jueves, 31 de diciembre de 2009

Especial finde año


Hola amigos de mis historias y afiliados, muy feliz 2010 espero que esta noche os lo paséis requete bien, que comáis asta hartaros y que estés de fiesta asta las tantas; porque un día es un día y este es el de los escenas y el de pasarlo en bomba.







Bueno esta Historia es un poquito triste, por que habla de un problema real, Lo mal que tratamos los Humanos al planeta, y ese problema da mas miedo que la mejor película de terror que podáis encontrar en el mercado. Bueno esta Historia va por vosotros, por que en estas fechas, por muy malo y cruel que sea el mundo, todos nos acabamos queriendo, aunque seamos rivales o enemigos; os quiero a todos, y otra vez: Felices Fiestas.

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El monstruo


Aviase una vez un angelito. El estaba lleno de curiosidad

Por ver aquel ser que dios avía considerado perfecto. Al dirigir sus ojos hacia la tierra, lo primero que vio fue, a esos seres matándose entre si en un campo, rodeados por las llamas, entre aquellas llamas el angelito vio, un angelito protegiendo con todas sus fuerzas a su bebe.



El angelito, bastante decepcionado, por la horrorosa escena, decidió mirar hacia otro lado. Lo que vio al otro lado del mar, fue una ciudad con el cielo gris. Entre toda esa asquerosa polución vivían esos monstruosos seres, contaminando su cuerpo y el de los seres vivos que les rodeaban.



El angelito estaba horrorizado, por el monstruoso se que su Dios avía creado. Era n ser que no sabía convivir ni siquiera con los suyos, tanpoco sabia respetar lo de los demás y aun por encima estaba destruyendo el gran y preciado regalo que su Dios le avía regalado, la tierra.



El ángel asqueado hecho una ultima mirada a la tierra,

Y allí vio a una familia, estaban reunidos, celebrando la Navidad, comían alrededor de una mesa; haciendo bromas y riéndose todos juntos, en ese momento el angelito recordó a la madre que estaba protegiendo a su ijo y sonrío. Después de toda aquella destrucción que avía visto por fin deslumbró un atisbo de bondad y alegría

Y vio que aun que daba alga de esperanza en el mundo, de ese ser que Dios avía llamado Hombre.

martes, 22 de diciembre de 2009

Leire Star 13º El final del tunel se acerca


Patri, se encontraba en la parte trasera del coche de Brais. Estaba comiendo pipas tan tranquilamente. Brais fue el primero en abrir la puerta de su flamante descapotable. Después le seguí yo. Patri nos recibió con una de sus mejores sonrisas:


-Vaya-ríe-, Si ya lleguó la parejita del año-vuelve a reír otra vez-

Brais y yo nos miramos y lo primero que dije yo fue:

-¡Estás borracha!

-No, no-vuelve a reírse- Puede que bebiera un poquito, pero es que como estaba en la cafetería y tardábais tanto...

Brais la miró tras el espejo retrovisor:

-¡Oye no pensarás vomitarme en mi tapizado nuevo! ¿No?

-Jope Brais, ¿Siempre eres así de maniático?

-¿Y tu siempre te emborrachas en las cafeterías de los hospitales?

Patri cada vez se sentía más mareada, por eso Brais se fue para atrás antes de irnos, pero yo noté algo raro...

-A ver mujer, no no vomites eh

-Brais te dije alguna vez que eres guapísimo. Yo no sé porque Vicky te rechaza-vuelve a reír Patri-

-Pues yo tampoco le veo explicación a eso-le contestó el-

Yo seguí mirando aun coche que llevaba los cristales tapados de negro. Entonces me dí cuenta de que ese coche pertenecía a uno de los coches de Adrián. Por eso sin más pensarlo sabía que vendrían a por nosotros, por eso me puse en el asiento del piloto puse bien el retrovisor y pisé el acelerador fuerte y arranqué:

-¡Vicky que haces! ¡¡¡Para el coche!!!¡¡¡Para el coche!!!

Yo no le hacía caso a l Brais y aun aceleraba más:

-Creo que voy a vomitar-repitió otra vez Patricia-

-¡No! ¡no lo hagas! ¡¡¡Vicky para el coche!!!

Yo seguía sin hacerle caso a Brais. Miré por el retrovisor y allí estaban Lucas de copiloto y Emma iba conduciendo. Entonces yo dije:

-A mí nadie me gana.

Al decir eso aceleré más el coche:

-¡Pero que hace está loca!-le dijo Emma a Lucas-

-Vaya, vaya parece que te está desafiando. Réndete Emma, contra Leire Sart no puedes hacer nada.

Emma se cabreó más y siguió acelerando aun más el coche:

-¡¡¡A mí nadie me desafía!!!



-¡¡¡Vicky, para ya el coche que nos vamos a matar!!!

-Brais, tu no naces más tonto porque no puedes, mira el coche de atrás.

Brais se giró y los vió.

-¡Son ellos!

-Estoy segura de que nos están buscando no sólo para conseguir el chip si no para matarnos.

-Que guay-dijoPatri- Que somos fugitivos porque nos busca toda la ciudad

-Patri, despierta-le dije yo- Que no nos buscan para darnos un premio, si nó para capturarnos torturarnos y matarnos.

Entonces Patri traguó saliva y respiró:

-Partece ser que volvió en sí- me dijo Brais-

Entonces Brais se cambió para el asiento del copiloto:

-¿Puedes coger la pistola que debajo de mi asiento?

El se agacha procurando no mirarme las pierna, ya que levaba un mini vestido negro de cuero, típico de Leire Sart. Se tapó los ojos estiró el brazo y empezó a buscar. Tocó algo. Era ya la pistola:

-¿La tienes?

-Si, la tengo, pero ¿Qué vas a hacer?

Entonces yo separé las manos del volante y los pies de los aceleradores y de los frenos:

-¿¡Pero que haces?!

-Tu que cres para que vale las pistolas.

El intentó agarrar el volante mientras que yo ponía mi tacón en la parte de atrás del coche dónde seguía Patri durmiendo por la resaca.

Cuando Brais ya consiguió el control de l coche me preguntó:

-¿Qué vas a hacer?

Entonces yo no le di explicaciones y disparé en el cristal de la parte de atrás del coche:

-¡¡¡Pero que haces!!! ¡¡¡Mi coche!!! ¡¡¡Leire para quieta!!!

Cuándo ya estaba todo roto hice fuerza con mis manos y los quité, ante la atenta mirada de Lucas y Emma. Ella intentaba adelantarnos para hacer que chocáramos:

-Recuerda que Adrián la quiere viva Emma-le recordó Lucas-

-Ya estoy harta de Adrián de ti y de Leire Sart. Voy a acabar con ella.

Entonces, yo mientras veía que hablaban disparé sin para ni un segundo. Emma intentaba esquivarlo con el coche, pero no podía. Como veía que no le daba a una rueda para que pincharan, cogí mi pistola que la llevaba en la bota y disparé con las dos pistolas:

-¿Necesitas ayuda Leire?-me preguntó Brais-

Yo miré para atrás. Brais seguía aun mirando para mi y yo le contesté:

-¡Desde cuando yo necesito ayuda?

-Bueno es que como veo que no le das...

-Que me estás diciendo que no le puedo dar.

-No, yo no he dicho eso.

-No, pero lo piensas.

Entonces el me dijo:

-Antes le dabas a la primera.

Yo volví a mirar para atrás y le levanté el dedo del medio, en palabras más bastas, la puñeta.

