-¿Por qué no?-le pregunté yo-

El se echó una leve carcajada, mientras que hizo sonar el ruido del cargador:

-Mira, niña. Ya me tomaste el pelo una vez. Y para que veas que yo no estoy de coña, ahora mismo tu querido Maestro va a pasar pronto a una buena vida.

-¿Cómo?-dije yo muy afectada-

Yo me había quedado paralizada, ante la atenta mirada de Brais. Adrián le dijo aun debilitado Lucas que me cogiera el chip. Lucas se acercó a mi. Yo que lo tenía en mi mano le permití que me lo cogiera.

-Estás acabada, Leire

-Eso es lo que tu te crees.

Empujé al suelo a Emma, y saqué mis dos pistolas. Adrián disparó, pero no atinó en nada. Yo era mucho más rápida y por supuesto mucho más lista. Ahora me tocaba lo más fácil, cogerle el chip aún más que debilitado Lucas:

-¡Corre imbécil!-le gritaba Adrián-

El que miró para atrás y me vio que yo iba hacia el empezó a correr, pero estaba demasiado débil así que fue muy fácil quitárselo. Le di una patada en la cara. El calló al suelo y me dijo:

-No tienes escapatoria

-Que pasa ¿Vas a pelar contra mi?

El me miró y me dijo:

-Que me has hecho

Yo miré a ambos lados y le dije:

-Tómatelo como un recuerdo bonito de mi parte

Cuándo dije eso, Brais apareció:

-¿Tienes el chip?-me preguntó-

-Si, pero arranca pronto, a Lucas le va a durar muy poco el efecto de mis ojos.

Brais, arrancó a toda velocidad, como el bien sabe. Adrián gritó:

-¡¡¡Pero que hacéis ahí todos parados!!! ¡¡¡Seguidlos!!!

Emma, que cogió el coche con otros hombres de Adrián venían detrás nuestra:

-¡Mierda!-dije yo-

-¿Qué pasa?-me preguntó Brais-

-Que la estúpida de Emma nos sigue

Brais me miró a la vez que conducía:

-Tengo una idea, Brais

Cogí mi pistola y disparé contra el cristal de la parte delantera del coche de Brais:

-¡¿Pero que haces?! Esta era tu flamante idea

-¡Tu cállate y conduce!

Me subí al capó del coche y empecé a disparar. El coche dónde iba Emma pinchó una rueda. Cuándo yo me había acostado, aparece otro coche. Yo empecé a dispara otra vez. Brais se dio cuenta de quién era:

-¡No, Leire, para, para!

Brais detuvo el coche. El que venía detrás también lo detuvo. Yo que seguía acostada en el capó, no podía ver quien era con el que Brais estaba hablando:

-¡Vaya!-dijo Brais- Debo reconocer que conduces bien, Rafa

Cuándo dijo el nombre de ‘Rafa’, me levanté rápido. Me bajé del capó. Y ahí estaban Rafa y Brais:

-No creo que los hombres de Adrián os sigan, de momento. Parece ser que Leire, le dio una buena, bueno y a mi...(se ríen los dos)

Yo seguía seria. Era la primera vez que Rafa me llamaba por mi nombre artístico. Y creo que la idea de haber escuchado de sus labios el nombre de ‘Leire’ no me había echo mucha gracia. Mientras ellos hablaban, yo le pregunté:

-¿Qué haces tu aquí?

Brais, nos miró y dijo:

-Bueno, creo que voy a tener que ver si con mi coche podemos andar porque, Vicky, me lo has dejado todo destrozado. Yo, miré hacia Brais, Rafa me contestó:

-Vine para ayudarte y también para hablar contigo.

-Pues vaya, podías habérmelo dicho por teléfi¡ono

El, me miró y me dijo:

-Con los ojos verdes también estás muy guapa.

-No creo que te arriesgaras a venir hasta aquí sólo para decirme eso.

