Creo que Brais tenía razón respecto a lo de Brais. No me debería de haber enamorado de el, ya que eso sólo podería haberme traído problemas. Adrián confía plenamente en mi, sólo que para conseguir la contraseña para entrar a su despacho (aún no la sabía) y así no podería conseguir el chip dónde pone quien es en realidad, Leire Sart. Emma, la ex de Adrián está muy celosa de mí y creo que va a empezar a investigar de quién soy yo realmente. A Patri creo que le gusta Brais, y el aún sigue enamorado de mí. ¡Vaya lío de vida que llevo!
Cuándo me dispuse a entrar en la bañera para bañarme, suena el móvil .Yo pensaba que era Brais, pidiéndome una disculpa, pero no, era Rafa. No sé como consiguió mi número de teléfono, pero me estaba llamando. Entonces yo me quité la toalla que me cubría todo mi cuerpo me metí en la bañera. Entonces me acosté entre la espuma y empecé a pensar, pero de tanto pensar, me había quedado dormida. Entonces, se oye que en la puerta de mi baño, se abre. Abro los ojos y era Rafa. Sólo llevaba una toalla. Después se le podía ver todos sus músculos que tanto me fascinaban. Me miro y me dijo un tierno ‘Te quiero’. Después lo miré y lo besé con pasión. Cuándo ya me quería dar cuenta estábamos los dos en mi bañera duchándonos con la espuma. Entonces yo abrí los ojos y el ya no estaba. Era un sueño. Sólo un dulce sueño que no sabía si se iba a repetir en la realidad.
Me levanté y cogí mi toalla para secarme todo mi cuerpo. Limpié el espejo, que estaba empañado por el agua caliente, y me miré fijamente. Entonces me di cuenta que tenía los ojos verdes, aquel verde de ojos de cuando me tranformo en Leire Sart. Entonces, cojo mi móvil que por fin paró de sonar, y llamo a Brais:
-¿Si?
-Brais, soy yo Leire, o digo Vicky, por favor ven corriendo para mi casa. Es urgente.
-Vale dame, 15 minutos, que ya estoy allí.
Cuándo colgué el móvil me di cuenta que en mi camiseta había algo extraño. Era un altavoz ¡Me estaban espiando! Entonces, creo que ya sabía quien era la que me estaba espiando. Cogí el micrófono y lo eché a la bañera.
A quilómetros más lejos de mi casa, estaban reproduciendo el tema de conversación que había tenido con Brais. Bueno, mejor, estaba sólo una persona escuchando todo. Era Emma:
-Así que tu eres Lerie Sart, Vicky. Lo sabía. Lo sabía. Sólo te infiltraste en el grupo para conseguir el chip dónde dice toda la verdad. Esto le va a encantar a Adrián. Así que lo podré recuperar.
-Pues va a ser que no, bonita.
Entonces, cuándo Emma, se dio la vuelta. Se encontró con Brais y conmigo. Yo no estaba tranformada en Leire Sart. Aún tenía el pelo liso de cómo lo había llevado al grupo de malhechores de Adrián, sólo que mis ojos marrones habían desaparecido y ahora los ojos verdes predominaban en mi:
-Vaya, que pena, te he estropeado el plan para conseguir a Adrián ¿No?-le dije en forma sarcástica-
-Vicky, has engañado a todos, o mejor dicho, Leire, como quieras.
-Ya te dije que Vicky es para los amigos, y tu no eres ninguna amiga mía.
-¿Que vas a hacerme? ¿Eh? ¿Matarme?-dijo como desafiándome-
Entonces Brais y yo nos echamos a reír. Ella se asustó y dijo:
-Estáis locos, pero ya no voy a esperar hasta mañana a la mañana para enseñarle la grabación a Adrián.
-Y ¿quién te dijo que te íbamos a dejarte ir?-le dije yo riéndome-
Entonces, ella, se quedó seria y dijo:
-Eres lo peor, Leire, pero tus días están contados.
