
Me dispuse a poner las botas, cuando escucho un ruido muy fuerte. Fui a mirar de dónde procedía y veo a Brais en la sala de interrogatorios tirado en el suelo:
-¡Brais! ¡Brais! ¡Brais! ¡Reacciona!- le dije yo toda asutada-
-Tranquila Vane, tranquila, estoy bien- me dijo-
-¿Dónde está Carlos? No me digas que…
Fui corriendo hacia la ventana y vi que se llevaba el coche:
-¡Mierda!-grité- Venga Brais, te tienes que levantar, Carlos se ha llevado el coche.
-¿Qué coche?
-El negro-le respondí-
-No irá muy lejos, el maestro siempre manda poner un buscador en la parte de atrás del coche por si se lo robán poder localizar el coche y quién lo hizo.
-Tenemos que llegar antes de tiempo-me dijo apurándose para levantarse del suelo-. Seguro que Carlos ya le dijo a Franciscobik que vamos para ya.
-Entonces-dije yo- ¿Qué vamos a hacer?
-Pues vamos a hacerles creer que no vamos para ya.
-Bueno-dije yo apresurada- levántate de una vez del suelo y vámonos ya. Entraremos por la parte de atrás de la fábrica y…
(Brais me interrumpió acercándose más y más hacia mí)
-Tu y yo tenemos una conversación
-Sí, creo que te lo tengo que decir, Brais-continúe hablando-. Lo que te dije es que …
Nos volvió a interrupir Pili.
-Perdón, acaba de llamar Carlos y está en el teléfono. Dice que nos tiene que comunicar algo importante, pero que sólo lo quiere hablar contigo, Leire.
Entonces yo me fui a paso apresurado, pero esta vez, Brais no venía.
Cogí el móvil y:
-Me estás haciendo esperar mucho, Leire. Te aseguro que si llegas así de tarde. Bueno aunque lo entiendo como estabas hablando con tu querido Brais.
-¿Cómo sabes eso?-le pregunté sorprendida-
-Porque en toda la organización Franciscobik puso cámaras cuando todos dormíais. Por la noche.
-Cómo sé que me dices la verdad
Cuando dije eso, Brais ya estaba a mí lado. Era lo que más odiaba de las personas, que me atosigaran. Y Brais me estaba atosigando.
-Que pasa-le dije yo- Te quedaste muy callado.
-Brais acaba de llegar a tu lado, y hace unos instantes estaba discutiendo con Pili. Y ahora los dos están a tu lado.
-¿Es eso verdad?-les pregunté-
-Si-me dijo Brais- Esta señora es una cotilla y ya le aguanté demasiadas cosas
Yo volví a poner el teléfono al oído.
-Vaya Leire, parece que las cosas por la organización no van bien, desde que el maestro no está. Ah! Es verdad ¡Es que lo tenemos secuestrado!
-¡Cabrón!
-Escucha, Leire, no hace falta que enfades, las niñitas como tú no deben decir tantas palabrotas
-Y los cabrones como tú deberían estarse rebozandose con la mierda, porque eso es lo que eres Carlos, un mierda.
-Quiero que me traigas el millón de euros mañana a las 11:00 de la mañana, junto con las llaves del avión privado.
Entonces colgó el teléfono. Yo me quedé callada. Lo único que escuchaba eran las peleas de Pili y Brais estaban teniendo. Entonces yo harta grité:
-¡Parad ya!
Entonces los dos se callaron:
-Pili, no te das cuenta de que tus chismes con Lola están acabados porque la única protagonista soy yo y eso es lo que verdaderamente te jode. Si Brais y yo estuviéramos juntos no es su problema. Y tú Brais, no te quiero y nunca te voy a querer, eres todo lo contrario de lo que busco de un chico. No estoy enamorada de nadie. Sólo te lo dije para que no sufrieras tanto.