Brais, que estaba arreglando el coche miró para Rafa. Rafa también miró para el. Yo lo noté y les dije:

-¿Qué pasa? Ahí algo de lo que me debería enterar

Rafa, me miró a los ojos y me dijo:

-Mira, Vicky. Quiero que te quede claro que estoy enamorado de ti. Y que nunca te voy a poder olvidar, pero creo que este mundo en el que vives ahora, no sea lo mejor para los dos.

Yo, lo miré y le dije:

-¿Qué intentas decirme?

Rafa, se puso serio y me dijo:

-Me voy

-¿De vacaciones?-le dije yo-

-No Vicky, por unos cuántos años. Me voy a los Estados Unidos. Allí me ofrecieron una buena beca para entrar en una de las mejores universidades y como comprenderás no la puedo rechazar.

-Claro, el futuro es lo más importante. Pues que te vaya muy bien, a ti y a tu nueva novia.

-No tengo novia

-¿Qué? Pero el otro día te estabas

No me dejó acabar y me dijo:

Era sólo para darte celos, pero como parece que no funcionó...

Yo me estaba aguantando las ganas de llorar y de decirle que yo también lo quería, pero no podía, ya que ahora este es mi mundo y sería muy peligroso...

viernes, 5 de febrero de 2010

Leire Star 18º El falso Chip


Yo aún estaba en el medio de Brais y de Rafa. Cuándo pensaba que se iban a pelear, Brais le dice:


-Muchas gracias por haberme salvado. Si no llega a ser por ti me dan otra paliza.

Rafa, que decidió hablar le dijo:

-Nada. Hoy por ti. Mañana por mi.

Yo aún estaba asombrada. La última vez que se vieron se pelearon como dos perros por su hueso, y ahora se dan las gracias. La verdad es que no dejo de sorprenderme:

-¡Brais, Brais, Brais!-dijo Patri-

Brais la miró y le dijo:

-Oye, Patri, me acompañas junto a la cafetería, por fa es que tengo una sed tremenda...

-Pero tu que cres que es esto, la calle principal dónde puedes entrar a tomar cualquier cosa. Aquí sólo ahí cocina, guapo...

Mientras que Patri y Brais iban hablando, Rafa y yo nos quedamos hablando. Bueno al principio, el no habría palabra. Entonces yo decidí hablar:

-¿Vas a estar mucho tiempo así conmigo?

Rafa me miró, pero no me hablaba. Entonces yo, harta le dije:

-Vale, que estés cabreado conmigo, pero por favor dime algo, no me hagas rogarte.

Rafa me volvió a mirar y me dijo enfadado:

-¿Por qué no me dijiste que eras Leire Sart?

Yo le iré y le dije:

-No entiendes que no te lo podía decir, correrías peligro, ya viste como era Adrián.

El, no me dejó acabar y me dijo:

-¿Es verdad que mataste a su padre?

Yo, me aparté de el, pero no le contesté:

-¡Genial! ¡Estoy enamorado de una asesina!

Yo lo miré y le dije muy cabreada, por lo que acababa de decir:

-Mira, perdona, vale que no me puedas perdonar porque no te dijera la verdad, pero que quería que te lo dijera y que esa panda de locos te persiguiera. Además tu no sabes cuántas veces le he dicho a Brais que lo iba a dejar.

-Pero no lo has hecho

Cuándo me dijo eso, el se iba apartando de mi, pero yo seguí hablándole:

-No, no lo he hecho y ¿Sabes porque?

El me miró. Aunque por su boca no dijo nada de que se lo contara, sus ojos parecían estarme pidiéndome que se lo contara. Yo respiré ondo y le dije:

-Si dejaba de ser Leire Sart, alguien a quien quiero mucho lo matarían.

El se quedó mudo, ya que yo tenía las lágrimas en mis, ahora, rechamantes ojos verdes.