-Así, pues yo creo que son los tuyos. Brais, espósala. Vamos a fingir, que ibas por la calle, y unos ladrones, te secuestraron. Créeme, creo que Adrián le voy a hacer un flaco favor, ya que voy a hacer que desaparezcas de su lado para siempre.
Mientras, Brais la esposaba y la apuntaba con una pistola. Yo, cogí la grabación y la rompí en dos:
-Vaya ¿Qué grabación dijiste que tenías de nosotros?
Entonces Emma nos miró y Brais le dijo:
-Quietecita eh
-Brais, ya me puedes tutear, nos conocemos desde siempre.
-Andando-le dijo el-
Ella se paró y le dijo riéndose:
-Tengo entendido, que tu noviecita, la otra Leire, aún está en coma.
Entonces, el se puso serio.
Yo harta de ella le disparé. Ella se quedó blanca. Ya que había echo que las gafas de sol que llevaba en la cabeza se le calleran:
-La próxima, va a ser en otro sitio, Emma.
Brais la empujó y se la dio a un guardia. Afuera, nos esperaba El Maestro, que la miró fijamente ella le dijo:
-Vaya, parece que ya está mucho mejor del golpe que le había dado-se río-
-¡Maestro!-grité yo-
-Buen trabajo chicos, a esta le va a caer una buena, pero ¿Cómo sabíais que os estaba espiando?
-Bueno, la verdad es que, yo no tenía ni idea, todo fue el mérito de Leire.-le dijo Brais sonriente al Maestro-
-Muy bien echo, Leire, pero ¿Y tus ojos?-me preguntó El Maestro-
-Bueno, eso era lo que quería hablar con Brais, pero descubrí que Emma me había puesto un micrófono en la camiseta y que había escuchado como yo le decía a Brais que yo era Leire. Yo mañana no puedo ir así junto a adrián, ya me descubrirían.
Entonces El Maestro me dijo:
Vale, traquila, de momento, esperaremos haber hasta mañana, si aún te siguen verdes te pones estas lentillas marrones. Son muy cómodas, y no notaras que no son tus ojos. Bueno yo me tengo que ir, mi mujer me reclama.
Entonces, sólo nos quedamos Brais y yo en casa de Emma:
-Digo yo que por aquí abrá alguna pista de la contraseña.
Más lejos de mi casa, pero más cerca de la casa de Emma, estában Lucas y Adrián hablando de la contraseña:
-Oye, ¿Sabes dónde está Emma? Es que la estoy llamando y no me coge el teléfono.
-a mi no me preguntes de esa loca-le contestó Adrián- está loca, y creo que la voy a echar, ya que no hace nada de nada para coger a Leire Sart.
-Bueno, dale tiempo, ¡anda mira me acaba de enviar un mensaje:’Tengo algo muy importante que contarte, sé quien es Leire Sart’.
Entonces, Adrián y Lucas se miraron y Adrián habló primero:
-Quiero que la intentes localizar, me dá igual dónde estea, pero como sea otra de sus mentiras, quiero que la matéis.
Entonces, Lucas lo miró y Adrián siguió hablando:
-Por cierto, tenémos que cambiar la contraseña que había puesto Emma. Es absurdo, poner el día que empezamos a salir. Si ya te digo que está obsesionada conmigo. Mañana la cambiamos.
Adrián se iba hacia su coche mientras que Lucas le iba detrás mientras Lucas le escribía un mensaje a Emma: ‘Dónde te has metido, Mañana a la mañana tienes que aparecer, sinó adrián mandará que te maten’.
Sonó un teléfono móvil en la casa de Emma. Era el mensaje de Lucas:
-Vaya, parece que alguien ya la está echando de menos-me dijo Brais en forma sarcástica-
-No, es Lucas, trabajan juntos, y parece ser que se llevan muy bien. Sabes que me dijo que era fan de Leire Sart y que le encantaría conocerla-me reí-
-Pues claro que la va a conocer, pero en la cárcel.
Entonces los dos nos reímos:
-Mira, Leire, aquí aparece algo que nos va a llevar hasta la clave:
-¿El que?-pregunté yo acercándome hacia el-
-Es un mensaje otro mensaje de Lucas-dije yo-.