Entonces Brais se fue hacia su despacho:
-Mira, Pili, ya tienes tema de conversación-le dije yo riéndome-
Si me preguntáis como estoy ahora la verdad no os contaría la verdad, ya que tenemos que ira rescatar al maestro, Carlos nos traicionó, mi mejor amiga está de parte de los malos y tengo que estar en casa dentro de 2 horas, pero lo que más me preocupaba era como estaba Brais. Lo había tratado fatal. Entonces me apresuré a ir hacia su despacho. La verdad es que seguro que no quereria verme, pero teníamos que ir a rescatar al maestro. Antes de que yo entrara en su despacho salió Brais:
-Te estaba buscando-me dijo-. Yo la verdad es que no lo noté ni enfadado ni molesto, pero yo me limité a intertar hablarle normal:
-Yo también te estaba buscando. Ya está en el coche.
-Vale entonces vamos para tu casa. Seguro que Patricia aprechará algo para intentar escapar.
-No, creo que seguro que pondrá alguna escusa tonta o intentará engañarme.
-Tú si que sabes, tienes respuestas para todo
Yo me puse seria y pensé que iba a echarme en cara lo que le había dicho a Pili, pero no sólo se limitó a decirme:
-Cres que nos poderemos fiar de el. A lo mejor nos engaña.
-Bueno, si, pero es el único que tenemos para que nos lleve al maestro a cambio del millón de euros y el avión privado.
-Mañana a la mañana, sobre las 11:00 tenemos actividades. No creo que noten mi ausencia.
-De acuerdo-me dijo con un tono frío-
-¿Me vendrás a buscar tú?-le dije-
-Bueno entonces vámonos, que seguro que Patricia no le faltará tiempo para írselo a contar todo a tu madre.
La verdad es que Brais me llevó a la casa de mis abuelos. Durante todo el camino había estado callado. Cuándo llegamos sólo se limitó a decirme: ‘Recuerda, mañana a las 11:00. Ten mucho cuidado’. Ni si quiera me dijo un ‘Que pases buenas noches’ o un ‘Hasta mañana’. En cuanto me bajé del coche Brais arrancó a gran velocidad. No sé si lo hacía porque me quería impresionar o porque estaba enfadado.
Cuando me disponía a entrar en casa noté una sombra. Era Patricia:
-¿Cómo tienes aun la cara para aparecerte por aquí?
-Lo siento, Vicky, o debería decirte, Leire.
-Mejor que no me llames por ninguno de los nombres. Como has podido, venderte por dinero.
-No, Vicky, déjame que te explique…
(No la dejé acabar de hablar)
-No. Tú ya no me tienes que explicar nada, pero eso si, tú también acabarás en la cárcel.
-¡Déjame que te explique!- me gritó- Cuándo me escuches lo entenderás todo y sabrás que yo no estoy de su lado.
Yo me lo pensé en escucharla, y recordé lo que decía mi abuela ‘Hay que empezar a escuchar a la gente. No todo lo que parecen lo son’.
-Está bien, te escuchó.
-Si lo estoy haciendo es por mi padre. No todo nos tan bien como aparentamos-me dijo en un tono entristecido-
-¿Qué quieres decir?-le dije yo sorprendida-
-Mi padre es adicto al juego, al pócker ,apostó todo hasta las propiedades que teníamos. Te acuedas de la casa dónde de pequeñas íbamos a veranear juntas.
-Si
-Pues también la apostó. Cuándo ya no tenía nada que apostar, descubrió que mi madre tenía unos 6.000 euros , eran los ahorros de toda la vida de mi madre. Mi padre los apostó los 6.000 euros de mi madre acambio de que si ganaba le daban 10.000 euros.
-A Franciscobik-le dije yo-
-Si. Y si perdía a cambio(llora), yo trabajaría para ellos. Descubrieron que tú eras Leire Star, la superheroína que había revolucionado toda la ciudad. No sé como lo descubrieron, pero mi padre perdió y entonces, yo ahora tengo que estar pagando las consecuencias, mi madre está con una fuerte depresión y mi padre está en paradero desconocido. Estoy seguro de lo tienen ellos, pero Franciscobik no me lo quiere decir. Los siento mucho, Vicky, pero si no hacía lo que me pedían me matarían a mí y a mi familia. Me tienes que creer, Vicky, te estoy diciendo la verdad.