Miré fijamente para la ruedas y disparé otra vez cuatro veces. Las cuatro balas iban ya directas para las cuatro ruedas y ¡¡¡Bingo!!! Le dí a tres de las cuatro. Ellos se pararon y Brais me gritó:

-¡¡¡Eres la mejor Leire!!!

Yo me quedé mirando hacia atrás mientras que Emma ya no podía controlar más el coche, pero entonces yo aun veía como la única rueda que quedaba aun andaba, entonces volví a disparar, pero esta vez no vayais a pensar que no le dí, ya que gracias a que le disparé, Lucas y Emma chocaron con otro coche.



Tras haber pasado la prueba de haber despistado a Emma y a Lucas, no os vayáis a pensar que me he librado de Adrián. Yo sé que el pensaba antes de que hubiera entrado en su vida, que yo había matado a su padre Franciscobik, pero ahora que lo he engañado, ahora más que nunca me odia, pero lo que tengo claro es que aún sigue enamorado de mi.

-Bueno, Patri, ya hemos llegado a casa, espero que mañana no tengas una buena cogorza-le dijo riéndose Brais a Patri-

Ella le contestó con una simple sonrisa:

-Oye Brais, y tu ¿Dónde vas a pasar la noche?-le pregunté yo-

-Bueno, pues supongo que en la organización la están controlando y en mi casa mucho menos...

-¡Pues duerme en el coche!-le dijo de broma Patri- Además coges una botellita de vino tinto y desahogas tus penas, que creo que no son pocas.

El le sonríe con la típica sonrisa que deja a todas derritiéndose por su cuerpo:

-Pues eso lo vais a tener que hacer, quizá otro día, porque Brais se viene a dormir a mi casa-dije yo con una sonrisita pícara-

-uhhh! A saber lo que quiere esta, Brais.

Cuándo dijo eso, Patri se bajo hacia su casa. Brais y yo nos mirámos y el arrancó el coche a todo gas. Patri, miró el coche desde la puerta de su casa. Ahora sólo era un simple puntito rojo. Después, ella se echa a llorar en el portal de su casa...

Tras varios minutos, por fin llegamos al portal de mi casa. Estaban todas las luces encedidas y tras ir todo el camino callados, Brais bromeó:

-Vaya, parece que a tus vecinas les gusta gastar más de la cuenta ¿No?

Yo le contesté con una simple sonrisa en mis labios. El miró hacia el cielo y después volvió a mirar para mi. Sabía que había algo en mi que no podía quitármelo de la cabeza. Entonces, yo le dije:

-Tranquilo, no hay nadie en mi casa. Mis padres están en trámites de divorcio. Mi padre vive con su nueva novia y mi madre está en un viaje de negocios y hasta dos meses y medio no va a venir.

Entonces Brais cerró el coche con su llave y subimos a mi piso. Cuándo entramos, yo me quité lo tacones y fui hacía la cocina, tenía mucha hambre:

-Tengo hambre ¿a ti no te apetece comer algo?-le dije a Brais desde la cocina-

El estaba mirando una foto que tenía en la entrada. Era yo de pequeña con todos mis compañeros. Entonces, yo fui hacia el sin que se diera cuenta y le dije:

-Teníamos sólo 5 años, ahora como viste tenemos unos cuantos años más.

El me miró y me contestó:

-Aun seguís siendo unos niños. Mírate tu, cenando a las doce la noche. Si ya es lunes, en unas horas tu autobús de ir a colegio vendrá a por ti-me dijo sonriente-

-Pues creo que va a tener que esperar-le dije yo, respondiéndole con una sonrisa-

-Que pasa ¿Qué no me vas a dejar entrar o que?

-Adelante-dije yo bromeando-

-Hay muchas cosas que no sabes de mi, Vicky.

Mientras me dijo eso, el se ponía un delantal por delante para cocinar:

-¡Vaya! Que pasa ¿Qué ahora tan bien eres cocinero? –le bromeé-

-Pues espero que la tortilla no salga quemada porque...

-¡Eh, perdona! Estás hablando con el mejor cocinero de tortillas. Todos los que las prueban, dicen que son las mejores-me dijo sonriente-

-Si y cuando te lo dijeron, antes de irse a urgencias.

Los dos nos reímos. Brais intentó acercarse a mi, pero el timbre de mi puerta sonaba:

-¿Quién será a estas Horas?-le pregunté a Brais-

-Seguro que es Patricia, pero acaba rápido porque la tortilla estará lista en unos 5 minutos.

Abrí la puerta convencida de que era Patricia, pero cual fue mi sorpresa que no era Patricia, si nó Rafa:

-Que haces aquí-le dije yo sorprendida-

-¿Puedo pasar?-me preguntó-

-No, no puedes pasar, estoy muy ocupada

-¿A las doce de la noche?

-Si, es que tengo que entrenarme como soy Leire Sart. Y ahora vete, no vaya a ser que me cabree y te mate.

El suspiró y habló:

-Lo siento, pero pensar que puedas estar con otro me vuelve loco. Lo siento.

-Ya, pero es que tu y yo no somos nada. Así que puedo estar con quien me de la gana.

Cuándo le iba a cerrar la puerta el la volvió a abrir y me dijo agitado:

-¡¡¡Cómo quieres que te pida perdón!!! ¡Si quieres me subo al tejado y te lo pido! ¡¡Y de paso aprovecho para decirle a todo el mundo que te quiero con locura!!

-¡Baja la voz, que vas a despertar a todos lo vecinos!

-¡No me importa, sólo quería decirte que te quiero, que estoy enamorado de ti, ¿Quieres ser mi novia Vicky?

La verdad es que cuando me dijo eso mi corazón saltaba de la emoción, pero ahora lo que quería era que Brais no saliera, pero eso era demasiado tarde, ya que estaba detrás de la puerta de la cocina escuchando. Ni Rafa ni yo nos habíamos dado cuenta, pero Rafa seguía declarándose:

-Yo ya te dije todo lo que siento por ti-se acerca a mi-, pero ahora no sé lo que sientes tu por mi-se vuelve a acercar más-

Yo me aparto, pero el me coge mi brazo y me agarra entre su cuerpo musculoso:

-Dime que me quieres-me dijo con su voz más tierna-

Yo miré para un lado. Sabía que si decía que lo quería con locura, lo pondría en peligro por lo de el tema de Adrián. Además que podería descubrir que yo soy realmente Leire Sart. Entonces me armé de valor ante la atenta mirada de Brais y le dije:

-No, no te quiero, ni nunca te quise.

Rafa me miró, pero no me soltaba y me dijo:

-Dímelo a lo ojos.

Entonces, el me levantó la cara con su fuerte mano y me lo volvió a repetir:

-Dímelo, pero mirándome a los ojos.

Entonces yo lo miré y no me pude contener, acabamos besándonos, pero yo le pegaba para que soltara. El me soltó y le dije:

-Déjame en paz. Te he dicho que no te quiero y nuca te quise. Tu para mi eres un simple capricho.

Entonces le cerré la puerta. El bajó por las escaleras y abajo lo esperaba Lucas:

-Tío, ¿Qué te pasa?

-Vámonos de aquí. Creo que ya no pinto nada.

Yo aún me encontraba en la puerta intentando no llorar, cuándo veo a Brais. Yo lo miré y me dio un abrazo:

-Vaya, creo que va a ser la primera vez que veo llorar a Vicky y a Leire Sart-bromeó-

-Lo que piense ahora ya no importa-le dije yo-

-Pues claro que importa, a mi me importa mucho.