Lo leí en alto y ponía: ‘Por cierto, cuándo leas este mensaje, no te enfades, pero adrián quiere cambiar la contraseña de su despacho. Dice que poner la fecha dónde empezásteis a salir le parece una tontería’.
Brais y yo nos miramos y dijimos:
-¡Lo tenemos!
-¿Y cómo vamos a descubrir la fecha de cuándo empezaron a salir?-preguntó Brais-
-Es muy fácil-dije yo- Ella es muy maniática, seguro que la tiene en un caudro o yo que sé en un mural.
Brais se acercó a su mesita de noche y si, allí estaba, una pulsera que ponía:
6 del 1 del 2008
-Buah! No me extraña que odiara a Vicky, ya que salieron durante un año-me dijo Brais-
Yo me acerqué a el y le dije:
-Mañana haremos mi plan.
-Oye, ¿seguro que a los sábados trabajaran las pizzerías?-me dijo Brais en tono sarcástico-
-Anda, pasa para delante.
7:30 de la mañana. Brais y yo ya estábamos en el coche de el. Estábamos esperando a Patri que se estaba tardando:
-Oye ¿Seguro que lo compró o lo estará fabricando?-me dijo Brais riéndose-
Cuándo Brais dijera eso, Patri cierra la puerta de atrás de golpe y dice:
-Jope, que plasta es mi madre, no sabes cuántas cosas le tuve que inventar. Que suerte tienes tu Vicky, que tu madre está de viaje de negocios.
Entonces le mandé callar y le dije:
-No digas mi nombre, llámame Leire.
Patri se calló y volvió a mirar a Brais, mientras que el arrancaba a toda velocidad, ante la atenta mirada de todos los vecinos de mi edificio.
Yo me quité las gafas de sol que llevaba, mis ojos aun eran verdes:
-No, sé porque se pusieron verdes, pero quiero a mis ojos-dije yo-
-Joder, tía que guapa estás con ellos.
Entonces, ante la atenta mirada de Patri, me puse las lentillas que la noche pasada me había dado El maestro.
-Tranquila-me dijo Brais- Descubriremos que te pasan en los ojos cuándo todo esto acabe.
-Pues ojalá sea rápido-dije yo mirando para el-
-Pues va a tener que ser rápido-dijo Patri comiéndose un cacho de la pizza que llevaba-
-¿Por qué?-preguntó Brais-
-Como Vicky, que no se lo has contado?
Yo miré a Patri como diciéndole ‘chivata’:
-Contarme el que-preguntó Brais-
-Pues que cuándo atrapen a adrián, Leire Sart, va a desaparecer.
-¡¡¡Que!!!
-¡Ya te vale no chivata!-le dije yo a Patri furiosa-
-¿Cuándo me lo pensabas contar?-me preguntó Brais furioso- Y todo tu talento de espía ¿Qué? Eh! Se va a desaprovechar o que.
-Brais, yo entiendo que esteas así, pero soy demasiado joven aún. Estos meses me han pasado cosas, como si fuera la protagonista de una película:
-A lo mejor, no dije que me fuera a ir-le dije a Brais para tranquilizarlo-
La verdad es que el camino era bastante largo. El ambiente estaba callado, desde que la bocazas de Patri habríera la boca. La verdad es que Brais podía ser un chico encantador y muy risueño, pero cuándo se cabrea no hay quién lo aguante.
Ya habíamos llegado dónde se escondían Adrián y sus secuaces. Patri intentó bajar del coche, pero yo le paré los pies:
-¿A dónde vas?
-Es que no ves que voy a repartir pizzas-dijo de broma levantando su gorra dónde se podía esconder su larga melena castaña-
-Primero déjame entrar a mí ¿No? Cuándo te dea un toque en el móvil es para que vengas.