Entonces, mi corazón me dijo que decía la verdad.
-Está bien, Patricia, pero ahora de momento no puedo creerte, entiéndeme.
-Vale, lo entiendo.
Entonces nos abrazamos.
-Ahora tienes que seguir todos mis pasos. Vale
-De acuerdo, Vicky, haré todo lo que me pidas.
-Tú vas a seguir haciendo como que trabajas para mí. Necesito que hagas como si esta conversación no la tuvimos. ¿ Conóces o has visto a este en el grupo de Franciscobik?
Le enseñé una foto de Carlos.
-Se llama Carlos y no te puedes fiar de el.
-No, no lo vi nunca.
-Segura.
-Segura, Vicky. Cada lunes hacen una especie de reunión dónde van todos. Sólo que a su lado se sienta un hombre.
-¿Qué hombre?- le pregunté ansiosa-
- No lo sé. En realidad nadie sabe quien es. Lo llevan muy en secreto, pero sé quien me lo puede decir.
-Vale, tu averigualo sin levantar sospechas. Mañana voy a ir a salvar al maestro, mi jefe ¿Sabes dónde lo tienen?
-Si, le dí de comer.
-¿Y como está?
-Está bien, aunque está algo herido.
-Como le pase algo…
-Mañana a las 10:30 te espero fuera, Vicky, pero ten mucho cuidado, Esa gente es muy peligrosa.
-Lo tendré, pero sólo sé que todo el mundo tiene un punto débil, y Franciscobik no es menos. El debe de tener un punto débil. Y yo lo voy a descubrir.
En cuanto dije eso, la madre de Patri la llamaba por el móvil.
-Me tengo que ir, es mi madre, se encuentra mal.
-¿Necesitas ayuda?
-Sólo necesito que todo acabe-me dijo-
-Todo va ha acabar, te lo prometo. Franciscobik lo va a pagar muy caro.
Me disponía a entar en casa cuando noté que una sombra me volvía a seguir.
-Perdona-me dijo esa sombra-
Yo no me dí la vuelta y seguí andando hacia la puerta de la casa de mis abuelos maternos.
-¿Te llamas Vicky?
En cuanto dijo mi nombre me dí la vuelta. Era un chico muy guapo, más alto que yo pelo castaño y con los ojos azules. Era muy guapo.
-Lo siento si te asusté, no era mi intención, pero no creo que estas calles sean muy buenas para una chica como tú. Cuando me dijo eso le brillaban mucho los ojos. Yo aún no había dicho nada.
-Bueno, es que vengo de casa de una amiga.
-¿Patricia No?
-Si, ¿Cómo lo sabes?
-Es que sin querer escuché un poco como discutíais, lo siento.
-No, no, no pasa nada. Ya lo hemos arreglado.
-Perdona, no me presenté, me llamo Adrián. ¿Eres de aquí?
-No, de aquí es mi madre y viven mis abuelos maternos.
-Ya me parecía nunca te había visto por aquí.
-Lo siento, pero me tengo que ir. Si lleguo tarde mi madre me echará la bronca del siglo.
Los dos nos reímos
-Bueno, pues fue un gusto conocerte, Vicky.
-Lo mismo digo ¿Adrian?
-Si-me sonrió- Esperó que no te olvides de mi nombre, porque yo de ti no me olvidaré.
Cuando se fue, pensé ‘Por fin algo bueno que me pasa. Este día había sido muy largo, ojalá lo vuelva a ver pronto’.
Mi dulce pensamiento fue truncado por el pitido de mi móvil, dónde aparecía un mensaje de Brais, que ponía:
Perdóname, me he conportado como un bicho. Espero que no me contestes con tu peculiar frase de que te den. Que pase buenas noches.
Yo me reí. En cuanto le iba a contestar mi madre ya me estaba llamando desde la ventana. Ya nos íbamos para casa. Mañana sería un día muy largo, ya que tendríamos que ir a la fábrica, dónde tienen al maestro secuestrado.
Cuando llegamos a casa eran las 11:30 de la noche. Yo la verdad es que estaba muy cansada, pero no podía dejar de pensar en Adrián, era tan guapo… Ojala lo volviera a ver aunque fuera una sola vez.