El me miró, parecía que me iba a hablar, pero yo antes, le dejé algo muy claro:

-Mira, yo ahora no tengo tiempo para preocuparme por si me cres o no. Sólo quería que te quedara algo muy claro. Yo no soy una asesina. Y si quieres pensar eso, adelante, yo o te lo prohíbo.

Cuándo me disponía a irme, Rafa me llamó:

-¡Lo siento!

Yo miré para el. El vino junto mía y me dijo:

-Lo siento, Vicky.

Yo lo miré a los ojos, mientras el, mirándome a mis ojos verdes me decía:

-A mí me da igual quien seas tu. Me da igual que seas, Leire Sart . Me da igual. Yo me enamoré de Victoria lagos.

Cuándo me dijo eso, nos mirámos a los ojos. El me cogió una mano y me dijo:

-Yo sólo quiero estar contigo, Vicky.

Yo al oír eso, no pude resistirme al beso que me estaba dando. Sabía que me tenía que alejar de el para que no corriera peligro. Ya que ahora todos los del colegio sabían que yo era Leire Sart. Cuándo el me dejó de besar me susurró:

-Te quiero

Cuándo me dijo eso, yo sabía que me lo dijo desde su más profundo corazón, pero no podíamos estar juntos. Entonces yo le dije:

-Yo también te quiero, pero... no podemos estar juntos

-¿Por qué no? Los dos nos queremos, creo que nos merecemos una oportunidad

-¡No! Rafa, no. Tu eres un chico normal. Yo no voy a poder dejar de ser Leire Sart mientras que Adrián siga vivo.

Cuándo le dije eso, el se encontraba caviz bajo. Yo le dije entonces:

-Me voy a ir

Cuándo le dije eso. Sus ojos se clavaron en mis ojos:

-Sólo, por un tiempo, hasta que esto se tranquilice y todo el mundo se olvide de mi.

Al decirle eso. Yo me fui hacía fuera del colegio. Allí a fuera me esperaban Patri y Brais. Brais, fue el primero que me habló:

-Bueno, anda, tápate un poquito, que seguro que tienes frío.

-No gracias-le dije-

-¿Qué pasa?-me preguntó Patri- ¿Has discutido con Rafa?

Yo miré para ella y le dije:

-¿Cómo se a enterado de que yo soy Leire Sart?-les pregunté-

Los dos se miraron. Patri decidió hablar:

-Bueno, parece ser que nos escuchó a mí y a Brais cuándo discutíamos.

Yo miré para Patri y le dije:

-Bueno. Ahora ya da igual. Rafa ahora es lo que menos me importa. Tenemos cosas más importantes que hacer, Brais.

Cuándo dije eso, Brais me miró y me dijo:

-¿Cómo? Le acabas de dar el chip a adrián. Ahora que piensas hacer ¿Recuperarlo? Ahora todo el mundo, incluido nosotros, estamos perdidos.

Yo me reí del comentario de Brais:

-¡No tiene gracia, Leire! Haber ahora que hacemos, guapa.

Entonces, yo saqué de mi bota el chip verdadero. Brais, se quedó impresionado y me dijo:

-Dime que tienes una colección de chip, y que ese es de una muñeca que habías perdido, pero que ahora encontraste y le quitaste el chip......

Yo, le interrumpí y le dije:

-Brais, no digas tonterías, ¿Cómo va a ser este el chip de una muñeca? Además que yo no juego con muñecas. Ahora con lo único que juego, es con pistolas y a carreras de descapotables.

-Y con impaciencia-me dijo Brais-

Yo, le miré. Después le dije:

-Tienes ante tus manos, el chip verdadero. Espero que lo cuides muy bien. Ya que Adrián se dará cuenta dentro de media hora que le hemos tomado el pelo. Vámonos.

Yo, iba a subirme al coche de Brais para conducirlo, pero el se paró y me dijo:

-¡¿Qué?! ¡Joder, Leire! Me podías haber avisado. Yo tenía el chip falso. ¿se puede saber que chip le diste?