-Y yo mientras… ¿Qué hago?-preguntó Brais muy serio-
Entonces yo lo miré y después miré para ver si venía alguien. Coguí la pulsera de Emma y me bajé del coche, diciéndolea Brais:
-Haz lo que te dé la gana, pero, vas a hacerte cargo del ordenador ¿Vale? Ah! Y no hagas ninguna tontería ¿Estamos?
Entonces, antes de entrar me apresuré a ponerme bien el chaleco antibalas que llevaba debajo de la chaqueta vaquera. Bien sabía que al entar, Lucas me recibiría con la ‘mala’ noticia del ‘secuestro’ de Emma. Y así fue:
-Hola, Vicky. Adrián, vendrá ahora, está solucionando unos problemas de última hora.
Entonces, yo fingí no saber nada y hacerme la sorprendida:
-¿Qué te pasa?-le pregunté yo a Lucas-
-Ha ocurrido una desgracia.
-¿Qué pasa?-volví a preguntar-
-Se trata de Emma, desde ayer a la noche no sabemos nada de ella.
-Bueno, a lo mejor tuvo un improvisto.
Entonces el no me dejó acabar y dijo:
-Ayer me envió un mensaje diciéndome que había descubierto quién era Leire Sart.
Mientras Lucas me contaba todo eso, Adrián estaba escuchando:
-Yo creo que esto tiene algo que ver con Leire Sart-dijo Lucas muy seguro de lo que me había dicho-
Cuándo, yo no me había dado cuenta, Adrián ya estaba detrás de mí:
-Lucas, no le hagas perder el tiempo a Vicky hablándole de tonterías.
-Así que no vas a hacer nada ¿No?. Estoy seguro que todo esto es obra de Leire Sart , tu peor enemiga, y tu me dices que no vas a hacer nada.
-¿Quién te ha dicho que no voy a hacer nada?
Entonces, Adrián miró a Lucas con una sonrisa de lo más maquiavélica:
-E mandado que espíen a Brais, la mano derecha de Leire Sart. En unos minutos me llamará y me dirá dónde están.
Yo, miré hacia fuera y vi que estaban Brais sentado en la parte delantera del coche y Patri atrás esperando mi señal:
-¡Mierda!-dije yo en bajo-
Entonces la única excusa que se me ocurrió para entretener a Adrián fue:
-¡No!¡ No me digas que hoy también vas a pasar de mi!
Yo me acerqué a el, intentándo darle un beso, y el me lo intentó corresponder, pero yo me aparté:
-Si no me vas a hacer caso, mejor va a ser que me vaya ¿No?
-No, no. N o te vayas. Tienes razón. Desde que murió mi padre y desde que somos novios no comparto nada contigo. Lo siento.
Yo le había dicho aquello, porque bien sabía lo que me iba a contestar:
-Lucas, que hoy tengan todos el día libre. Si no aparece hoy a la noche Emma, entonces tomaré medidas contra Leire Sart. Lucas se fue cabreado. Nopodía entender nada, pero iba a saber si fue Leir Sart quien la había secuestrado. Yo mientras tanto iba agarrada de la mano de Adrián. Bien sabía que había ganado unas horas más antes de que descubriera toda la verdad. Entonces aproveché un descuido de Adrián para llamar a Patri. Ella no le dio importancia a mi insistencia y salió del coche hacia aquí. Yo la veía y le estaba diciendo con el brazo, que no, que se fueran, ya que Adrián había puesto a un tipo para que nos siguiera. A los pocos momentos, Patri ya estaba gritando:
-Pizza, pizza, pizza.
-Nadie a pedido pizza-le contestó Adrián-
-Si, si, la he pedido y, Adri, es que tenía hambre y había pensado que la podíamos comer juntos viendo una peli romántica.
-Lo que tu digas mi amor.
Adrián se retiró para tranquilizar a Lucas que aún seguía preocupado por Emma:
-Pero tu estás loca ¿Oque?
¿Qué pasa, Vicky? Tu me dijiste que saliera cuándo me dieras un toque
-Ya, pero si miras tu móvil, verás que te di más toques…
-Haber ¿Pero que pasa Vicky? ¿Qué es lo de tanta urgencia?