-¡Brais! ¡Brais! ¡Brais! ¡Reacciona!- le dije yo toda asutada-
-Tranquila Vane, tranquila, estoy bien- me dijo-
-¿Dónde está Carlos? No me digas que…
Fui corriendo hacia la ventana y vi que se llevaba el coche:
-¡Mierda!-grité- Venga Brais, te tienes que levantar, Carlos se ha llevado el coche.
-¿Qué coche?
-El negro-le respondí-
-No irá muy lejos, el maestro siempre manda poner un buscador en la parte de atrás del coche por si se lo robán poder localizar el coche y quién lo hizo.
-Tenemos que llegar antes de tiempo-me dijo apurándose para levantarse del suelo-. Seguro que Carlos ya le dijo a Franciscobik que vamos para ya.
-Entonces-dije yo- ¿Qué vamos a hacer?
-Pues vamos a hacerles creer que no vamos para ya.
-Bueno-dije yo apresurada- levántate de una vez del suelo y vámonos ya. Entraremos por la parte de atrás de la fábrica y…
(Brais me interrumpió acercándose más y más hacia mí)
-Tu y yo tenemos una conversación
-Sí, creo que te lo tengo que decir, Brais-continúe hablando-. Lo que te dije es que …
Nos volvió a interrupir Pili.
-Perdón, acaba de llamar Carlos y está en el teléfono. Dice que nos tiene que comunicar algo importante, pero que sólo lo quiere hablar contigo, Leire.
Entonces yo me fui a paso apresurado, pero esta vez, Brais no venía.
Cogí el móvil y:
-Me estás haciendo esperar mucho, Leire. Te aseguro que si llegas así de tarde. Bueno aunque lo entiendo como estabas hablando con tu querido Brais.
-¿Cómo sabes eso?-le pregunté sorprendida-
-Porque en toda la organización Franciscobik puso cámaras cuando todos dormíais. Por la noche.
-Cómo sé que me dices la verdad
Cuando dije eso, Brais ya estaba a mí lado. Era lo que más odiaba de las personas, que me atosigaran. Y Brais me estaba atosigando.
-Que pasa-le dije yo- Te quedaste muy callado.
-Brais acaba de llegar a tu lado, y hace unos instantes estaba discutiendo con Pili. Y ahora los dos están a tu lado.
-¿Es eso verdad?-les pregunté-
-Si-me dijo Brais- Esta señora es una cotilla y ya le aguanté demasiadas cosas
Yo volví a poner el teléfono al oído.
-Vaya Leire, parece que las cosas por la organización no van bien, desde que el maestro no está. Ah! Es verdad ¡Es que lo tenemos secuestrado!
-¡Cabrón!
-Escucha, Leire, no hace falta que enfades, las niñitas como tú no deben decir tantas palabrotas
-Y los cabrones como tú deberían estarse rebozandose con la mierda, porque eso es lo que eres Carlos, un mierda.
-Quiero que me traigas el millón de euros mañana a las 11:00 de la mañana, junto con las llaves del avión privado.
Entonces colgó el teléfono. Yo me quedé callada. Lo único que escuchaba eran las peleas de Pili y Brais estaban teniendo. Entonces yo harta grité:
-¡Parad ya!
Entonces los dos se callaron:
-Pili, no te das cuenta de que tus chismes con Lola están acabados porque la única protagonista soy yo y eso es lo que verdaderamente te jode. Si Brais y yo estuviéramos juntos no es su problema. Y tú Brais, no te quiero y nunca te voy a querer, eres todo lo contrario de lo que busco de un chico. No estoy enamorada de nadie. Sólo te lo dije para que no sufrieras tanto.
