Patri, se encontraba en la parte trasera del coche de Brais. Estaba comiendo pipas tan tranquilamente. Brais fue el primero en abrir la puerta de su flamante descapotable. Después le seguí yo. Patri nos recibió con una de sus mejores sonrisas:
-Vaya-ríe-, Si ya lleguó la parejita del año-vuelve a reír otra vez-
Brais y yo nos miramos y lo primero que dije yo fue:
-¡Estás borracha!
-No, no-vuelve a reírse- Puede que bebiera un poquito, pero es que como estaba en la cafetería y tardábais tanto...
Brais la miró tras el espejo retrovisor:
-¡Oye no pensarás vomitarme en mi tapizado nuevo! ¿No?
-Jope Brais, ¿Siempre eres así de maniático?
-¿Y tu siempre te emborrachas en las cafeterías de los hospitales?
Patri cada vez se sentía más mareada, por eso Brais se fue para atrás antes de irnos, pero yo noté algo raro...
-A ver mujer, no no vomites eh
-Brais te dije alguna vez que eres guapísimo. Yo no sé porque Vicky te rechaza-vuelve a reír Patri-
-Pues yo tampoco le veo explicación a eso-le contestó el-
Yo seguí mirando aun coche que llevaba los cristales tapados de negro. Entonces me dí cuenta de que ese coche pertenecía a uno de los coches de Adrián. Por eso sin más pensarlo sabía que vendrían a por nosotros, por eso me puse en el asiento del piloto puse bien el retrovisor y pisé el acelerador fuerte y arranqué:
-¡Vicky que haces! ¡¡¡Para el coche!!!¡¡¡Para el coche!!!
Yo no le hacía caso a l Brais y aun aceleraba más:
-Creo que voy a vomitar-repitió otra vez Patricia-
-¡No! ¡no lo hagas! ¡¡¡Vicky para el coche!!!
Yo seguía sin hacerle caso a Brais. Miré por el retrovisor y allí estaban Lucas de copiloto y Emma iba conduciendo. Entonces yo dije:
-A mí nadie me gana.
Al decir eso aceleré más el coche:
-¡Pero que hace está loca!-le dijo Emma a Lucas-
-Vaya, vaya parece que te está desafiando. Réndete Emma, contra Leire Sart no puedes hacer nada.
Emma se cabreó más y siguió acelerando aun más el coche:
-¡¡¡A mí nadie me desafía!!!
-¡¡¡Vicky, para ya el coche que nos vamos a matar!!!
-Brais, tu no naces más tonto porque no puedes, mira el coche de atrás.
Brais se giró y los vió.
-¡Son ellos!
-Estoy segura de que nos están buscando no sólo para conseguir el chip si no para matarnos.
-Que guay-dijoPatri- Que somos fugitivos porque nos busca toda la ciudad
-Patri, despierta-le dije yo- Que no nos buscan para darnos un premio, si nó para capturarnos torturarnos y matarnos.
Entonces Patri traguó saliva y respiró:
-Partece ser que volvió en sí- me dijo Brais-
Entonces Brais se cambió para el asiento del copiloto:
-¿Puedes coger la pistola que debajo de mi asiento?
El se agacha procurando no mirarme las pierna, ya que levaba un mini vestido negro de cuero, típico de Leire Sart. Se tapó los ojos estiró el brazo y empezó a buscar. Tocó algo. Era ya la pistola:
-¿La tienes?
-Si, la tengo, pero ¿Qué vas a hacer?
Entonces yo separé las manos del volante y los pies de los aceleradores y de los frenos:
-¿¡Pero que haces?!
-Tu que cres para que vale las pistolas.
El intentó agarrar el volante mientras que yo ponía mi tacón en la parte de atrás del coche dónde seguía Patri durmiendo por la resaca.
Cuando Brais ya consiguió el control de l coche me preguntó:
-¿Qué vas a hacer?
Entonces yo no le di explicaciones y disparé en el cristal de la parte de atrás del coche:
-¡¡¡Pero que haces!!! ¡¡¡Mi coche!!! ¡¡¡Leire para quieta!!!
Cuándo ya estaba todo roto hice fuerza con mis manos y los quité, ante la atenta mirada de Lucas y Emma. Ella intentaba adelantarnos para hacer que chocáramos:
-Recuerda que Adrián la quiere viva Emma-le recordó Lucas-
-Ya estoy harta de Adrián de ti y de Leire Sart. Voy a acabar con ella.
Entonces, yo mientras veía que hablaban disparé sin para ni un segundo. Emma intentaba esquivarlo con el coche, pero no podía. Como veía que no le daba a una rueda para que pincharan, cogí mi pistola que la llevaba en la bota y disparé con las dos pistolas:
-¿Necesitas ayuda Leire?-me preguntó Brais-
Yo miré para atrás. Brais seguía aun mirando para mi y yo le contesté:
-¡Desde cuando yo necesito ayuda?
