viernes, 11 de septiembre de 2009
6º todos tenemos un punto debil
Eran las 7:30 cuando sonó mi despertador. Mis padres aún dormían, pero yo tenía que irme vistiendo. Cuando ya estaba preparada para ir a esperar el autobús no me di cuenta de que había estirado las extensiones y que no llebaba el pelo liso como todos los días si no ondulado. Mis amigas todas me miraron, pero a Patricia no le extraño y me dijo:
-¿Como vienes peinada de Leire Star? No ves que te pueden descubrir.
-A ver Patri, yo me alegro de que te preocupes por mí, pero deja de hacer como si fueras tú mi madre vale. Además que Leire tiene los ojos verdes y yo que soy Vicky, los tengo marrones. Y ahora tranquilízate.
Cuando ya estábamos en clase noté que todo el mundo me miraba, entonces Melanie me dijo:
-Y tú como vienes hoy tan guapa-me murmuró con una sonrisa-Me quieres robar a mi novio-me sonrió-
-No-le contesté entre una cálida sonrisa- es que después tengo una cita y quería estar guapa, nada más.
Cuando seguro me iba a preguntar con quién para tener un tema de conversación lleguó nuestra tutora, Catalina.
-Bueno por favor iros sentándoos y callándoos. Ya tendréis tiempo de hablar después en el recreo. Cuándo dijo eso, pensé que a la 1:00 tendría que estar aquí. Pensé que a lo mejor este trabajo no es para mí. Era demasiado peligroso y sobre todo muy cansado. Casi no tenía tiempo para mis amigas y mucho menos para novios, aunque no me importaría que Adrián fuera mi novio, era tan… guapo que, podería estar todo el día pensando en el.
Mientras mi cabecita desconectaba de ‘¿Qué estaría haciendo Adrián?’ noté que alguien se fijaba en mí. Era Rafa, el más guapo de clase. Yo le sonreí. El me sonrió, y después noté como me lanzaban una notita. Era Patricia:
‘Lo siento estoy muy nerviosa y una cosa ¿Desde cuando te echas esas sonrisitas con Rafa? . Esa era la noticia tan importante que Patri no podía esperar para después. Yo le lancé otra vez la notita en blanco. De repente suena el timbre de ir al recreo. Entonces yo cojo mis cosas a toda prisa, pero de repente ante la atenta mirada de Rafa, mis amigas me preguntaron:
-Vicky, últimamente no se te ve el pelo- me dijo Melanie-
-Eso es mentira-le dije yo sonriente-
-No, está conmigo, chicas-le dijo Patri-
Yo mientras no podía apartar la mirada de Rafa. El también me estaba mirando, pero se tuvo que ir con sus amigos. Yo me incorporé a la charla de mis amigas. Entonces Laura vió que me vibraba el móvil. Era Brais
-Vaya Vicky, hay algo que no nos hayas contado ¿Quién es ese tal Brais?
Patri me miró. Entonces yo dije:
-Es mi primo, que acaba de llegar de Vigo y es algo pesado.
Después me fui en un despiste de las chicas. Patri vino tras de mi:
-Espera, voy contigo-me dijo-
-No puedes, si Franciscobik o algún infiltrado sabe que estás conmigo y saben quien soy yo realmente.
-Entonces ¿Qué hago?
De repente, como si alguien supiera que estábamos hablando de que íbamos a hacer con Patricia, suena el teléfono.
-Patricia, en cinco minutos te vendremos a buscar ¿Entendido?
Cuando colgaron, yo noté a Patricia muy nerviosa.
-¿Quién era?-le pregunté yo-
-Era Adrián
Entonces cuando dijo el nombre de Adrián, yo me paré a pensar. No puede ser el mismo chico que había estado hablando con el tan tranquilamente; Eso sería imposible.
-Eran ellos. Dentro de cinco minutos me vienen a buscar al bajar la cuesta. Cuándo lleguemos te doy un toque Vale.
-Muy bien-le dije yo aun todavía pensativa-
-¿Te ocurre algo, Vicky?
-No, sólo quiero que tengas mucho cuidado. Si te pasa algo malo, sabes que sería toda mi culpa.
-Tranquila no me va a pasar nada.
Entonces cuando ya me había descuidado, Patricia, ya estaba bajando la cuesta por dónde suben y bajan todos los autobuses.