Patri, que estaba en el coche, en la parte de atrás, comiendo una gran napolitana de chocolate. Ella, escuchaba, como discutíamos. Mientras, ella escucha que le suena el móvil. Rápidamente lo coge. Era Rafa:

-Patri

-¿Rafa?

-Si, soy yo. ¿Dónde estás? Necesito hablar contigo.

Patri, me miró, pero yo no me enteraba de nada, ya que estaba aun discutiendo con Brais.

-Pues, estamos aun en el aparcamiento del colegio.

-¿Por? ¿Hubo problemas? ¿Está bien Vicky?

-Si, tranquilo, Vicky está bien. De echo, ahora mismo, están discutiendo ella y Brais.

-Vale escúchame, estoy yendo hacia el aparcamiento del colegio. ¿En que parte del coche estás?

-Pues en la de atrás, comiéndome una napolitana.

-Vale, atenta, voy para allá.

-¿Pero que vas a hacer?-le preguntó Patri-

-Ya lo verás ahora-le dijo el-

Mientras tanto, Brais y yo, aún seguíamos discutiendo:

-No sé que te pudo pasar por la cabeza, Leire.

-Pues me pasa que El Maestro está en coma a causa de un fuerte disparo de una arma blanca por culpa de Emma.

Brais me miró. Entonces, yo le dije:

-Sólo quiero justicia, Brais.

Brais que me volvió a mirar, me dijo:

-Ya, pero tu no eres superman. O puedes estar en todos los sitios salvando gente y mucho menos vidas.

-Pero ¡¿De que hablas?! Ahora, con todo lo que hemos luchado ¿Te vas a rendir?

Brais, que estaba serio, no me contestaba. Entonces, yo me cabreé y le dije:

-¡No me lo puedo creer! Me vas a dejar tirada.

Mientras tanto, Rafa estaba ya con Patri:

-¿Qué haces?

-me voy a meter en el maletero

-Pues no te lo recomiendo. Si conduce Brais, te vas a marear, pero si conduce, Vicky, tu vida ahí corre peligro.

Los dos se rieron en bajo, para que Brais y yo no los pudiéramos oir:

-Me voy a ir con ella.

-Tu sabes lo que estás haciendo

Rafa la miró y le dijo:

-Pues claro, n puedo permitir perderla, no ahora, que dentro de un mes me voy.

-¿¡Que te vas?!

-Si, me voy, Patri.

-Pero ¿A dónde?

-A Los Ángeles. Allí ahí una buena universidad, y la verdad, es que no quiero irme, pero sólo será por un tiempo. En cuánto acabe de estudiar allí, me vuelvo para aquí.

Patri, se quedó triste. Ya que últimamente, Rafa había sido el único que la había escuchado últimamente. Patri, entonces, le dio un efusivo abrazo:

-Te voy a echar de menos, idiota-le dijo riéndose-

-Yo, también, Doña, penas.

Los dos se volvieron a reír:

-Y ahora, métete ahí, antes de que Vicky se dé cuenta y nos mate a los dos.



Yo mientras seguía decepcionada. Cuándo me estaba yendo, Brais vino detrás mía. Rafa ya estaba en el maletero, escuchando toda la conversación:

-¡Déjame en paz Brais!

-Pero, Vicky, entiéndeme.

Yo me paré y le dije:

-¿¡Que tengo que entender?! Yo acepté ser Leire Sart porque estabas tu. Aunque todo el mundo se empeñaba en decirme que eras un tipo raro y solitario. Cuándo me contaste lo de tu novia que estaba en coma, te entendí, te di mi apoyo y decidí ponerme este nombre por ti. ¡Y ahora me dices que ya te vas a rendir!

-No te dije eso, sólo te dije que es una tontería.