-Bueno es que como veo que no le das...
-Que me estás diciendo que no le puedo dar.
-No, yo no he dicho eso.
-No, pero lo piensas.
Entonces el me dijo:
-Antes le dabas a la primera.
Yo volví a mirar para atrás y le levanté el dedo del medio, en palabras más bastas, la puñeta.
Miré fijamente para la ruedas y disparé otra vez cuatro veces. Las cuatro balas iban ya directas para las cuatro ruedas y ¡¡¡Bingo!!! Le dí a tres de las cuatro. Ellos se pararon y Brais me gritó:
-¡¡¡Eres la mejor Leire!!!
Yo me quedé mirando hacia atrás mientras que Emma ya no podía controlar más el coche, pero entonces yo aun veía como la única rueda que quedaba aun andaba, entonces volví a disparar, pero esta vez no vayais a pensar que no le dí, ya que gracias a que le disparé, Lucas y Emma chocaron con otro coche.
Tras haber pasado la prueba de haber despistado a Emma y a Lucas, no os vayáis a pensar que me he librado de Adrián. Yo sé que el pensaba antes de que hubiera entrado en su vida, que yo había matado a su padre Franciscobik, pero ahora que lo he engañado, ahora más que nunca me odia, pero lo que tengo claro es que aún sigue enamorado de mi.
-Bueno, Patri, ya hemos llegado a casa, espero que mañana no tengas una buena cogorza-le dijo riéndose Brais a Patri-
Ella le contestó con una simple sonrisa:
-Oye Brais, y tu ¿Dónde vas a pasar la noche?-le pregunté yo-
-Bueno, pues supongo que en la organización la están controlando y en mi casa mucho menos...
-¡Pues duerme en el coche!-le dijo de broma Patri- Además coges una botellita de vino tinto y desahogas tus penas, que creo que no son pocas.
El le sonríe con la típica sonrisa que deja a todas derritiéndose por su cuerpo:
-Pues eso lo vais a tener que hacer, quizá otro día, porque Brais se viene a dormir a mi casa-dije yo con una sonrisita pícara-
-uhhh! A saber lo que quiere esta, Brais.
Cuándo dijo eso, Patri se bajo hacia su casa. Brais y yo nos mirámos y el arrancó el coche a todo gas. Patri, miró el coche desde la puerta de su casa. Ahora sólo era un simple puntito rojo. Después, ella se echa a llorar en el portal de su casa...
Tras varios minutos, por fin llegamos al portal de mi casa. Estaban todas las luces encedidas y tras ir todo el camino callados, Brais bromeó:
-Vaya, parece que a tus vecinas les gusta gastar más de la cuenta ¿No?
Yo le contesté con una simple sonrisa en mis labios. El miró hacia el cielo y después volvió a mirar para mi. Sabía que había algo en mi que no podía quitármelo de la cabeza. Entonces, yo le dije:
-Tranquilo, no hay nadie en mi casa. Mis padres están en trámites de divorcio. Mi padre vive con su nueva novia y mi madre está en un viaje de negocios y hasta dos meses y medio no va a venir.
Entonces Brais cerró el coche con su llave y subimos a mi piso. Cuándo entramos, yo me quité lo tacones y fui hacía la cocina, tenía mucha hambre:
-Tengo hambre ¿a ti no te apetece comer algo?-le dije a Brais desde la cocina-
El estaba mirando una foto que tenía en la entrada. Era yo de pequeña con todos mis compañeros. Entonces, yo fui hacia el sin que se diera cuenta y le dije:
-Teníamos sólo 5 años, ahora como viste tenemos unos cuantos años más.
El me miró y me contestó:
-Aun seguís siendo unos niños. Mírate tu, cenando a las doce la noche. Si ya es lunes, en unas horas tu autobús de ir a colegio vendrá a por ti-me dijo sonriente-
-Pues creo que va a tener que esperar-le dije yo, respondiéndole con una sonrisa-
-Que pasa ¿Qué no me vas a dejar entrar o que?
-Adelante-dije yo bromeando-
-Hay muchas cosas que no sabes de mi, Vicky.
Mientras me dijo eso, el se ponía un delantal por delante para cocinar:
-¡Vaya! Que pasa ¿Qué ahora tan bien eres cocinero? –le bromeé-
-Pues espero que la tortilla no salga quemada porque...
-¡Eh, perdona! Estás hablando con el mejor cocinero de tortillas. Todos los que las prueban, dicen que son las mejores-me dijo sonriente-
-Si y cuando te lo dijeron, antes de irse a urgencias.