Cuando me iba a dar la vuelta, me encuentro por detrás a Melanie, Mónica y a Laura:
¿A dónde va Patri, Vicky?-me preguntaron todas a la vez-
-Es que (la única brillante idea que se podía pasar por la cabeza ese día) tuvo que ir al dentista. Su madre estaba en el coche ya esperándola, pero tranquilas que a la tarde ya está con nosotras en la aburrida clase de Naturales. Cuándo dije eso, noté que mi móvil volvía a vibrar. Era otra vez el pesado de Brais. De momento, yo no podía salir, ya que estaban conmigo las chicas. Entonces el problema empezó cuando vieron el descapotable de Brais:
-¡¡Guau!! Mirad chicas-grita Melanie-
-¡¡¡Que cochazo!!! ¿A quien estará esperando ese guapetón?-se preguntó Laura-
-Yo ya me iba con el-le respondió Melanie-
-Con el, o con el coche-le bromeó Mónica-
Entonces todas empiezan a reír. Entonces yo, le intentó hacer un gesto a Brais de ‘Voy ahora’, pero el muy idiota va y saluda:
--Mirad, chicas nos está saludando-gritó toda emocionada Melanie-
-Seguro que debe molar mazo ir en ese coche-dijo Mónica-
Yo mientras decían todas esas cosas pensaba que no era para tanto que si que era muy bonito por fuera, pero por dentro no mola mucho. El aire te va para enfrente y puede resultar un cierto incómodo si suele ir a mucha velocidad. Y lo que más me fastidiaba era que seguro que Brais lo trajo para ir a la máxima velocidad. Seguro que piensa que me encantan los descapotables, pero para mí eran un incordio. Ahora tenía que pensar una idea para librarme de Mónica, Laura y Melanie. Entonces le mandé un SMS a Brais que ponía:
‘Oye deja de ligar tú y tu descapotable y haz que te vas, si no no puedo salir imbécil. Ah! Y aparca en la esquina que voy enseguida’
-Mirad chicas, está leyendo algo en el móvil-dijo Melanie-
-Seguro que será su novia-le respondió Mónica-
Yo odiaba que dijeran que era mi novio porque el echo de que esteas con un chico pasándotelo bien o hablando no signifique que es tu novio y mucho menos que te guste.
Entonces Brais hizo lo que yo le pedí.
-Bueno chicas, parece que vuestro Romeo se fue-bromeé yo-
-que pena con lo bueno que estaba-me respondió Melanie apenada-
-Que pasa Vicky, que a ti no te gustaba-me dijo Mónica-
Entonces yo respondí con normalidad, sería la cuarta o quinta vez que lo digo:
-No, me parece normalito
-Pues a mi no me importaría verlo en bañador-dijo Melanie-
-No, la verdad es que no te lo recomiendo, yo ya lo ví y… como dije es normalito.
Había dicho algo que no debería de haber dicho. Las chicas me miraron. Entonces pensé ‘Acabo de meter la pata’
-Que pasa Vicky, ¿Es que hay cosas que no nos has contado?-me dijo Laura, la más seria de todas-
En realidad estos últimos meses me habían pasado cosas casi increíbles que solo pueden pasar en las películas o en los libros. Entonces yo les respondí a Laura:
-No, nada ¿Qué me iba a pasar a mí? Lo que pasa es que ¿Os acordáis de la excursión que fueramos a la piscina? Pues estaba allí. Buenolo conocí por que lo había visto en el coche.
-Que raro, pues no me acuerdo de haberlo visto.-pensó Mónica-
-Bueno chicas, voy un momento al baño. Ahora vengo
En cuanto se pusieron a cotillear de algún chico, yo salí corriendo. Cual fue mi mayor despiste, que me choqué con Rafa ¡Que vergüenza!
-Estás bien-me dijo- A la vez me sonrió con esa sonrisa que tanto me gustaba de el.
-Si, si, si estoy bien, demasiado bien, pero como no me de tiempo, voy a llegar tarde.
-Claro-me dijo sonriendome-
Entonces, yo para que pensar que no soy una niña malcriada la dije sin sonreír, pero a la vez contestándole de forma más adulta de la suelo contestar:
-Puedes soltarme la mano, es que si no voy a llegar tarde
-Ah! Claro, perdona.
Entones yo me levanté del suelo con la ayuda de su suave mano.
Cuando nos íbamos a despedir llega su novia:
-Cariño, te estaba buscando
Cuando dijo la palabra ‘Cariño’, lo dijo con el plan de que captara que ya estaba fichado. Entonces yo me fui corriendo. Rafa, se quedó llamándome, caso que a su novia no debió de gustarle mucho, o mejor dicho nada.
Yo no quería escucharlo más. Me había comportado como una cría.
Cuándo llegué al descapotable de Brais, me dijo:
-Vaya, por fin, pensaba que iba a montar aquí un chiringuito-me dijo entre risas-
-Ja, ja. Tú riete. Fue hablar el más indicado, que no sabes cuantas vueltas tuve quedar para que mis amigas no supieran que te iba a buscar.
-No será que te has puesto celosa
-¿De que? De que mis amigas te hicieran más caso hoy, a ti que a mi- le sonréi
Lo que no me había dado cuenta es que Rafa me había seguido. Entonces eso significaba que me había visto subirme en el coche con Brais, pero a mí no me importó lo que podía estar pensando de mí.
-¿Te pasa algo?-me preguntó Brais
-No-le dije con un tono frío-
-Ayer no me contestaste al mensaje que te envie
-¿Y para que te iba a contestar? Si total nos íbamos a ver hoy.
-Ya, pero quería saber si estabas enfadada conmigo.
Entonces yo le miré. En uno de mis descuidos ya habíamos llegado. Yo fui la primera al bajar del coche. Brais estaba cogiendo la pistola que yo curiosamente había llevado todo el día en la bota.
Hacía frío(aunque sea invierno que es muy normal), allí especialmente hacía más frío.