Por poco Brais tuvo el valor de darme un beso en la frente y decirme:

-Eres una chica lista, sabrás salir de esto.

Yo me retiré de el secándome las lágrimas y le dije:

-Ahora lo que importa es que El Maestro se ponga bien y poder acabar con Adrián y los suyos.

Los dos nos mirámos fijamente. Esa fue la última imagen que tengo de el día de hoy.





El sol ya me molestaba en la cara, hasta que cuándo decido levantarme veo a Brais que me está haciendo el desayuno:

-Buenos días, dormilona

Yo le hice un gesto mientras se me habría la boca:

-Brais, son las 7:25 de la mañana

-Ya, pero la señorita Vicky dentro de una hora tiene que ir al cole.

-Yo le hice un gesto y le contesté:

-Claro ayer era Leire y hoy vuelvo a se Vicky, ya...

-Venga va, que estas tostadas están de muerte. Las he preparado yo.

Cuándo me disponía a comer suena el timbre de la puerta. Brais va a abrir, pero antes se preocupa para mirar por la mirilla. Era Patri que parece que ya le había pasado la borrachera de ayer. Cuándo entró me pilló comiendo. Parecía sofocada. Cogió aire metió una tostadas en la boca y dijo:

-¡No puedes ir al colegio!

Brais y yo nos quedamos boquiabiertos y ella continuó:

-adrián ya sabe a que colegio vas.

-¿¡Que?!-dije yo levantándome de la silla rápidamente.

-¿Y como lo descubriste?-le preguntó Brais-

-Hay un tipo siguiéndome. Ahora al venir lo despisté, pero la semana pasada vi como un coche nos seguía. Yo no os quise preocupar, ya que tu tienes muchas cosas en la cabeza, lo de Adrián lo de Rafa...

-Vale ya Patri ¿No? Es que tengo tan mala cara para que me lo estéis recordando a cada paso ¿O que?

Los dos se miraron porque se habían quedado en blanco. No sabían lo que decir. Entonces yo me adelanté y dije para sorpresa de ellos:

-A la porra Rafa. Ahora lo más importante es que se recupere El Maestro ¿No creéis?

Los dos se volvieron a mirar, mientras que Patri picoteaba mi desayuno:

-Si Adrián quiere guerra la va a tener. Para empezar, Patri deja de comer, llegaremos tarde.

Entonces, yo bien sabía que Brais estaba tardando para darme una de sus típicos ya regañentas conversaciones:

-¡Pero estás loca! O es que las tostadas se te subieron a la cabeza.

-Pues eso tendría que ser el motivo por tus tostadas, Brais porque están más negras que blancas-le dijo Patri bromeándole-

Cuándo le dijo eso, el se quedó serio y nos empezó a seguir. Yo ya estaba vestida. Patri y yo íbamos a ir juntas a la parada del autobús, cuándo Brais venía atrás nuestra:

-Si no os gustan mis tostadas ¿Para que os loas coméis?-preguntó- Además, Vicky, tu no vas a ir al colegio, es que no has escuchado que no sólo me están buscando a mi y a Patri por ayudarnos, si nó, a ti principalmente.

-¿Deberas? Pues aún no me había enterado. Brais, tu eres tonto o te lo haces. Es que no entiendes que no me puedo quedar aquí para siempre. Si me buscan me encontrarán. Y te prometo que el encuentro no va a ser muy bonito que digamos.

-Ya, pero Brais tiene razón. Adrián quiere recuperar el chip y de paso vengarse de ti.

-Bueno, pero de momento, el chip lo tengo yo así que la que decide aquí las cosas soy yo, guapos.

-Haber, guapa, es que ¡Como quieres que te lo digamos!

-¡Brais!-le grité- Ya estoy harta de que cuándo hago algo, antes me riñas como si fueras mi madre. Ya soy mayorcita.

-Bueno, ahí Vicky tiene razón Brais. Lo que no entiendo es que si ya saben que tu eres Leire Sart, ¿Por qué quieren recuperar el chip?

Entonces yo me puse pensativa y dije:

-Esa es la misma pregunta que me hice yo toda la noche. Creo que El Maestro no nos dijo todo de este chip, pero de momento vamos al colegio.

Yo empecé a andar. Patri se quedó con Brais:

-Ella sabe lo que hace, Brais. No te preocupes tanto por ella.

-¡¡¡¡¡Patri!!!!!-grité yo-

Patri vino hacia mí corriendo. Me quería contar algo, pero otra vez estaba sofocada:

-Creo que te has pasado con Brais. El sólo se preocupa por ti. Y mira tu como le pagas.

Yo miré el reloj y me paré:

-Deberías preguntarme como estoy yo.

-Es que tu nunca me cuentas nada, Ningún secreto. Tampoco me dijiste al principio que eras Leire Sart. Me tuve que enterar por... bueno ya sabes, Franciscobik.

Yo me volví a quedar pensativa:

-No tienes ni idea de nada. ¿Cómo te lo iba a contar? Me pidieron que no se lo contara a nadie. Además si te lo contara, tu misma te irías a chivar a Franciscobik, y la que estaría muerta ahora sería yo, no franciscobik.

-Oye, tu bien sabes que trabajaba para el...

(No le deje acabar)

-Si, si, por tu padre, pero no tienes ni idea de cómo me siento yo. ¿Alguien se lo ha preguntado? Leire, es fuerte. Cuando mis ojos se volvían verdes, me olvidaba de todo y me volvía otra, no era yo. Al contrario de Vicky., y sabes ya estoy cansada de ser la buena del grupo, la que nunca hace nada., la que ayuda a los demás da consejos y que todos pasan de mi, sólo para lo que necesitan, paro sabes, eso se acabó.

Patri, me escuchaba atentamente y me preguntó:

-¿Y cómo te sientes tu, Vicky?

Yo respiré profundo y le dije:

-A que cosa te refieres, a que una banda de locos me persigue, a que El Maestro está en coma y no reacciona, que no puedo estar con la persona que verdaderamente quiero o de que tengo que usar lentillas marrones por que mis ojos ahora ya no son los ojos de Vicky, si nó los de Leire Sart, y que mi comportamiento es el de Leire Sart.

sábado, 12 de diciembre de 2009

leire star 12º cuando la verdad está apunto de salir

Aún estaba quieta por lo de Lucas, pero como digo yo ‘Lo que se empezó, no se puede acabar’.


-me dan igual tus consejitos. No a nacido nadie que me derrote

-Haya tu, Leire. ¿Por qué te puedo llamar Leire? ¿No?

Yo no le hice caso y le dije:

-Después te doy un autógrafo, para tus hijas.

El se quedó callado. Y yo me propuse a poner la clave en el miniportátil del principio antes de que viniera Adrián y descubriera todo.

Yo me apresuré a poner la contraseña. ¡Por fin! Tras varios día por fin lograra entrar. Mientras tanto, Patri ya había ‘despertado’:

-¿Estás bien?-le preguntó Adrián, que aún la sostenía-

-Si, si, si ya estoy muy bien, demasiado bien.

Cuándo dijo eso, Adrián le miró con cara rara:

-Bueno, pues entonces dejame ahí las pizzas tepago y te vas.

A Patri no se le ocurría otra cosa que volverse a desmayar, pero eso sería muy sospechoso. Entonces, cuándo se levantaba lentamente, fingió que se mareara. Adrián la volvió a coger y le dijo:

-spérame aquí, voy a buscar a Vicky.

-¡No! –gritó Patri-

Adrián se dio media vuelta y le dijo Patri nerviosa:

-No, digo, que es que como me mareo, pues prefiero que alguien esté aquí conmigo.