Los dos nos reímos. Brais intentó acercarse a mi, pero el timbre de mi puerta sonaba:
-¿Quién será a estas Horas?-le pregunté a Brais-
-Seguro que es Patricia, pero acaba rápido porque la tortilla estará lista en unos 5 minutos.
Abrí la puerta convencida de que era Patricia, pero cual fue mi sorpresa que no era Patricia, si nó Rafa:
-Que haces aquí-le dije yo sorprendida-
-¿Puedo pasar?-me preguntó-
-No, no puedes pasar, estoy muy ocupada
-¿A las doce de la noche?
-Si, es que tengo que entrenarme como soy Leire Sart. Y ahora vete, no vaya a ser que me cabree y te mate.
El suspiró y habló:
-Lo siento, pero pensar que puedas estar con otro me vuelve loco. Lo siento.
-Ya, pero es que tu y yo no somos nada. Así que puedo estar con quien me de la gana.
Cuándo le iba a cerrar la puerta el la volvió a abrir y me dijo agitado:
-¡¡¡Cómo quieres que te pida perdón!!! ¡Si quieres me subo al tejado y te lo pido! ¡¡Y de paso aprovecho para decirle a todo el mundo que te quiero con locura!!
-¡Baja la voz, que vas a despertar a todos lo vecinos!
-¡No me importa, sólo quería decirte que te quiero, que estoy enamorado de ti, ¿Quieres ser mi novia Vicky?
La verdad es que cuando me dijo eso mi corazón saltaba de la emoción, pero ahora lo que quería era que Brais no saliera, pero eso era demasiado tarde, ya que estaba detrás de la puerta de la cocina escuchando. Ni Rafa ni yo nos habíamos dado cuenta, pero Rafa seguía declarándose:
-Yo ya te dije todo lo que siento por ti-se acerca a mi-, pero ahora no sé lo que sientes tu por mi-se vuelve a acercar más-
Yo me aparto, pero el me coge mi brazo y me agarra entre su cuerpo musculoso:
-Dime que me quieres-me dijo con su voz más tierna-
Yo miré para un lado. Sabía que si decía que lo quería con locura, lo pondría en peligro por lo de el tema de Adrián. Además que podería descubrir que yo soy realmente Leire Sart. Entonces me armé de valor ante la atenta mirada de Brais y le dije:
-No, no te quiero, ni nunca te quise.
Rafa me miró, pero no me soltaba y me dijo:
-Dímelo a lo ojos.
Entonces, el me levantó la cara con su fuerte mano y me lo volvió a repetir:
-Dímelo, pero mirándome a los ojos.
Entonces yo lo miré y no me pude contener, acabamos besándonos, pero yo le pegaba para que soltara. El me soltó y le dije:
-Déjame en paz. Te he dicho que no te quiero y nuca te quise. Tu para mi eres un simple capricho.
Entonces le cerré la puerta. El bajó por las escaleras y abajo lo esperaba Lucas:
-Tío, ¿Qué te pasa?
-Vámonos de aquí. Creo que ya no pinto nada.
Yo aún me encontraba en la puerta intentando no llorar, cuándo veo a Brais. Yo lo miré y me dio un abrazo:
-Vaya, creo que va a ser la primera vez que veo llorar a Vicky y a Leire Sart-bromeó-
-Lo que piense ahora ya no importa-le dije yo-
-Pues claro que importa, a mi me importa mucho.
Por poco Brais tuvo el valor de darme un beso en la frente y decirme:
-Eres una chica lista, sabrás salir de esto.
Yo me retiré de el secándome las lágrimas y le dije:
-Ahora lo que importa es que El Maestro se ponga bien y poder acabar con Adrián y los suyos.
Los dos nos mirámos fijamente. Esa fue la última imagen que tengo de el día de hoy.
El sol ya me molestaba en la cara, hasta que cuándo decido levantarme veo a Brais que me está haciendo el desayuno:
-Buenos días, dormilona
Yo le hice un gesto mientras se me habría la boca:
-Brais, son las 7:25 de la mañana
-Ya, pero la señorita Vicky dentro de una hora tiene que ir al cole.
-Yo le hice un gesto y le contesté:
-Claro ayer era Leire y hoy vuelvo a se Vicky, ya...
-Venga va, que estas tostadas están de muerte. Las he preparado yo.
Cuándo me disponía a comer suena el timbre de la puerta. Brais va a abrir, pero antes se preocupa para mirar por la mirilla. Era Patri que parece que ya le había pasado la borrachera de ayer. Cuándo entró me pilló comiendo. Parecía sofocada. Cogió aire metió una tostadas en la boca y dijo:
-¡No puedes ir al colegio!
Brais y yo nos quedamos boquiabiertos y ella continuó:
-adrián ya sabe a que colegio vas.
-¿¡Que?!-dije yo levantándome de la silla rápidamente.