-Leire, espérame
A mí aun se me hacía muy raro que Brais me llamara por Leire.
-Buh!
-Joder, Patri, que susto-grité yo-
-Silencio, Leire, aún nos van a descubrir.
Entonces, Patri no podía quitar sus ojos de encima de Brais:
-Lo siento fue culpa mía
En cuanto Brais escuchó eso, le soltó una sonrisita. Yo la verdad es que estaba alucinando, ya que coqueteaba con todas mis amigas. No sé si lo hacía porque pensaba que me hacía rabiar.
-Tenéis que tener cuidado. Ahora mismo están en reunión. Vais a entrar por la parte de arriba, en el tejedo hay un gueco donde podereis ver a todos los miembros del grupo, yo me tengo que ir.
-¿Tienes que estar presente en las reuniones?-le preguntó Brais con su sonrisa de conquistador-
-No, pero seguro que no tardarán en echarme de menos.
Patri bajó por las escaleras por dónde habíamos subido:
-Parece que te llevas muy bien con Patri ¿No?
-Bueno, me cae bien, pero no creo que esteamos aquí para hablar de Patri-me dijo entre una sonrisa-
Yo en el fondo sabía que me fastidiaba, pero la verdad es que tampoco tenía muy claro mis sentimientos porque ¿Es posible que a una chica le gusten tres chicos? Desde luego a mi si. Brais es demasiado mayor para mí, pero es muy dulce; A Adrián sólo lo había visto una vez; Y con Rafa había echo el mayor ridículo del mundo.
-Leire, Leire ¿Estás bien? Parece que estás en las nubes-me dijo Brais-
-Si, estoy bien. Mira, ¿Cres que están todos?
-Seguro. Mira ahí está el chico que te había dicho Patri, el que nadie conoce ni sabe quien es.
Cuando iba mirar para el veo una sombra que se acerca a nosotros. De repente me pega un mareo:
-Leire ¿Estás bien?
-Cuidado, está Carlos detrás tuya
Entonces Brais saca la pistola y la da un golpe en la barriga, el se lo devuelve. La verdad es que mi mareo iba a mayores, ahora me dolía mucho la cabeza. Me miré en el reflejo del espejo y mis ojos ya estaban convertidos en verdes. Cuando iba a sacar mi pistola para golpearsela a Carlos en la cabeza me empieza a doler fuerte la cabeza, tuve una visón muy rara, que Carlos se caía por el tejado cristalino dónde estaban haciendo la reunión. Entonces sin importarme nada le doy un golpe dejandolo en encima de Brais. Se escucha un disparo:
-Brais, Brais-le grito muy preocupada-
Tranquila estoy bien(le abrazo)
De repente escuchamos que alguien sube por las escaleras:
-Tranquilos soy yo-mira muy aturdida a Carlos-
-Dios santo,¿Qué a pasado aquí?, Vicky y tus ojos son…
-Es una larga historia
-Tenéis que salir de aquí corriendo, os han descubierto y vienen a por vosotros-dijo asustada-
-Mierda, allá va el plan de salvar al maestro por el baño-dijo Brais cabreado-Venga vámonos de aquí
-No, yo no salgo de aquí sin saber quien es el chico que estaba a lado de Fanciscobik-dije yo-
-Tranquila, Vicky ya sé quien es, te lo digo por el camino.
-No, ahora- le respondí
Entonces me acerco al lado dónde estaba el cadáver de Carlos. Me acerqué con pistola en mano. Entonces lo ví ¡No podía ser el!
-El chico se llama
Cuando iba a decir el nombre lo dijimos a la vez las dos:
-Adrián
Brais se quedó mirando para mi
Entonces yo dije:
-Tenemos que salir de aquí
Pero antes de irme rompí el cristal del tejado
-Estás loca, Leire-me gritó Brais-
Entonces yo disparé hacia Adrián. De repente recibo el disparo, pero yo lo esquibé. Entonces Brais corre a ‘salvarme’. El que me había disparé a Franciscobik, que no se como hice le atiné en todo el brazo derecho. El se cayó, pero pudo reconocerme:
-Maldita, Leire star.
Entonces el me volvió a disparar. Yo bajé del tejado:
-Leire-me gritó Brais-
-Guauh nunca pensé que mi mejor amiga pudiera hacer todo eso, ¡Que puntería tiene para disparar! Ni en las películas hacen eso.
-Pero no lo entiendes Patricia, tengo que ir a salvarla.
-Pero ¿Por qué te interesas tanto por ella? Se sabe cuidar muy bien
-Porque la quiero. Estoy enamorado de ella, Patricia.
Entonces Patricia se quedó sería. Mientras Brais se disponía a irme a buscar:
-Espera, iré contigo. No pienso permitir que te pase nada a ti ni a mi mejor amiga.
Entonces los dos bajaron, no como había bajado yo, pero bajaron.
Yo mientras me estaba peleando con Franciscobik:
-¡Nunca debiste salir de tu guardería, Leire! No me importa quien te halla entrenado, yo soy más fuerte y mucho más listo que tú y Brais juntos.
-Eso ya lo veremos
-No pienso permitir que a mi hijo le hagáis nada.