Mientras tanto arriba, yo ya había entrado al despacho de Adrián, Brais aún le apuntaba con una pistola a Lucas:

-Leire ¿Lo has encontrado ya? ¡Date prisa! Tenemos que salir de aquí cuánto antes-me dijo Brais-

Lucas aún seguía mirando atentamente:

-No vais a poder con nosotros ni tú, Brais, ni Vicky, o Leire, como sea.

Brais, le peguó una bofetada en su cara y entró al despacho de Adrián:

-Leire, tenemos que irnos-me volvió a repetir Brais-

-Mira, fíjate, en estos documentos, tiene todos los planos de nuestra organización.

-Seguro que se los había Carlos-me contestó-

Yo revolví los documentos, y ahí estaba la cajita que me había dicho El Maestro. La cogí y la abrí:

-Mira, nos estaba controlando, pero desde la muerte de Carlos no tuvo más noticias nuestras-le dije yo-

-Venga Leire, vámonos esto es muy peligroso para Patri, está en la boca del lobo.

Yo le hice caso a Brais, abrí la cajita dónde se encontraba el chip, y lo cogí:

-Vámonos-me repitió Brais saliendo del despacho de Adrián- Le hice caso, peo antes me llamaron la atención unos documentos. Entonces los cogí junto con el chip:

-Adiós, Lucas-le dijo riéndose Brais-

El gimió, ya que le habíamos tapado la boca para que no gritara:

-Ah!-dije yo-. ¿Tú no querías un autógrafo mío? Pues cuándo consigas desatarte, dásela a Adrián.

El siguió gimiendo. Mientras tanto, Brais salió por la ventana , por dónde había entrado. Yo salí por la puerta de adelante, pero como Adrián estaba entretenido con Patri, no se dio cuenta. Ella si, que cuándo ya me vió, irme hacia el coche, se levantó y le dijo:

-Bueno, creo que ya estoy mucho mejor, gracias, pero esto que me pasó no lo tomes como que somos enemigos. Chao.

Adrián se quedó desconcertado. Patri, ya salía por la puerta principal quitándose el disfraz que tanto calor le hacía. Adrián se fue a buscarnos a mí y a Lucas. Mientras tanto, Brais, Patri y yo, ya nos habíamos alejado bastante del grupo de Adrián. En el coche de Brais se respiraba como algo raro que no se puede explicar. Cuándo iba a hablar Brais, le interrumpí diciendo:

-Brais, he tomado una decisión ahora que todo esta ‘película’ se acaba.

Brais me miró a mis ojos que aún seguían verdes. Patri miró a Brais y yo continué hablando:

-Ya lo he pensado mucho y espero que no te cabree mi decisión. Porque es mi decisión y no pienso dar marcha atrás.

Brais respiró hondo mientras conducía y Patri tragó saliva:

-Creo que me vas a tener que aguantar un año más porque hasta el momento pienso seguir siendo Leire Sart.

Brais se rió y Patri se alegró. Los dos parecían estar muy contentos tras mi decisión. Brais estaba eufórico, pero la que no lo tenía tan claro era Patri…





Tras media hora de camino hacia la organización, Brais nos llevó a mi y a Patri hacia un hospital. Cuándo paró el coche (su famoso descapotable rojo), Patri le bromeó:

-Brais, que estamos, no hace falta que nos traigas aun hospital

-No. No os traigo por vosotras.

Yo me asusté y le dije.

-¿Qué pasa Brais?

El me contestó:

-Pues que como dices tú la ‘película’, aún no ha acabado. Es más aun creo que le faltan varios capítulos por escribir. Seguizme.

Brais aparcó el coche en el garaje del hospital. Mientras que Patri me preguntaba:

-Tu estás segura de lo que estás haciendo. Mira que al haber aceptado a Leire, te tendrías que olvidar de Rafa.

-Ya, por eso lo hice, porque nuestro amor es imposible.

-¿Vas a hablar con el?

-No. No voy a hablar con el. Cuánto antes acabe esto mejor. Además el no me envió nada. ¿Por qué lo haría yo?

Entonces Patri recordó el mensaje que e había enviado Rafa ayer. Cuándo yo iba ya andando, Patri me grita:

-Eso no es verdad.

Yo me dí la vuelta y le dije.

-¿Cómo?

-Como lo oyes. Que eso es mentira. Si que te mandó uno, bueno uno y bien largo. Te decía cosas tan bonitas…

Os confieso que me quedé confundida y le seguí preguntando:

-¿Entonces porque no me lo envió nunca al móvil?

-Si que lo hizo.

Patri, miró para Brais que se estaba peleando con otro por conseguir el mismo sitio para aparcar. Patri me dijo:

-Os espero en la cafetería del hospital.

Yo respiré aire y me acerqué hacia el hombre que discutía con Brais. El se cabreó más cuándo saludé a Brais, con una sonrisa fingida. Después me puse delante del coche y saqué la pitola:

-¿Nos vas a dejar ahora el sitio?

El hombre, asustado, me contestó desde la ventanilla del coche:

-Claro, señorita, claro, ya se lo iba a decir yo a su novio.

Entonces yo me enfadé por que ya era la décima vez que decían que era su novia. Y mi reacción fue dispararle hacia el cinturón, que se lé soltó.

El hombre arrancó el coche a toda velocidad, dejándole así paso así a Brais. Brais lo aparcó se bajó del coche y me bromeó:

-¿Qué a mí también me vas a disparar?

-¿Por qué lo borraste?

Brais , bien sabía de lo que le hablaba, pero se hizo un poco el tonto:

-No sé de que me hablas

-Pues del mensaje que me envió Rafa y que tu borraste. ¿Con que derecho coges mi móvil?

-Vaya, así que aún te sigue importando ese mocoso. Pues para que te enteres lo hice por tu bien porque no quería que dejaras de ser Leire Sart por el.

-Ya, pero creo que esa decisión la tendría que decir Victoria Lagos, ¿No crés? No tú.

-Parece que nada te hace entrar en razón, da igual que El Maestro esté entre la vida y la muerte otra vez.

-¡¿Qué?!

Mi cara de enfado pronto cambió por la de una de preocupación.



-¿Pero como fue?

-Parece ser que Emma se escapó y le disparó. Sólo me dijeron eso.

Yo miré para los lado y le dije:

-¿Y dónde está Emma?



A unos pocos kilómetros del hospital, Adrián estaba que echaba chipas:

-¿Ineptos, panda de ineptos!

Lucas y Emma, estaban mirando hacia abajo callados, escuchando el gran cabreo de Adrián:

-Era lo que me faltaba, que mis hombres no se den cuenta de nada

-Perdona, pero el que estaba cegado de amor por Vicky, eras tú.-Emma se rié- Y al final resulta que tu noviecita es tu peor enemiga y que sólo tiene 13 años-se vuelve a reír-

Lucas se le acerca a ella y le dice en bajo:

-Va a ser mejor que cierrs tu boquita.

-adrián reaccionó después de las palabras de Emma:

-¡Anda! ¡Mira quién fue a hablar! La mis perfecta, la que la policía atrapó.

-Me atraparon, Brais y Leire o Vicky, ¿Cómo la vas a llamar ahora Adrián?

-Cállate de una maldita vez.

-¡¡¡No!!!, ¡No me callo! –gritó- Porque a pesar de eso, aún la sigues queriendo. Imbécil. ¡Que te robó el chip!