-¿Has notado a fuera algo raro? ¿Alguien te vió salir del coche?
-No, no sé , no me fijé, pero ¿Qué pasa?
Entonces yo cogí aire para contárselo. Intenté explicárselo de una forma que no se alterara, pero no pude:
-Adrián ha mandado que sigan a Brais a todos lados.
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
-Baja la voz, adrián aún no se puso en contacto con el, pero ahora tienes que entretenerlo, tengo que subir para poner la contraseña y poder recuperar el chip.
-¿Y que me invento?
-Pues cualquier cosa, pero rápido, que ahí vienen.
Entonces, yo detrás de ella le hice un gesto para que hiciera algo, para yo así poder escaquearme.
Mientras tanto las cosas en la organización, no iban bien para mi, ya que Emma había conseguido una pistola y le había disparado a El Maestro, dejándolo muy grave. El primero que se enteró fue Brais. También ya se había dado cuenta de que lo estában espiando. Entonces cogió el coche y arrancó a toda velocidad.
Dentro del grupo de Adrián se oye un ruido de un teléfono. Era el hombre que había seguido a Brais:
-Dime que tienes noticias buenas de Brais o Leire Sart-le dijo Adrián-
-Pues la verdad es que no os vi juntos, pero se algo que le va a gustar y mucho.
¿El que?
Cuándo Adrián dijo:’El que’, yo ya me estaba empezando a preocupar, ya que seguro que le estaría contando una buena información de Leire(osea, mía) y de Brais, que miré por la ventana y ya no estaba. Entonces le susurré a Patri que hiciera algo:
-Brais, estaba delante de aquí, de su grupo.
Entonces Adrián le preguntó en alto:
-¿Pero que hacía el aquí? En mi grupo
-No lo sé se acaba de ir pitando.
-Muy bien, quiero que controles la zona por fuera. Por dentro lo haré yo. Si está aquí Brais es porque Leire Sart está cerca.
Entonces Patri hico que se desmallaba. Adrián colgó rápidamente el teléfono y yo dije:
-Voy a buscar alcohol para hacer que se despierte.
-Si, pero rápido-me dijo Adrián sosteniéndola-
---Entonces yo aproveché para ir hacia los despachos. Lo malo, fue que Lucas me estaba siguiendo, pero yo ya me diera cuenta.
Yo aproveché para darme la vuelta:
-¿Qué haces aquí, Vicky?
Entonces, yo, cómo se me habían acabado todas las excusas, decidí callarme:
-El alcohol no está por aquí.
Yo decidiera ponerme a pensar un poco, pero algo muy dentro de mi explotó. Ya estaba harta de que todos me trataran como ‘La Santita de Vicky’. La que no hace nada de nada. La que si sus amigas se comportan como unas ….., tú tienes que actuar como ellas. Y ya estaba harta:
-Que pasa ¿No me vas a contestar?
-Pues claro que te voy a responder, pero a mi manera.
Lucas se puso serio e intentó avisar por la alarma a Adrián:
-No, no, no-le dije yo de forma sarcástica- Creo que no va a hacer ninguna falta que me presente.
Entonces me quité mis lentillas marrones y aún seguían mis ojos, bueno, los ojos de Leire.
-Tu…-dijo Lucas sorprendido-
Mientras que yo le apuntaba con una pistola, Brais entraba por la ventana:
-¿Brais?
-Para que no digas que no te soy útil-me sonrió-
Yo le pedí a Brais que atara a Lucas con una manguera de incendios que había allí:
-Fuiste tu, la que secuestró a Emma. Claro, ahora lo entiendo todo.
Mientras Lucas me decía eso todo, yo abría el despacho de Adrián, ante la atenta mirada de Lucas:
-Si coges el chip vas a estar muerta, no te lo digo como uno de los cómplices de Adrián, si nó porque te va a buscar y cuando te encuentre te matará. Y eso también va por ti, Brais, y por la chica que está fingiendo estar desmayada.
Cuándo Lucas, me dijo eso, yo me paré no quería qu a mi familia le pasara nada, y mucho menos a Rafa…
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