-¿Tu hijo? ¿Es tu hijo?
-Si, que pasa ¿Es que te gusta?
-Ni loca me gusta un hijo de un asesino
Entonces, yo me quedé despistada,Franciscobik me cogió desprevenida y me golpeó en el labio tirandome al suelo.
-Te lo dije, Leire, tu no sirves para esto.
Entonces mientras franciscobik me apuntaba con una pistola, oí un ruido de otra pistola. A los pocos minutos veía como Franciscobik tiraba el arma y se llenaba de sangre. Yo me levanté y le dije:
-Que no valía para esto eh!
-Mi hijo, mi hijo (le costaba hablar) acabará contigo
Entonces yo le dije de forma descarada:
-Eso ya veremos.
Franciscobik ya había muerto. Yo me fui corriendo hacia el coche donde estaban Brais y Patri esperándome:
-Vámonos, no tardaran en encontrar el cadáver de su jefe-dije yo-
Entonces Brais arrancó fuertemente el coche.
Yo vi por el retrovisor que Adrián nos gritaba, pero no hice caso. Me había dado cuenta de que no me había visto, por eso me hizo pensar en un plan.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
5º entre la vida y la muerte

Me dispuse a poner las botas, cuando escucho un ruido muy fuerte. Fui a mirar de dónde procedía y veo a Brais en la sala de interrogatorios tirado en el suelo:
-¡Brais! ¡Brais! ¡Brais! ¡Reacciona!- le dije yo toda asutada-
-Tranquila Vane, tranquila, estoy bien- me dijo-
-¿Dónde está Carlos? No me digas que…
Fui corriendo hacia la ventana y vi que se llevaba el coche:
-¡Mierda!-grité- Venga Brais, te tienes que levantar, Carlos se ha llevado el coche.
-¿Qué coche?
-El negro-le respondí-
-No irá muy lejos, el maestro siempre manda poner un buscador en la parte de atrás del coche por si se lo robán poder localizar el coche y quién lo hizo.
-Tenemos que llegar antes de tiempo-me dijo apurándose para levantarse del suelo-. Seguro que Carlos ya le dijo a Franciscobik que vamos para ya.
-Entonces-dije yo- ¿Qué vamos a hacer?
-Pues vamos a hacerles creer que no vamos para ya.
-Bueno-dije yo apresurada- levántate de una vez del suelo y vámonos ya. Entraremos por la parte de atrás de la fábrica y…
(Brais me interrumpió acercándose más y más hacia mí)
-Tu y yo tenemos una conversación
-Sí, creo que te lo tengo que decir, Brais-continúe hablando-. Lo que te dije es que …
Nos volvió a interrupir Pili.
-Perdón, acaba de llamar Carlos y está en el teléfono. Dice que nos tiene que comunicar algo importante, pero que sólo lo quiere hablar contigo, Leire.
Entonces yo me fui a paso apresurado, pero esta vez, Brais no venía.
Cogí el móvil y:
-Me estás haciendo esperar mucho, Leire. Te aseguro que si llegas así de tarde. Bueno aunque lo entiendo como estabas hablando con tu querido Brais.
-¿Cómo sabes eso?-le pregunté sorprendida-
-Porque en toda la organización Franciscobik puso cámaras cuando todos dormíais. Por la noche.
-Cómo sé que me dices la verdad
Cuando dije eso, Brais ya estaba a mí lado. Era lo que más odiaba de las personas, que me atosigaran. Y Brais me estaba atosigando.
-Que pasa-le dije yo- Te quedaste muy callado.
-Brais acaba de llegar a tu lado, y hace unos instantes estaba discutiendo con Pili. Y ahora los dos están a tu lado.
-¿Es eso verdad?-les pregunté-
-Si-me dijo Brais- Esta señora es una cotilla y ya le aguanté demasiadas cosas
Yo volví a poner el teléfono al oído.
-Vaya Leire, parece que las cosas por la organización no van bien, desde que el maestro no está. Ah! Es verdad ¡Es que lo tenemos secuestrado!
-¡Cabrón!
-Escucha, Leire, no hace falta que enfades, las niñitas como tú no deben decir tantas palabrotas
-Y los cabrones como tú deberían estarse rebozandose con la mierda, porque eso es lo que eres Carlos, un mierda.
-Quiero que me traigas el millón de euros mañana a las 11:00 de la mañana, junto con las llaves del avión privado.
Entonces colgó el teléfono. Yo me quedé callada. Lo único que escuchaba eran las peleas de Pili y Brais estaban teniendo. Entonces yo harta grité:
-¡Parad ya!
Entonces los dos se callaron:
-Pili, no te das cuenta de que tus chismes con Lola están acabados porque la única protagonista soy yo y eso es lo que verdaderamente te jode. Si Brais y yo estuviéramos juntos no es su problema. Y tú Brais, no te quiero y nunca te voy a querer, eres todo lo contrario de lo que busco de un chico. No estoy enamorada de nadie. Sólo te lo dije para que no sufrieras tanto.