-Muy bien, ya que eres tan lista, Emma, tu y el pardillo de Lucas, la vais a atrapar. Quiero el chip de nuevo.

Emma rié:

-Cuándo la atrape, le voy a demostrar quien es Emma.

Adrián la miró y le dijo enfadado:

-¡¡¡La quiero viva!!! Te juro que como le pase algo, o la toques, tu te llavarás las consecuencias.

Adrián se alejaba a pesar de que la cara que tenía Emma no era muy buena. El les gritó desde lejos:

-¡¡Y eso también va por ti, Lucas!!





Brais, Patri y yo, ya estábamos en la cafetería tomándonos un café. El ambiente era callado, ya que yo estaba cabreada con Brais por lo del mensaje de Rafa, Patri porque le dijera que yo se lo había dicho a Brais que había sido ella quién me lo contara y Brais molesto por mi reacción.

Los tres estábamos en la sala de espera esperándo noticias de cómo evolucionaba El Maestro. El ambiente entre nosotros seguía aún callado, más bien tenso. De repente aparece el médico que lleva el caso de el Maestro:

-¿Son ustedes los familiares de Don Gregorio Martínez?

Yo miré a Brais con cara de ‘¿Quién es ese?’

-si, somos nosotros-le contestó Brais-

-Miren, no les voy a engañar, Don Gregorio sigue aún muy grave dentro de dos horas lo operaremos, y haber como reacciona.

-¿Podemos a entrar a verlo?-pregunté yo-

-Sólo pueden entrar dos personas.

-Entraré yo-dije en alto-

Y yo-me respondió Brais-

-Pues yo me iré a buscar otro café-nos dijo Patri-

Entonces, Brais y yo seguímos a la médica. Otra vez estábamos juntos, no en una misión, pero juntos otra vez:

-Antes de entrar, pónganse estas batas, por favor. Gracias.

La médica se fue y mientras, Brais y yo seguíamos callados:

-¿Aún vas a seguir enfadada conmigo?-me preguntó Brais-

-No tenías ningún derecho en coger mi móvil y leer mis mensajes, y mucho menos borrarlos.

-Vale, lo siento, pero creo que no es el sitio ni el momento perfecto para discutir esa tontería.

-Ya, pero a ti te parecerá una tontería, pero para mi no. Además fuiste tú quien sacó ahora el tema de conversación, Brais.

Tras haber tenido nuestra conversación de lo menos amena, yo me decidí a habrarle, pero esta vez del Maestro:

-¿Por qué nunca me dijiste como se llamaba? Me dijiste que no lo sabía.

El se rió y me dijo:

-Aun ahí muchas cosas que no sabes.

Mi cara cambió. Quería saber esas cosas que yo no sabía, pero la doctora lleguó y nos mandó pasar:

-Les ruego que no monten mucho escándalo, por favor. Esto es un hospital. Por cierto, bonitos ojos señorita.

La doctora había escuchado toda nuestra discusión, por eso nos había dicho eso. Lo que más me molestó fue, no os lo voy a negar, lo de los ojos, me molestó y mucho, ya que no son mis ojos, si nó los de Leire Sart. Mi carácter cada día estaba más fuerte. De una manera, Leire se estaba apropiando de mi ser, y de todas maneras yo me alegro:

Brais y yo ya estábamos dentro de la habitación con El Maestro. El seguía inconsciente, quieto en una cama, otra vez, pero esta vez no fuera una simple pequeñez como la anterior. Y la persona que le había echo daño las dos veces era la misma, Emma.



A ciertos quilómetros de el hospital, más concreto, en el grupo de Adrián, la doctora que llevaba el caso de El Maestro, se ponía en contacto con Adrián:

-¿Si? ¡Vaya doctora! Estaba esperándo grandes noticias de mi querida noviecita y su perro de seguridad…

-Mire, esto me parece…

El la interrumpió:

-Creo que tu hermana Emma, te ha ayudado mucho y así se lo pagas…

Ella, seguía callada escuchando por el móvil las palabras que le decía Brais:

-O nos ayudas o perderás a tu hermana, ¿tu quieres eso?

-No, pero lo que me está pidiendo va en contra de mi autoridad como médica.

-Que autoridad ni que autoridad, si no lo hace repito que perderá a su querida hermanita.

-Pero, es que lo que me está pidiendo es que mate aún paciente...

La volvió a interrumpir:

-Aun paciente que ni le va ni le viene...

-Mire, lo siento, pero yo no soy una asesina. Además que mi hermana ya hace años que no la veo, ¿Por qué me tendría que fiar de usted?

-Porque es mi novio, hermanita.

-Emma...

-Si, soy yo. La verdad es que no me extraña que sigas con tu papelito de niña buena...

-¿Estás con un asesino? La verdad es que tú tampoco me extrañas. De pequeña siempre me hacías la vida imposible. Todo lo que rompías tu, me echabas la culpa a mí.

-Si, pero no te quejes, mamá nunca te reñía a ti, si nó a mi. A ti siempre te protegía.

-Que quieres, Emma

-Que me ayudes...



Mientras mantenían esa conversación, yo seguía hablando con Brais, hasta que me mareé un poco y Brais me cogió:

-¿Estás bien?

-Si, si estoy bien, pero ¿Dónde está la doctora?-le pregunté yo desconcertada-

-Pues no lo sé, vendrá ahora, o tendrá que atender a otros pacientes.

Entonces yo, levantándome de casi sus piernas, le dije seria:

-Brais, la doctora no es de fíar, está con ellos.

-¿Cómo?

Brais, estába desconcertado, pero yo no sabía lo que estaba diciendo, más bien lo que decía lo decía Leire. Entonces, llevé a Brais al despacho de la doctora. Allí estaba ella, todavía no había acabado de hablar con Emma y Adrián:

-Tenías razón, la doctora está con ellos-dijo Brais- ¡Es la hermana de Emma!-me contestó sorprendido-

-Yo aún seguía callada.

¿Y que hacemos?-me preguntó Brais- No podemos permitir que se quede en este hospital, ¡Si nó lo matarán!

Yo continuaba callada, el se dio cuenta y me girtó:

-¡Se puede saber en que piensas! Te estoy diciendo algo importante y tu que eh... estás en las nubes, bla, bla, bla

Así era como escuchaba a Brais por un simple Bla, bla, bla . Parecía mi madre cuando me echa uno de sus típicos discursitos cuándo lleguo una hora tarde de lo acordado, o cuando paso de mi hermana pequeña(Que por cierto es rubia y tiene 4 años).

Entonces, yo decidí contestarle en mi tono menos agradable:

-Puedes dejar de hablarme, pareces una cacatúa. Además que mientras tu me echas tu discursito no puedo pensar.

El se calló y me volvió a preguntar:

-Y bien, ¿Se te ocurrió algo?

-No, pero... ¡Sígueme!

-Huy!, cuándo se te enciende la bombillita, miedo me das-bromeó-

Mientras Brais me seguía, el me volvió a preguntar:

-¿Y que te pasa con Rafa? Tu móvil parece que va a estallar de tantos mensajes y llamadas...

Yo no quise contestarle:

-Vale, lo siento, no debí borrarte el mensaje. Si quieres le aclaró todo a tu querido Rafa y ya.

Entonces, yo decidí hablar ya:

-De querido no tiene nada.

-¿Qué pasó?

Cuándo el me preguntó eso, yo le mire con una sonrisita, pero a la vez con cara rara:

-que , tan raro te parece que me preocupe lo que te suceza con tu noviecito.

-No es mi novio.