-¿Y como lo descubriste?-le preguntó Brais-
-Hay un tipo siguiéndome. Ahora al venir lo despisté, pero la semana pasada vi como un coche nos seguía. Yo no os quise preocupar, ya que tu tienes muchas cosas en la cabeza, lo de Adrián lo de Rafa...
-Vale ya Patri ¿No? Es que tengo tan mala cara para que me lo estéis recordando a cada paso ¿O que?
Los dos se miraron porque se habían quedado en blanco. No sabían lo que decir. Entonces yo me adelanté y dije para sorpresa de ellos:
-A la porra Rafa. Ahora lo más importante es que se recupere El Maestro ¿No creéis?
Los dos se volvieron a mirar, mientras que Patri picoteaba mi desayuno:
-Si Adrián quiere guerra la va a tener. Para empezar, Patri deja de comer, llegaremos tarde.
Entonces, yo bien sabía que Brais estaba tardando para darme una de sus típicos ya regañentas conversaciones:
-¡Pero estás loca! O es que las tostadas se te subieron a la cabeza.
-Pues eso tendría que ser el motivo por tus tostadas, Brais porque están más negras que blancas-le dijo Patri bromeándole-
Cuándo le dijo eso, el se quedó serio y nos empezó a seguir. Yo ya estaba vestida. Patri y yo íbamos a ir juntas a la parada del autobús, cuándo Brais venía atrás nuestra:
-Si no os gustan mis tostadas ¿Para que os loas coméis?-preguntó- Además, Vicky, tu no vas a ir al colegio, es que no has escuchado que no sólo me están buscando a mi y a Patri por ayudarnos, si nó, a ti principalmente.
-¿Deberas? Pues aún no me había enterado. Brais, tu eres tonto o te lo haces. Es que no entiendes que no me puedo quedar aquí para siempre. Si me buscan me encontrarán. Y te prometo que el encuentro no va a ser muy bonito que digamos.
-Ya, pero Brais tiene razón. Adrián quiere recuperar el chip y de paso vengarse de ti.
-Bueno, pero de momento, el chip lo tengo yo así que la que decide aquí las cosas soy yo, guapos.
-Haber, guapa, es que ¡Como quieres que te lo digamos!
-¡Brais!-le grité- Ya estoy harta de que cuándo hago algo, antes me riñas como si fueras mi madre. Ya soy mayorcita.
-Bueno, ahí Vicky tiene razón Brais. Lo que no entiendo es que si ya saben que tu eres Leire Sart, ¿Por qué quieren recuperar el chip?
Entonces yo me puse pensativa y dije:
-Esa es la misma pregunta que me hice yo toda la noche. Creo que El Maestro no nos dijo todo de este chip, pero de momento vamos al colegio.
Yo empecé a andar. Patri se quedó con Brais:
-Ella sabe lo que hace, Brais. No te preocupes tanto por ella.
-¡¡¡¡¡Patri!!!!!-grité yo-
Patri vino hacia mí corriendo. Me quería contar algo, pero otra vez estaba sofocada:
-Creo que te has pasado con Brais. El sólo se preocupa por ti. Y mira tu como le pagas.
Yo miré el reloj y me paré:
-Deberías preguntarme como estoy yo.
-Es que tu nunca me cuentas nada, Ningún secreto. Tampoco me dijiste al principio que eras Leire Sart. Me tuve que enterar por... bueno ya sabes, Franciscobik.
Yo me volví a quedar pensativa:
-No tienes ni idea de nada. ¿Cómo te lo iba a contar? Me pidieron que no se lo contara a nadie. Además si te lo contara, tu misma te irías a chivar a Franciscobik, y la que estaría muerta ahora sería yo, no franciscobik.
-Oye, tu bien sabes que trabajaba para el...
(No le deje acabar)
-Si, si, por tu padre, pero no tienes ni idea de cómo me siento yo. ¿Alguien se lo ha preguntado? Leire, es fuerte. Cuando mis ojos se volvían verdes, me olvidaba de todo y me volvía otra, no era yo. Al contrario de Vicky., y sabes ya estoy cansada de ser la buena del grupo, la que nunca hace nada., la que ayuda a los demás da consejos y que todos pasan de mi, sólo para lo que necesitan, paro sabes, eso se acabó.
Patri, me escuchaba atentamente y me preguntó:
-¿Y cómo te sientes tu, Vicky?
Yo respiré profundo y le dije:
-A que cosa te refieres, a que una banda de locos me persigue, a que El Maestro está en coma y no reacciona, que no puedo estar con la persona que verdaderamente quiero o de que tengo que usar lentillas marrones por que mis ojos ahora ya no son los ojos de Vicky, si nó los de Leire Sart, y que mi comportamiento es el de Leire Sart.

No hay comentarios:
Publicar un comentario