Entonces Brais se fue hacia su despacho:
-Mira, Pili, ya tienes tema de conversación-le dije yo riéndome-
Si me preguntáis como estoy ahora la verdad no os contaría la verdad, ya que tenemos que ira rescatar al maestro, Carlos nos traicionó, mi mejor amiga está de parte de los malos y tengo que estar en casa dentro de 2 horas, pero lo que más me preocupaba era como estaba Brais. Lo había tratado fatal. Entonces me apresuré a ir hacia su despacho. La verdad es que seguro que no quereria verme, pero teníamos que ir a rescatar al maestro. Antes de que yo entrara en su despacho salió Brais:
-Te estaba buscando-me dijo-. Yo la verdad es que no lo noté ni enfadado ni molesto, pero yo me limité a intertar hablarle normal:
-Yo también te estaba buscando. Ya está en el coche.
-Vale entonces vamos para tu casa. Seguro que Patricia aprechará algo para intentar escapar.
-No, creo que seguro que pondrá alguna escusa tonta o intentará engañarme.
-Tú si que sabes, tienes respuestas para todo
Yo me puse seria y pensé que iba a echarme en cara lo que le había dicho a Pili, pero no sólo se limitó a decirme:
-Cres que nos poderemos fiar de el. A lo mejor nos engaña.
-Bueno, si, pero es el único que tenemos para que nos lleve al maestro a cambio del millón de euros y el avión privado.
-Mañana a la mañana, sobre las 11:00 tenemos actividades. No creo que noten mi ausencia.
-De acuerdo-me dijo con un tono frío-
-¿Me vendrás a buscar tú?-le dije-
-Bueno entonces vámonos, que seguro que Patricia no le faltará tiempo para írselo a contar todo a tu madre.
La verdad es que Brais me llevó a la casa de mis abuelos. Durante todo el camino había estado callado. Cuándo llegamos sólo se limitó a decirme: ‘Recuerda, mañana a las 11:00. Ten mucho cuidado’. Ni si quiera me dijo un ‘Que pases buenas noches’ o un ‘Hasta mañana’. En cuanto me bajé del coche Brais arrancó a gran velocidad. No sé si lo hacía porque me quería impresionar o porque estaba enfadado.
Cuando me disponía a entrar en casa noté una sombra. Era Patricia:
-¿Cómo tienes aun la cara para aparecerte por aquí?
-Lo siento, Vicky, o debería decirte, Leire.
-Mejor que no me llames por ninguno de los nombres. Como has podido, venderte por dinero.
-No, Vicky, déjame que te explique…
(No la dejé acabar de hablar)
-No. Tú ya no me tienes que explicar nada, pero eso si, tú también acabarás en la cárcel.
-¡Déjame que te explique!- me gritó- Cuándo me escuches lo entenderás todo y sabrás que yo no estoy de su lado.
Yo me lo pensé en escucharla, y recordé lo que decía mi abuela ‘Hay que empezar a escuchar a la gente. No todo lo que parecen lo son’.
-Está bien, te escuchó.
-Si lo estoy haciendo es por mi padre. No todo nos tan bien como aparentamos-me dijo en un tono entristecido-
-¿Qué quieres decir?-le dije yo sorprendida-
-Mi padre es adicto al juego, al pócker ,apostó todo hasta las propiedades que teníamos. Te acuedas de la casa dónde de pequeñas íbamos a veranear juntas.
-Si
-Pues también la apostó. Cuándo ya no tenía nada que apostar, descubrió que mi madre tenía unos 6.000 euros , eran los ahorros de toda la vida de mi madre. Mi padre los apostó los 6.000 euros de mi madre acambio de que si ganaba le daban 10.000 euros.
-A Franciscobik-le dije yo-
-Si. Y si perdía a cambio(llora), yo trabajaría para ellos. Descubrieron que tú eras Leire Star, la superheroína que había revolucionado toda la ciudad. No sé como lo descubrieron, pero mi padre perdió y entonces, yo ahora tengo que estar pagando las consecuencias, mi madre está con una fuerte depresión y mi padre está en paradero desconocido. Estoy seguro de lo tienen ellos, pero Franciscobik no me lo quiere decir. Los siento mucho, Vicky, pero si no hacía lo que me pedían me matarían a mí y a mi familia. Me tienes que creer, Vicky, te estoy diciendo la verdad.
Entonces, mi corazón me dijo que decía la verdad.