-Bueno, pues lo que te suceda con Rafa. Vale que no empezáramos bien, pero no Quero que sufras. Sé que te lo ha dicho miles de veces, pero...

Yo lo dejé hablando solo:

-Leire, ¿A dónde vas? ¡Leire!-gritó en bajo!

Yo me dispuse a entrar en el despacho de la doctora que atendía al Maestro. Ella estaba hablando por teléfono y yo se lo cogí y coguí. De tras mía entraba Brais:

-Vaya doctora, ¿Qué tal está su hermana Emma?

Ella se quedó callada y yo continué hablando:

-Usted no sabe quien somos nosotros ¿No?

Brais se echó una risita y me contestó bromeando:

-Parece que no, Leire

Cuándo Brais dijo ‘Leire’, la doctora se quedó boquiabierta:

-Leire Sart, tú eres Leire Sart…

-La misma. Un placer. Perdona que no me presentara antes con mi verdadero nombre, pero como comprenderás, Emma y su ex noviecito, mi novio, me buscan para matarme. Bueno a mí y al chip que les cogí prestado, pero creo que este chip les importaba más que saber la identidad de quien era Leire Sart...

Ella continuaba callada:

-¿Qué quieren?

-Pues que nos digas que te dijeron Adrián y tu hermana por el teléfono.

-Mire, yo soy de las buenas-dijo la doctora- Ya hace años que no me hablo con mi hermana pequeña, no entiendo porque me llamó hoy.

-¿Y que le dijo?-le dije yo-

-Pues, que matara al hombre este...

¡Al Maestro!-le contestó Brais-

-Miren, se tienen que ir de aquí cuanto antes, ellos vienen de camino hacia aquí. Iba a poner ahora mismo Al Maestro en una habitación protegida, no sé preocupen.

-¿y como nos podemos fiar de usted-volví a preguntar yo otra vez-

-Porque con mi hermana nunca que me llevé bien ni me llevaré. Me hacía la vida imposible de pequeña. Aunque no lo crea, Emma y yo somos muy diferentes.

Entonces yo abrí la puerta y Brais vino detrás, pero antes le dijo a la doctora:

-Cuide del Maestro. Nosotros estaremos muy cerca.

-Está bien, yo confío en ustedes...

-Vamos Brais-le grité yo-

La doctora se rió y dijo:

-Y en Leire claro.

Brais le dio un beso en la mejilla y se fue:

-Leire, tenemos que irnos de aquí. Vamos a la organización.

Entonces, fuímos a buscar el descapotable de Brais, dónde ya estaba esperándonos Patri...

viernes, 4 de diciembre de 2009

leire star 11º La tranformación de mis ojos


Creo que Brais tenía razón respecto a lo de Brais. No me debería de haber enamorado de el, ya que eso sólo podería haberme traído problemas. Adrián confía plenamente en mi, sólo que para conseguir la contraseña para entrar a su despacho (aún no la sabía) y así no podería conseguir el chip dónde pone quien es en realidad, Leire Sart. Emma, la ex de Adrián está muy celosa de mí y creo que va a empezar a investigar de quién soy yo realmente. A Patri creo que le gusta Brais, y el aún sigue enamorado de mí. ¡Vaya lío de vida que llevo!


Cuándo me dispuse a entrar en la bañera para bañarme, suena el móvil .Yo pensaba que era Brais, pidiéndome una disculpa, pero no, era Rafa. No sé como consiguió mi número de teléfono, pero me estaba llamando. Entonces yo me quité la toalla que me cubría todo mi cuerpo me metí en la bañera. Entonces me acosté entre la espuma y empecé a pensar, pero de tanto pensar, me había quedado dormida. Entonces, se oye que en la puerta de mi baño, se abre. Abro los ojos y era Rafa. Sólo llevaba una toalla. Después se le podía ver todos sus músculos que tanto me fascinaban. Me miro y me dijo un tierno ‘Te quiero’. Después lo miré y lo besé con pasión. Cuándo ya me quería dar cuenta estábamos los dos en mi bañera duchándonos con la espuma. Entonces yo abrí los ojos y el ya no estaba. Era un sueño. Sólo un dulce sueño que no sabía si se iba a repetir en la realidad.

Me levanté y cogí mi toalla para secarme todo mi cuerpo. Limpié el espejo, que estaba empañado por el agua caliente, y me miré fijamente. Entonces me di cuenta que tenía los ojos verdes, aquel verde de ojos de cuando me tranformo en Leire Sart. Entonces, cojo mi móvil que por fin paró de sonar, y llamo a Brais:

-¿Si?

-Brais, soy yo Leire, o digo Vicky, por favor ven corriendo para mi casa. Es urgente.

-Vale dame, 15 minutos, que ya estoy allí.

Cuándo colgué el móvil me di cuenta que en mi camiseta había algo extraño. Era un altavoz ¡Me estaban espiando! Entonces, creo que ya sabía quien era la que me estaba espiando. Cogí el micrófono y lo eché a la bañera.



A quilómetros más lejos de mi casa, estaban reproduciendo el tema de conversación que había tenido con Brais. Bueno, mejor, estaba sólo una persona escuchando todo. Era Emma:

-Así que tu eres Lerie Sart, Vicky. Lo sabía. Lo sabía. Sólo te infiltraste en el grupo para conseguir el chip dónde dice toda la verdad. Esto le va a encantar a Adrián. Así que lo podré recuperar.

-Pues va a ser que no, bonita.

Entonces, cuándo Emma, se dio la vuelta. Se encontró con Brais y conmigo. Yo no estaba tranformada en Leire Sart. Aún tenía el pelo liso de cómo lo había llevado al grupo de malhechores de Adrián, sólo que mis ojos marrones habían desaparecido y ahora los ojos verdes predominaban en mi:

-Vaya, que pena, te he estropeado el plan para conseguir a Adrián ¿No?-le dije en forma sarcástica-

-Vicky, has engañado a todos, o mejor dicho, Leire, como quieras.

-Ya te dije que Vicky es para los amigos, y tu no eres ninguna amiga mía.

-¿Que vas a hacerme? ¿Eh? ¿Matarme?-dijo como desafiándome-

Entonces Brais y yo nos echamos a reír. Ella se asustó y dijo:

-Estáis locos, pero ya no voy a esperar hasta mañana a la mañana para enseñarle la grabación a Adrián.

-Y ¿quién te dijo que te íbamos a dejarte ir?-le dije yo riéndome-

Entonces, ella, se quedó seria y dijo:

-Eres lo peor, Leire, pero tus días están contados.

-Así, pues yo creo que son los tuyos. Brais, espósala. Vamos a fingir, que ibas por la calle, y unos ladrones, te secuestraron. Créeme, creo que Adrián le voy a hacer un flaco favor, ya que voy a hacer que desaparezcas de su lado para siempre.



Mientras, Brais la esposaba y la apuntaba con una pistola. Yo, cogí la grabación y la rompí en dos:

-Vaya ¿Qué grabación dijiste que tenías de nosotros?

Entonces Emma nos miró y Brais le dijo:

-Quietecita eh

-Brais, ya me puedes tutear, nos conocemos desde siempre.

-Andando-le dijo el-

Ella se paró y le dijo riéndose:

-Tengo entendido, que tu noviecita, la otra Leire, aún está en coma.

Entonces, el se puso serio.

Yo harta de ella le disparé. Ella se quedó blanca. Ya que había echo que las gafas de sol que llevaba en la cabeza se le calleran:

-La próxima, va a ser en otro sitio, Emma.