Entonces Brais se fue hacia su despacho:
-Mira, Pili, ya tienes tema de conversación-le dije yo riéndome-
Si me preguntáis como estoy ahora la verdad no os contaría la verdad, ya que tenemos que ira rescatar al maestro, Carlos nos traicionó, mi mejor amiga está de parte de los malos y tengo que estar en casa dentro de 2 horas, pero lo que más me preocupaba era como estaba Brais. Lo había tratado fatal. Entonces me apresuré a ir hacia su despacho. La verdad es que seguro que no quereria verme, pero teníamos que ir a rescatar al maestro. Antes de que yo entrara en su despacho salió Brais:
-Te estaba buscando-me dijo-. Yo la verdad es que no lo noté ni enfadado ni molesto, pero yo me limité a intertar hablarle normal:
-Yo también te estaba buscando. Ya está en el coche.
-Vale entonces vamos para tu casa. Seguro que Patricia aprechará algo para intentar escapar.
-No, creo que seguro que pondrá alguna escusa tonta o intentará engañarme.
-Tú si que sabes, tienes respuestas para todo
Yo me puse seria y pensé que iba a echarme en cara lo que le había dicho a Pili, pero no sólo se limitó a decirme:
-Cres que nos poderemos fiar de el. A lo mejor nos engaña.
-Bueno, si, pero es el único que tenemos para que nos lleve al maestro a cambio del millón de euros y el avión privado.
-Mañana a la mañana, sobre las 11:00 tenemos actividades. No creo que noten mi ausencia.
-De acuerdo-me dijo con un tono frío-
-¿Me vendrás a buscar tú?-le dije-
-Bueno entonces vámonos, que seguro que Patricia no le faltará tiempo para írselo a contar todo a tu madre.
La verdad es que Brais me llevó a la casa de mis abuelos. Durante todo el camino había estado callado. Cuándo llegamos sólo se limitó a decirme: ‘Recuerda, mañana a las 11:00. Ten mucho cuidado’. Ni si quiera me dijo un ‘Que pases buenas noches’ o un ‘Hasta mañana’. En cuanto me bajé del coche Brais arrancó a gran velocidad. No sé si lo hacía porque me quería impresionar o porque estaba enfadado.
Cuando me disponía a entrar en casa noté una sombra. Era Patricia:
-¿Cómo tienes aun la cara para aparecerte por aquí?
-Lo siento, Vicky, o debería decirte, Leire.
-Mejor que no me llames por ninguno de los nombres. Como has podido, venderte por dinero.
-No, Vicky, déjame que te explique…
(No la dejé acabar de hablar)
-No. Tú ya no me tienes que explicar nada, pero eso si, tú también acabarás en la cárcel.
-¡Déjame que te explique!- me gritó- Cuándo me escuches lo entenderás todo y sabrás que yo no estoy de su lado.
Yo me lo pensé en escucharla, y recordé lo que decía mi abuela ‘Hay que empezar a escuchar a la gente. No todo lo que parecen lo son’.
-Está bien, te escuchó.
-Si lo estoy haciendo es por mi padre. No todo nos tan bien como aparentamos-me dijo en un tono entristecido-
-¿Qué quieres decir?-le dije yo sorprendida-
-Mi padre es adicto al juego, al pócker ,apostó todo hasta las propiedades que teníamos. Te acuedas de la casa dónde de pequeñas íbamos a veranear juntas.
-Si
-Pues también la apostó. Cuándo ya no tenía nada que apostar, descubrió que mi madre tenía unos 6.000 euros , eran los ahorros de toda la vida de mi madre. Mi padre los apostó los 6.000 euros de mi madre acambio de que si ganaba le daban 10.000 euros.
-A Franciscobik-le dije yo-
-Si. Y si perdía a cambio(llora), yo trabajaría para ellos. Descubrieron que tú eras Leire Star, la superheroína que había revolucionado toda la ciudad. No sé como lo descubrieron, pero mi padre perdió y entonces, yo ahora tengo que estar pagando las consecuencias, mi madre está con una fuerte depresión y mi padre está en paradero desconocido. Estoy seguro de lo tienen ellos, pero Franciscobik no me lo quiere decir. Los siento mucho, Vicky, pero si no hacía lo que me pedían me matarían a mí y a mi familia. Me tienes que creer, Vicky, te estoy diciendo la verdad.
Entonces, mi corazón me dijo que decía la verdad.
-Está bien, Patricia, pero ahora de momento no puedo creerte, entiéndeme.
-Vale, lo entiendo.
Entonces nos abrazamos.
-Ahora tienes que seguir todos mis pasos. Vale
-De acuerdo, Vicky, haré todo lo que me pidas.
-Tú vas a seguir haciendo como que trabajas para mí. Necesito que hagas como si esta conversación no la tuvimos. ¿ Conóces o has visto a este en el grupo de Franciscobik?
Le enseñé una foto de Carlos.
-Se llama Carlos y no te puedes fiar de el.
-No, no lo vi nunca.
-Segura.
-Segura, Vicky. Cada lunes hacen una especie de reunión dónde van todos. Sólo que a su lado se sienta un hombre.
-¿Qué hombre?- le pregunté ansiosa-
- No lo sé. En realidad nadie sabe quien es. Lo llevan muy en secreto, pero sé quien me lo puede decir.