Yo, lo miré y le dije:

-Tontería fue haberte conocido. Eres un cabrón. Por tu culpa, yo no puedo estar con la persona, que yo realmente quiero, por tu culpa.

Brais, me miró y me dijo:

-Lo siento, Leire. Lo siento, pero no puedo ponerte en más peligro.

De repente, suena mi móvil:

-¿Si?

-Eres una zorra

-Vaya, Adrián. Yo también me alegro de verte.

Cuándo dije eso, Brais se sorprendió, pero adrián siguió hablando:

-Mira, como veo que no me tomas nada en serio.

-¿Por qué lo dices?

-Tu sabes perfectamente que el chip que me diste es falso.¡Dónde está el verdadero!

-No sé de que me hablas.

-No te hagas la tonta, Leire. Creo que yo soy la persona menos indicada para que juegues conmigo.

Yo estaba callada escuchando a Adrián, mientras que el me decía por teléfono:

-Leire, nunca debiste dedicarte a esto. Esto, no es lo tuyo...

Yo seguía callada. Brais que estaba a mi lado, estaba escuchando, hasta que yo decidí hablar:

-En una hora nos vemos en el parque. Te propongo el chip verdadero a cambio de que dejes vivir al Maestro.

Adrián que estaba callado, me dijo:

-Muy bien Leire, pero no intentes jugármela si nó, no será sólo El Maestro quien muera. Tu, Rafa, tu amigo Brais, y tus amiguitas.

-En una hora, no lo olvides.

Cuándo le dije eso colgué mi móvil. Lucas le dijo a Adrián:

-No vayas Adrián. Estoy seguro que es una trampa. Te vas a hundir.

Adrián lo miró y le dijo:

-Si yo me hundo, ella se hunde conmigo.

Cuándo le dijo eso, Adrián cogió una pistola y mandó preparar un coche para ir al encuentro dentro de una hora. Lucas se acercó a Emma, que estaba en ese mismo momento al lado de Lucas:

-¡No vas a hacer nada!-le dijo Lucas a Emma-

-Y que quieres que haga. Lo he intentado todo. Aún que sabe que Vicky es Leire, Adrián aún la quiere.

Lucas la miró. Era la primera vez que Lucas escuchaba hablar de esa manera a Emma. Emma, le dijo:

-Adrián tiene razón. Ojalá que se hunda en su propio infierno.

Lucas la miró y le dijo:

-Vámonos, adrián me pidió que le acompañáramos.

Mientras tanto, yo me preparaba para subirme al coche. Brais que se subió de copiloto me dijo:

-¡No vayas! Adrián te intentará matar

-Vaya, pensaba que ya no te importara lo que me pasara.

Patri, que iba detrás, me dijo:

-Oye, Vicky no conduzcas muy deprisa, es que estoy media mareada.

Yo la miré por el retrovisor. Patri había puesto esa escusa, ya que podía pillar a Rafa, metido en el maletero. Brais continuó hablándome:

-Claro que me importa lo que te pase.

Cuándo me dijo eso, arranqué el coche.



Ya habíamos llegado al parque. Había un coche parado. Al lado del coche estaba Brais. Cuándo lo vi, les dije a Patri y a Brais:

-Escondeos.

-Pero, Leire...

Yo no dejé que acabara y le dije:

-Brais, si de verdad quieres ayudarme, quédate aquí quieto y no hagas nada, aunque las cosas se pongan feas.

Yo preparaba mientras, mis pistolas, que las llavaba en la bota. El chip verdadero lo llevaba en la mano. Me bajé del coche. Hacía aire. Ese aire, conseguía mover mi voluminoso pelo ondulado y largo.

Adrián, ya me había visto. Ya cara a cara con el lo miré fijamente. Los dos ya estábamos frente a frente. Los dos bien sabíamos que nos necesitábamos. Ya que el quería recuperar el chip y yo quería salvar El Maestro. Sabía que podía matarme, pero eso ahora no me importaba mucho...