Brais la empujó y se la dio a un guardia. Afuera, nos esperaba El Maestro, que la miró fijamente ella le dijo:

-Vaya, parece que ya está mucho mejor del golpe que le había dado-se río-



-¡Maestro!-grité yo-

-Buen trabajo chicos, a esta le va a caer una buena, pero ¿Cómo sabíais que os estaba espiando?

-Bueno, la verdad es que, yo no tenía ni idea, todo fue el mérito de Leire.-le dijo Brais sonriente al Maestro-

-Muy bien echo, Leire, pero ¿Y tus ojos?-me preguntó El Maestro-

-Bueno, eso era lo que quería hablar con Brais, pero descubrí que Emma me había puesto un micrófono en la camiseta y que había escuchado como yo le decía a Brais que yo era Leire. Yo mañana no puedo ir así junto a adrián, ya me descubrirían.

Entonces El Maestro me dijo:

Vale, traquila, de momento, esperaremos haber hasta mañana, si aún te siguen verdes te pones estas lentillas marrones. Son muy cómodas, y no notaras que no son tus ojos. Bueno yo me tengo que ir, mi mujer me reclama.



Entonces, sólo nos quedamos Brais y yo en casa de Emma:

-Digo yo que por aquí abrá alguna pista de la contraseña.



Más lejos de mi casa, pero más cerca de la casa de Emma, estában Lucas y Adrián hablando de la contraseña:

-Oye, ¿Sabes dónde está Emma? Es que la estoy llamando y no me coge el teléfono.

-a mi no me preguntes de esa loca-le contestó Adrián- está loca, y creo que la voy a echar, ya que no hace nada de nada para coger a Leire Sart.

-Bueno, dale tiempo, ¡anda mira me acaba de enviar un mensaje:’Tengo algo muy importante que contarte, sé quien es Leire Sart’.

Entonces, Adrián y Lucas se miraron y Adrián habló primero:

-Quiero que la intentes localizar, me dá igual dónde estea, pero como sea otra de sus mentiras, quiero que la matéis.

Entonces, Lucas lo miró y Adrián siguió hablando:

-Por cierto, tenémos que cambiar la contraseña que había puesto Emma. Es absurdo, poner el día que empezamos a salir. Si ya te digo que está obsesionada conmigo. Mañana la cambiamos.

Adrián se iba hacia su coche mientras que Lucas le iba detrás mientras Lucas le escribía un mensaje a Emma: ‘Dónde te has metido, Mañana a la mañana tienes que aparecer, sinó adrián mandará que te maten’.



Sonó un teléfono móvil en la casa de Emma. Era el mensaje de Lucas:

-Vaya, parece que alguien ya la está echando de menos-me dijo Brais en forma sarcástica-

-No, es Lucas, trabajan juntos, y parece ser que se llevan muy bien. Sabes que me dijo que era fan de Leire Sart y que le encantaría conocerla-me reí-

-Pues claro que la va a conocer, pero en la cárcel.

Entonces los dos nos reímos:

-Mira, Leire, aquí aparece algo que nos va a llevar hasta la clave:

-¿El que?-pregunté yo acercándome hacia el-

-Es un mensaje otro mensaje de Lucas-dije yo-.

Lo leí en alto y ponía: ‘Por cierto, cuándo leas este mensaje, no te enfades, pero adrián quiere cambiar la contraseña de su despacho. Dice que poner la fecha dónde empezásteis a salir le parece una tontería’.

Brais y yo nos miramos y dijimos:

-¡Lo tenemos!

-¿Y cómo vamos a descubrir la fecha de cuándo empezaron a salir?-preguntó Brais-

-Es muy fácil-dije yo- Ella es muy maniática, seguro que la tiene en un caudro o yo que sé en un mural.

Brais se acercó a su mesita de noche y si, allí estaba, una pulsera que ponía:

6 del 1 del 2008

-Buah! No me extraña que odiara a Vicky, ya que salieron durante un año-me dijo Brais-

Yo me acerqué a el y le dije:

-Mañana haremos mi plan.

-Oye, ¿seguro que a los sábados trabajaran las pizzerías?-me dijo Brais en tono sarcástico-

-Anda, pasa para delante.





7:30 de la mañana. Brais y yo ya estábamos en el coche de el. Estábamos esperando a Patri que se estaba tardando:

-Oye ¿Seguro que lo compró o lo estará fabricando?-me dijo Brais riéndose-

Cuándo Brais dijera eso, Patri cierra la puerta de atrás de golpe y dice:

-Jope, que plasta es mi madre, no sabes cuántas cosas le tuve que inventar. Que suerte tienes tu Vicky, que tu madre está de viaje de negocios.

Entonces le mandé callar y le dije:

-No digas mi nombre, llámame Leire.

Patri se calló y volvió a mirar a Brais, mientras que el arrancaba a toda velocidad, ante la atenta mirada de todos los vecinos de mi edificio.

Yo me quité las gafas de sol que llevaba, mis ojos aun eran verdes:

-No, sé porque se pusieron verdes, pero quiero a mis ojos-dije yo-

-Joder, tía que guapa estás con ellos.

Entonces, ante la atenta mirada de Patri, me puse las lentillas que la noche pasada me había dado El maestro.

-Tranquila-me dijo Brais- Descubriremos que te pasan en los ojos cuándo todo esto acabe.

-Pues ojalá sea rápido-dije yo mirando para el-

-Pues va a tener que ser rápido-dijo Patri comiéndose un cacho de la pizza que llevaba-

-¿Por qué?-preguntó Brais-

-Como Vicky, que no se lo has contado?

Yo miré a Patri como diciéndole ‘chivata’:

-Contarme el que-preguntó Brais-

-Pues que cuándo atrapen a adrián, Leire Sart, va a desaparecer.

-¡¡¡Que!!!

-¡Ya te vale no chivata!-le dije yo a Patri furiosa-

-¿Cuándo me lo pensabas contar?-me preguntó Brais furioso- Y todo tu talento de espía ¿Qué? Eh! Se va a desaprovechar o que.

-Brais, yo entiendo que esteas así, pero soy demasiado joven aún. Estos meses me han pasado cosas, como si fuera la protagonista de una película:

-A lo mejor, no dije que me fuera a ir-le dije a Brais para tranquilizarlo-

La verdad es que el camino era bastante largo. El ambiente estaba callado, desde que la bocazas de Patri habríera la boca. La verdad es que Brais podía ser un chico encantador y muy risueño, pero cuándo se cabrea no hay quién lo aguante.

Ya habíamos llegado dónde se escondían Adrián y sus secuaces. Patri intentó bajar del coche, pero yo le paré los pies:

-¿A dónde vas?

-Es que no ves que voy a repartir pizzas-dijo de broma levantando su gorra dónde se podía esconder su larga melena castaña-

-Primero déjame entrar a mí ¿No? Cuándo te dea un toque en el móvil es para que vengas.

-Y yo mientras… ¿Qué hago?-preguntó Brais muy serio-

Entonces yo lo miré y después miré para ver si venía alguien. Coguí la pulsera de Emma y me bajé del coche, diciéndolea Brais:

-Haz lo que te dé la gana, pero, vas a hacerte cargo del ordenador ¿Vale? Ah! Y no hagas ninguna tontería ¿Estamos?

Entonces, antes de entrar me apresuré a ponerme bien el chaleco antibalas que llevaba debajo de la chaqueta vaquera. Bien sabía que al entar, Lucas me recibiría con la ‘mala’ noticia del ‘secuestro’ de Emma. Y así fue:

-Hola, Vicky. Adrián, vendrá ahora, está solucionando unos problemas de última hora.