-Vale, tu averigualo sin levantar sospechas. Mañana voy a ir a salvar al maestro, mi jefe ¿Sabes dónde lo tienen?
-Si, le dí de comer.
-¿Y como está?
-Está bien, aunque está algo herido.
-Como le pase algo…
-Mañana a las 10:30 te espero fuera, Vicky, pero ten mucho cuidado, Esa gente es muy peligrosa.
-Lo tendré, pero sólo sé que todo el mundo tiene un punto débil, y Franciscobik no es menos. El debe de tener un punto débil. Y yo lo voy a descubrir.
En cuanto dije eso, la madre de Patri la llamaba por el móvil.
-Me tengo que ir, es mi madre, se encuentra mal.
-¿Necesitas ayuda?
-Sólo necesito que todo acabe-me dijo-
-Todo va ha acabar, te lo prometo. Franciscobik lo va a pagar muy caro.
Me disponía a entar en casa cuando noté que una sombra me volvía a seguir.
-Perdona-me dijo esa sombra-
Yo no me dí la vuelta y seguí andando hacia la puerta de la casa de mis abuelos maternos.
-¿Te llamas Vicky?
En cuanto dijo mi nombre me dí la vuelta. Era un chico muy guapo, más alto que yo pelo castaño y con los ojos azules. Era muy guapo.
-Lo siento si te asusté, no era mi intención, pero no creo que estas calles sean muy buenas para una chica como tú. Cuando me dijo eso le brillaban mucho los ojos. Yo aún no había dicho nada.
-Bueno, es que vengo de casa de una amiga.
-¿Patricia No?
-Si, ¿Cómo lo sabes?
-Es que sin querer escuché un poco como discutíais, lo siento.
-No, no, no pasa nada. Ya lo hemos arreglado.
-Perdona, no me presenté, me llamo Adrián. ¿Eres de aquí?
-No, de aquí es mi madre y viven mis abuelos maternos.
-Ya me parecía nunca te había visto por aquí.
-Lo siento, pero me tengo que ir. Si lleguo tarde mi madre me echará la bronca del siglo.
Los dos nos reímos
-Bueno, pues fue un gusto conocerte, Vicky.
-Lo mismo digo ¿Adrian?
-Si-me sonrió- Esperó que no te olvides de mi nombre, porque yo de ti no me olvidaré.
Cuando se fue, pensé ‘Por fin algo bueno que me pasa. Este día había sido muy largo, ojalá lo vuelva a ver pronto’.
Mi dulce pensamiento fue truncado por el pitido de mi móvil, dónde aparecía un mensaje de Brais, que ponía:
Perdóname, me he conportado como un bicho. Espero que no me contestes con tu peculiar frase de que te den. Que pase buenas noches.
Yo me reí. En cuanto le iba a contestar mi madre ya me estaba llamando desde la ventana. Ya nos íbamos para casa. Mañana sería un día muy largo, ya que tendríamos que ir a la fábrica, dónde tienen al maestro secuestrado.
Cuando llegamos a casa eran las 11:30 de la noche. Yo la verdad es que estaba muy cansada, pero no podía dejar de pensar en Adrián, era tan guapo… Ojala lo volviera a ver aunque fuera una sola vez.
-¡Brais! ¡Brais! ¡Brais! ¡Reacciona!- le dije yo toda asutada-
-Tranquila Vane, tranquila, estoy bien- me dijo-
-¿Dónde está Carlos? No me digas que…
Fui corriendo hacia la ventana y vi que se llevaba el coche:
-¡Mierda!-grité- Venga Brais, te tienes que levantar, Carlos se ha llevado el coche.
-¿Qué coche?
-El negro-le respondí-
-No irá muy lejos, el maestro siempre manda poner un buscador en la parte de atrás del coche por si se lo robán poder localizar el coche y quién lo hizo.
-Tenemos que llegar antes de tiempo-me dijo apurándose para levantarse del suelo-. Seguro que Carlos ya le dijo a Franciscobik que vamos para ya.
-Entonces-dije yo- ¿Qué vamos a hacer?
-Pues vamos a hacerles creer que no vamos para ya.
-Bueno-dije yo apresurada- levántate de una vez del suelo y vámonos ya. Entraremos por la parte de atrás de la fábrica y…
(Brais me interrumpió acercándose más y más hacia mí)
-Tu y yo tenemos una conversación
-Sí, creo que te lo tengo que decir, Brais-continúe hablando-. Lo que te dije es que …
Nos volvió a interrupir Pili.
-Perdón, acaba de llamar Carlos y está en el teléfono. Dice que nos tiene que comunicar algo importante, pero que sólo lo quiere hablar contigo, Leire.
Entonces yo me fui a paso apresurado, pero esta vez, Brais no venía.
Cogí el móvil y:
-Me estás haciendo esperar mucho, Leire. Te aseguro que si llegas así de tarde. Bueno aunque lo entiendo como estabas hablando con tu querido Brais.
-¿Cómo sabes eso?-le pregunté sorprendida-
-Porque en toda la organización Franciscobik puso cámaras cuando todos dormíais. Por la noche.