-Está bien, Patricia, pero ahora de momento no puedo creerte, entiéndeme.
-Vale, lo entiendo.
Entonces nos abrazamos.
-Ahora tienes que seguir todos mis pasos. Vale
-De acuerdo, Vicky, haré todo lo que me pidas.
-Tú vas a seguir haciendo como que trabajas para mí. Necesito que hagas como si esta conversación no la tuvimos. ¿ Conóces o has visto a este en el grupo de Franciscobik?
Le enseñé una foto de Carlos.
-Se llama Carlos y no te puedes fiar de el.
-No, no lo vi nunca.
-Segura.
-Segura, Vicky. Cada lunes hacen una especie de reunión dónde van todos. Sólo que a su lado se sienta un hombre.
-¿Qué hombre?- le pregunté ansiosa-
- No lo sé. En realidad nadie sabe quien es. Lo llevan muy en secreto, pero sé quien me lo puede decir.
-Vale, tu averigualo sin levantar sospechas. Mañana voy a ir a salvar al maestro, mi jefe ¿Sabes dónde lo tienen?
-Si, le dí de comer.
-¿Y como está?
-Está bien, aunque está algo herido.
-Como le pase algo…
-Mañana a las 10:30 te espero fuera, Vicky, pero ten mucho cuidado, Esa gente es muy peligrosa.
-Lo tendré, pero sólo sé que todo el mundo tiene un punto débil, y Franciscobik no es menos. El debe de tener un punto débil. Y yo lo voy a descubrir.
En cuanto dije eso, la madre de Patri la llamaba por el móvil.
-Me tengo que ir, es mi madre, se encuentra mal.
-¿Necesitas ayuda?
-Sólo necesito que todo acabe-me dijo-
-Todo va ha acabar, te lo prometo. Franciscobik lo va a pagar muy caro.
Me disponía a entar en casa cuando noté que una sombra me volvía a seguir.
-Perdona-me dijo esa sombra-
Yo no me dí la vuelta y seguí andando hacia la puerta de la casa de mis abuelos maternos.
-¿Te llamas Vicky?
En cuanto dijo mi nombre me dí la vuelta. Era un chico muy guapo, más alto que yo pelo castaño y con los ojos azules. Era muy guapo.
-Lo siento si te asusté, no era mi intención, pero no creo que estas calles sean muy buenas para una chica como tú. Cuando me dijo eso le brillaban mucho los ojos. Yo aún no había dicho nada.
-Bueno, es que vengo de casa de una amiga.
-¿Patricia No?
-Si, ¿Cómo lo sabes?
-Es que sin querer escuché un poco como discutíais, lo siento.
-No, no, no pasa nada. Ya lo hemos arreglado.
-Perdona, no me presenté, me llamo Adrián. ¿Eres de aquí?
-No, de aquí es mi madre y viven mis abuelos maternos.
-Ya me parecía nunca te había visto por aquí.
-Lo siento, pero me tengo que ir. Si lleguo tarde mi madre me echará la bronca del siglo.
Los dos nos reímos
-Bueno, pues fue un gusto conocerte, Vicky.
-Lo mismo digo ¿Adrian?
-Si-me sonrió- Esperó que no te olvides de mi nombre, porque yo de ti no me olvidaré.
Cuando se fue, pensé ‘Por fin algo bueno que me pasa. Este día había sido muy largo, ojalá lo vuelva a ver pronto’.
Mi dulce pensamiento fue truncado por el pitido de mi móvil, dónde aparecía un mensaje de Brais, que ponía:
Perdóname, me he conportado como un bicho. Espero que no me contestes con tu peculiar frase de que te den. Que pase buenas noches.
Yo me reí. En cuanto le iba a contestar mi madre ya me estaba llamando desde la ventana. Ya nos íbamos para casa. Mañana sería un día muy largo, ya que tendríamos que ir a la fábrica, dónde tienen al maestro secuestrado.
Cuando llegamos a casa eran las 11:30 de la noche. Yo la verdad es que estaba muy cansada, pero no podía dejar de pensar en Adrián, era tan guapo… Ojala lo volviera a ver aunque fuera una sola vez.
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