Entonces, yo fingí no saber nada y hacerme la sorprendida:

-¿Qué te pasa?-le pregunté yo a Lucas-

-Ha ocurrido una desgracia.

-¿Qué pasa?-volví a preguntar-

-Se trata de Emma, desde ayer a la noche no sabemos nada de ella.

-Bueno, a lo mejor tuvo un improvisto.

Entonces el no me dejó acabar y dijo:

-Ayer me envió un mensaje diciéndome que había descubierto quién era Leire Sart.

Mientras Lucas me contaba todo eso, Adrián estaba escuchando:

-Yo creo que esto tiene algo que ver con Leire Sart-dijo Lucas muy seguro de lo que me había dicho-

Cuándo, yo no me había dado cuenta, Adrián ya estaba detrás de mí:

-Lucas, no le hagas perder el tiempo a Vicky hablándole de tonterías.

-Así que no vas a hacer nada ¿No?. Estoy seguro que todo esto es obra de Leire Sart , tu peor enemiga, y tu me dices que no vas a hacer nada.

-¿Quién te ha dicho que no voy a hacer nada?

Entonces, Adrián miró a Lucas con una sonrisa de lo más maquiavélica:

-E mandado que espíen a Brais, la mano derecha de Leire Sart. En unos minutos me llamará y me dirá dónde están.

Yo, miré hacia fuera y vi que estaban Brais sentado en la parte delantera del coche y Patri atrás esperando mi señal:

-¡Mierda!-dije yo en bajo-

Entonces la única excusa que se me ocurrió para entretener a Adrián fue:

-¡No!¡ No me digas que hoy también vas a pasar de mi!

Yo me acerqué a el, intentándo darle un beso, y el me lo intentó corresponder, pero yo me aparté:

-Si no me vas a hacer caso, mejor va a ser que me vaya ¿No?

-No, no. N o te vayas. Tienes razón. Desde que murió mi padre y desde que somos novios no comparto nada contigo. Lo siento.

Yo le había dicho aquello, porque bien sabía lo que me iba a contestar:

-Lucas, que hoy tengan todos el día libre. Si no aparece hoy a la noche Emma, entonces tomaré medidas contra Leire Sart. Lucas se fue cabreado. Nopodía entender nada, pero iba a saber si fue Leir Sart quien la había secuestrado. Yo mientras tanto iba agarrada de la mano de Adrián. Bien sabía que había ganado unas horas más antes de que descubriera toda la verdad. Entonces aproveché un descuido de Adrián para llamar a Patri. Ella no le dio importancia a mi insistencia y salió del coche hacia aquí. Yo la veía y le estaba diciendo con el brazo, que no, que se fueran, ya que Adrián había puesto a un tipo para que nos siguiera. A los pocos momentos, Patri ya estaba gritando:

-Pizza, pizza, pizza.

-Nadie a pedido pizza-le contestó Adrián-

-Si, si, la he pedido y, Adri, es que tenía hambre y había pensado que la podíamos comer juntos viendo una peli romántica.

-Lo que tu digas mi amor.

Adrián se retiró para tranquilizar a Lucas que aún seguía preocupado por Emma:

-Pero tu estás loca ¿Oque?

¿Qué pasa, Vicky? Tu me dijiste que saliera cuándo me dieras un toque

-Ya, pero si miras tu móvil, verás que te di más toques…

-Haber ¿Pero que pasa Vicky? ¿Qué es lo de tanta urgencia?

-¿Has notado a fuera algo raro? ¿Alguien te vió salir del coche?

-No, no sé , no me fijé, pero ¿Qué pasa?

Entonces yo cogí aire para contárselo. Intenté explicárselo de una forma que no se alterara, pero no pude:

-Adrián ha mandado que sigan a Brais a todos lados.

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

-Baja la voz, adrián aún no se puso en contacto con el, pero ahora tienes que entretenerlo, tengo que subir para poner la contraseña y poder recuperar el chip.

-¿Y que me invento?

-Pues cualquier cosa, pero rápido, que ahí vienen.

Entonces, yo detrás de ella le hice un gesto para que hiciera algo, para yo así poder escaquearme.



Mientras tanto las cosas en la organización, no iban bien para mi, ya que Emma había conseguido una pistola y le había disparado a El Maestro, dejándolo muy grave. El primero que se enteró fue Brais. También ya se había dado cuenta de que lo estában espiando. Entonces cogió el coche y arrancó a toda velocidad.

Dentro del grupo de Adrián se oye un ruido de un teléfono. Era el hombre que había seguido a Brais:

-Dime que tienes noticias buenas de Brais o Leire Sart-le dijo Adrián-

-Pues la verdad es que no os vi juntos, pero se algo que le va a gustar y mucho.

¿El que?

Cuándo Adrián dijo:’El que’, yo ya me estaba empezando a preocupar, ya que seguro que le estaría contando una buena información de Leire(osea, mía) y de Brais, que miré por la ventana y ya no estaba. Entonces le susurré a Patri que hiciera algo:

-Brais, estaba delante de aquí, de su grupo.

Entonces Adrián le preguntó en alto:

-¿Pero que hacía el aquí? En mi grupo

-No lo sé se acaba de ir pitando.

-Muy bien, quiero que controles la zona por fuera. Por dentro lo haré yo. Si está aquí Brais es porque Leire Sart está cerca.

Entonces Patri hico que se desmallaba. Adrián colgó rápidamente el teléfono y yo dije:

-Voy a buscar alcohol para hacer que se despierte.

-Si, pero rápido-me dijo Adrián sosteniéndola-

---Entonces yo aproveché para ir hacia los despachos. Lo malo, fue que Lucas me estaba siguiendo, pero yo ya me diera cuenta.

Yo aproveché para darme la vuelta:

-¿Qué haces aquí, Vicky?

Entonces, yo, cómo se me habían acabado todas las excusas, decidí callarme:

-El alcohol no está por aquí.

Yo decidiera ponerme a pensar un poco, pero algo muy dentro de mi explotó. Ya estaba harta de que todos me trataran como ‘La Santita de Vicky’. La que no hace nada de nada. La que si sus amigas se comportan como unas ….., tú tienes que actuar como ellas. Y ya estaba harta:

-Que pasa ¿No me vas a contestar?

-Pues claro que te voy a responder, pero a mi manera.

Lucas se puso serio e intentó avisar por la alarma a Adrián:

-No, no, no-le dije yo de forma sarcástica- Creo que no va a hacer ninguna falta que me presente.

Entonces me quité mis lentillas marrones y aún seguían mis ojos, bueno, los ojos de Leire.

-Tu…-dijo Lucas sorprendido-

Mientras que yo le apuntaba con una pistola, Brais entraba por la ventana:

-¿Brais?

-Para que no digas que no te soy útil-me sonrió-

Yo le pedí a Brais que atara a Lucas con una manguera de incendios que había allí:

-Fuiste tu, la que secuestró a Emma. Claro, ahora lo entiendo todo.

Mientras Lucas me decía eso todo, yo abría el despacho de Adrián, ante la atenta mirada de Lucas:

-Si coges el chip vas a estar muerta, no te lo digo como uno de los cómplices de Adrián, si nó porque te va a buscar y cuando te encuentre te matará. Y eso también va por ti, Brais, y por la chica que está fingiendo estar desmayada.

Cuándo Lucas, me dijo eso, yo me paré no quería qu a mi familia le pasara nada, y mucho menos a Rafa…