-Cómo sé que me dices la verdad
Cuando dije eso, Brais ya estaba a mí lado. Era lo que más odiaba de las personas, que me atosigaran. Y Brais me estaba atosigando.
-Que pasa-le dije yo- Te quedaste muy callado.
-Brais acaba de llegar a tu lado, y hace unos instantes estaba discutiendo con Pili. Y ahora los dos están a tu lado.
-¿Es eso verdad?-les pregunté-
-Si-me dijo Brais- Esta señora es una cotilla y ya le aguanté demasiadas cosas
Yo volví a poner el teléfono al oído.
-Vaya Leire, parece que las cosas por la organización no van bien, desde que el maestro no está. Ah! Es verdad ¡Es que lo tenemos secuestrado!
-¡Cabrón!
-Escucha, Leire, no hace falta que enfades, las niñitas como tú no deben decir tantas palabrotas
-Y los cabrones como tú deberían estarse rebozandose con la mierda, porque eso es lo que eres Carlos, un mierda.
-Quiero que me traigas el millón de euros mañana a las 11:00 de la mañana, junto con las llaves del avión privado.
Entonces colgó el teléfono. Yo me quedé callada. Lo único que escuchaba eran las peleas de Pili y Brais estaban teniendo. Entonces yo harta grité:
-¡Parad ya!
Entonces los dos se callaron:
-Pili, no te das cuenta de que tus chismes con Lola están acabados porque la única protagonista soy yo y eso es lo que verdaderamente te jode. Si Brais y yo estuviéramos juntos no es su problema. Y tú Brais, no te quiero y nunca te voy a querer, eres todo lo contrario de lo que busco de un chico. No estoy enamorada de nadie. Sólo te lo dije para que no sufrieras tanto.
Entonces Brais se fue hacia su despacho:
-Mira, Pili, ya tienes tema de conversación-le dije yo riéndome-
Si me preguntáis como estoy ahora la verdad no os contaría la verdad, ya que tenemos que ira rescatar al maestro, Carlos nos traicionó, mi mejor amiga está de parte de los malos y tengo que estar en casa dentro de 2 horas, pero lo que más me preocupaba era como estaba Brais. Lo había tratado fatal. Entonces me apresuré a ir hacia su despacho. La verdad es que seguro que no quereria verme, pero teníamos que ir a rescatar al maestro. Antes de que yo entrara en su despacho salió Brais:
-Te estaba buscando-me dijo-. Yo la verdad es que no lo noté ni enfadado ni molesto, pero yo me limité a intertar hablarle normal:
-Yo también te estaba buscando. Ya está en el coche.
-Vale entonces vamos para tu casa. Seguro que Patricia aprechará algo para intentar escapar.
-No, creo que seguro que pondrá alguna escusa tonta o intentará engañarme.
-Tú si que sabes, tienes respuestas para todo
Yo me puse seria y pensé que iba a echarme en cara lo que le había dicho a Pili, pero no sólo se limitó a decirme:
-Cres que nos poderemos fiar de el. A lo mejor nos engaña.
-Bueno, si, pero es el único que tenemos para que nos lleve al maestro a cambio del millón de euros y el avión privado.
-Mañana a la mañana, sobre las 11:00 tenemos actividades. No creo que noten mi ausencia.
-De acuerdo-me dijo con un tono frío-
-¿Me vendrás a buscar tú?-le dije-
-Bueno entonces vámonos, que seguro que Patricia no le faltará tiempo para írselo a contar todo a tu madre.
La verdad es que Brais me llevó a la casa de mis abuelos. Durante todo el camino había estado callado. Cuándo llegamos sólo se limitó a decirme: ‘Recuerda, mañana a las 11:00. Ten mucho cuidado’. Ni si quiera me dijo un ‘Que pases buenas noches’ o un ‘Hasta mañana’. En cuanto me bajé del coche Brais arrancó a gran velocidad. No sé si lo hacía porque me quería impresionar o porque estaba enfadado.
Cuando me disponía a entrar en casa noté una sombra. Era Patricia:
-¿Cómo tienes aun la cara para aparecerte por aquí?
-Lo siento, Vicky, o debería decirte, Leire.
-Mejor que no me llames por ninguno de los nombres. Como has podido, venderte por dinero.
-No, Vicky, déjame que te explique…
(No la dejé acabar de hablar)
-No. Tú ya no me tienes que explicar nada, pero eso si, tú también acabarás en la cárcel.
-¡Déjame que te explique!- me gritó- Cuándo me escuches lo entenderás todo y sabrás que yo no estoy de su lado.
Yo me lo pensé en escucharla, y recordé lo que decía mi abuela ‘Hay que empezar a escuchar a la gente. No todo lo que parecen lo son’.
-Está bien, te escuchó.
-Si lo estoy haciendo es por mi padre. No todo nos tan bien como aparentamos-me dijo en un tono entristecido-
-¿Qué quieres decir?-le dije yo sorprendida-
-Mi padre es adicto al juego, al pócker ,apostó todo hasta las propiedades que teníamos. Te acuedas de la casa dónde de pequeñas íbamos a veranear juntas.
-Si
-Pues también la apostó. Cuándo ya no tenía nada que apostar, descubrió que mi madre tenía unos 6.000 euros , eran los ahorros de toda la vida de mi madre. Mi padre los apostó los 6.000 euros de mi madre acambio de que si ganaba le daban 10.000 euros.
-A Franciscobik-le dije yo-
-Si. Y si perdía a cambio(llora), yo trabajaría para ellos. Descubrieron que tú eras Leire Star, la superheroína que había revolucionado toda la ciudad. No sé como lo descubrieron, pero mi padre perdió y entonces, yo ahora tengo que estar pagando las consecuencias, mi madre está con una fuerte depresión y mi padre está en paradero desconocido. Estoy seguro de lo tienen ellos, pero Franciscobik no me lo quiere decir. Los siento mucho, Vicky, pero si no hacía lo que me pedían me matarían a mí y a mi familia. Me tienes que creer, Vicky, te estoy diciendo la verdad.
Entonces, mi corazón me dijo que decía la verdad.
-Está bien, Patricia, pero ahora de momento no puedo creerte, entiéndeme.
-Vale, lo entiendo.
Entonces nos abrazamos.
-Ahora tienes que seguir todos mis pasos. Vale
-De acuerdo, Vicky, haré todo lo que me pidas.
-Tú vas a seguir haciendo como que trabajas para mí. Necesito que hagas como si esta conversación no la tuvimos. ¿ Conóces o has visto a este en el grupo de Franciscobik?
Le enseñé una foto de Carlos.
-Se llama Carlos y no te puedes fiar de el.
-No, no lo vi nunca.
-Segura.
-Segura, Vicky. Cada lunes hacen una especie de reunión dónde van todos. Sólo que a su lado se sienta un hombre.
-¿Qué hombre?- le pregunté ansiosa-
- No lo sé. En realidad nadie sabe quien es. Lo llevan muy en secreto, pero sé quien me lo puede decir.
-Vale, tu averigualo sin levantar sospechas. Mañana voy a ir a salvar al maestro, mi jefe ¿Sabes dónde lo tienen?
-Si, le dí de comer.
-¿Y como está?
-Está bien, aunque está algo herido.
-Como le pase algo…
-Mañana a las 10:30 te espero fuera, Vicky, pero ten mucho cuidado, Esa gente es muy peligrosa.
-Lo tendré, pero sólo sé que todo el mundo tiene un punto débil, y Franciscobik no es menos. El debe de tener un punto débil. Y yo lo voy a descubrir.
En cuanto dije eso, la madre de Patri la llamaba por el móvil.
-Me tengo que ir, es mi madre, se encuentra mal.
-¿Necesitas ayuda?
-Sólo necesito que todo acabe-me dijo-
-Todo va ha acabar, te lo prometo. Franciscobik lo va a pagar muy caro.
Me disponía a entar en casa cuando noté que una sombra me volvía a seguir.
-Perdona-me dijo esa sombra-
Yo no me dí la vuelta y seguí andando hacia la puerta de la casa de mis abuelos maternos.
-¿Te llamas Vicky?
En cuanto dijo mi nombre me dí la vuelta. Era un chico muy guapo, más alto que yo pelo castaño y con los ojos azules. Era muy guapo.
-Lo siento si te asusté, no era mi intención, pero no creo que estas calles sean muy buenas para una chica como tú. Cuando me dijo eso le brillaban mucho los ojos. Yo aún no había dicho nada.
-Bueno, es que vengo de casa de una amiga.
-¿Patricia No?
-Si, ¿Cómo lo sabes?
-Es que sin querer escuché un poco como discutíais, lo siento.
-No, no, no pasa nada. Ya lo hemos arreglado.
-Perdona, no me presenté, me llamo Adrián. ¿Eres de aquí?
-No, de aquí es mi madre y viven mis abuelos maternos.
-Ya me parecía nunca te había visto por aquí.
-Lo siento, pero me tengo que ir. Si lleguo tarde mi madre me echará la bronca del siglo.
Los dos nos reímos
-Bueno, pues fue un gusto conocerte, Vicky.
-Lo mismo digo ¿Adrian?
-Si-me sonrió- Esperó que no te olvides de mi nombre, porque yo de ti no me olvidaré.
Cuando se fue, pensé ‘Por fin algo bueno que me pasa. Este día había sido muy largo, ojalá lo vuelva a ver pronto’.
Mi dulce pensamiento fue truncado por el pitido de mi móvil, dónde aparecía un mensaje de Brais, que ponía:
Perdóname, me he conportado como un bicho. Espero que no me contestes con tu peculiar frase de que te den. Que pase buenas noches.
Yo me reí. En cuanto le iba a contestar mi madre ya me estaba llamando desde la ventana. Ya nos íbamos para casa. Mañana sería un día muy largo, ya que tendríamos que ir a la fábrica, dónde tienen al maestro secuestrado.
Cuando llegamos a casa eran las 11:30 de la noche. Yo la verdad es que estaba muy cansada, pero no podía dejar de pensar en Adrián, era tan guapo… Ojala lo volviera a ver aunque fuera una sola vez.
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