sábado, 3 de abril de 2010

Leire Star 21º El final de Adrian


Yo, mientras tanto seguía de espaldas de Adrián. Ya había acabado de hablar con Emma y me dijo:


-No redijeron que darle la espalda a alguien es de mala educación.

Entonces, yo ahí le contesté igual que el:

-¿Y a ti no te dijeron que hablar por lo bajo también es de mala educación?

-Ya, pero es que le estaba diciendo algo muy importante.

Yo miré para Emma, que me miraba más que nunca con cara de odio. Después volví a mirar para Adrián y le dije:

-Espero que no estés tramando algo, Adrián. Porque de la misma manera que lo haces tu, también lo puedo hacer yo.

-Que me estás amenazando

Yo me reí en alto y le dije:

-No. No. Claro que no. Tómatelo como quieras, yo sólo te estoy advirtiendo.

-Creo que no estás en tu mejor posición para contestarme así...

Yo me callé y le dije:

-Venga, acabemos de una vez, suelta Al Maestro y el chip será tuyo. Yo no haré nada para detenerte.

Adrián se empezó a reír, ante mi atenta mirada felina. Yo bien sabía que algo estaba tramando. Y así era. Adrián sacó una pistola y me apuntó con ella. Antes de que Brais y Rafa se pudieran defender, también los rodearon. Yo que miré para atrás, estaba viendo como nos acorralaban, pero yo en vez de asustarme me comporté con naturalidad:

-Si piensas que apuntándome con una pistola me vas asustar, estás muy equivocado. Ya he visto cosas peores en toda mi vida.

-Vaya, ¿Te parece que esto no te asusta?

Cuándo me dijo eso, disparó hacia mi pierna y...



Patri, mientras tanto, estaba intentando localizarnos. Ya había llamado a la policía por si necesitáramos refuerzos(que los necesitábamos):

-¿Dónde os abréis metido?

Eso era lo que pensaba Patri cada vez que me llamaba al móvil y sonaba mi buzón de voz.

Mientras tanto, en la plaza dónde me había citado Adrián. Tras haber oído el dispara todo el mundo se había marchado corriendo. Mientras tanto, Rafa y Brais estaban sorprendidos, incluidos los hombres de Adrián, tanto como el propio Adrián.

Lo que pasaba era que Adrián me había disparado en la pierna, pero al final yo había esquivado la bala.

Yo aún seguía de pie, quieta y tranquila. Casi ni me había inmutado:

-Vaya, parece ser que este viejo te ha entrenado bien-me respondió Adrián-

Entonces yo, decidí hablarle a Adrián:

-Eres igual de pésimo que tu padre.

El casi se echa encima mía para pegarme, pero Emma lo detetiene diciéndole:

-¡Para! No ves que lo hace sólo para fastidiarte.

-Pues, claro que no lo hago por fastidiarlo, sólo digo la verdad...

Mientras tanto, Rafa y Brais estaban aún escoltados por los hombres de Adrián. Brais que tenía una pistola guardada en su bolsillo estaba pensando en utilizarla para poder rescatar Al Maestro, que seguía muy débil sentado en una silla. Brais, que miró a Rafa. Rafa entendió desde el principio que tenía una idea.

Mientras tanto, yo le dije a Adrián:

-Oyes, no te has parado ha pensar que si yo tengo el chip en mi poder y tu no lo sabes donde está...¿Cómo vas a encontrarlo?

-Y tu no te has parado a pensar que le puede pasar a tu hermana pequeña. Seguro que ella lo ha visto o sabe lo que es

-Eres un cabrón, una basura. No me extraña nada de ti. Eres igual que tu padre Franciscobik.

Cuándo le dije eso, se puso echo una fiera. Levantó su mano con la pistola y me dijo:

-Despídete de tus próximos segundos de vida.

Cuándo el me estaba apuntando con la pistola en la cabeza, no vayáis a pensar que me había acobardado, al contrario, aún no me había rendido, pero de momento no tenía escapatoria.

Cuándo pensaba que eran mis últimos minutos de vida pasó como si alguien no quisiera que muriera Leire Sart...

Brais que dio cogido la pistola de su bolsillo le dio un fuerte golpe en la barriga al hombre que lo agarraba. Rafa hizo lo mismo, pero con el suyo. Después Brais los remató con unos cinco disparos en la barriga. Emma, que se apresuró antes de que Brais pudiera rescatar Al Maestro, empezó a pelearse con Brais. Rafa que estaba cerca de ahí, consiguió llevar Al Maestro al coche diciéndole:

-Tranquilo. Muy pronto estará a salvo.

Mientras tanto, Patri llamó volvió a llamar a mi móvil. Rafa que se dio cuenta de que sonaba miró. Se dio cuenta de que tenía 21 una llamadas perdidas de patri, entonces decidió cogerlo:

-¿Vicky?-preguntó ella-

-¡Patri!-respondió Rafa-

-¿Rafa?-dijo ella aturdida-

-Si soy yo, ahora no puedo hablar mucho, hay problemas

-¿Pero que pasa?

-Tranquila, estamos todos bien. Incluído El Maestro. También está bien Brais.

Rafa, que ya se había dado cuenta desde el principio de que a Patri sentía algo más que una amistad por Brais, por eso decidió decirle eso:

-Oye, Patri tienes que hacerme un gran favor

-Si claro, tu dirás

Mientras Rafa hablaba por el teléfono con Patri, yo me estaba peleando con Adrián. Ya le había dado

Varios puñetazos en lacara, varias patadas e incluso le había escupido en la cara:

-No te va a servir de nada Leire Sart. Yo me hundiré, pero tu te hundes conmigo.

-¡Eso ya lo veremos!-le dije yo-

Cuándo le dije eso, el consiguió darme un fuerte golpe en la cara, dejándome el labio inferior inchado.

Brais, que ya había esposado con unas esposas a Emma en la silla dónde tenían Al Maestro le dijo:

-¡Quedas detenida! Por secuestro a mano armada, intento de, asesinato y por resistencia a la autoridad.

Ella, se rió y le dijo:

-¿Qué pasa? Que ya te lo sabes de memoria

El, ya harto de sus tonterías le dio un bofetón. Ella, se cabreó más e intentó desatarse moviendo la silla:

-No lo intentes, ya no te va a valer de nada.

-Vais a pagar por lo que habéis hecho tu y Leire Sart. ¡No se le pega a una señorita!-gritó ella muy enfadada-

-Yo no veo ninguna señorita por aquí, sólo a una delincuente. Créeme en la cárcel, no te van a tratar también comparado con lo que te hemos tratado, Leire y yo.

Cuándo Brais le dijo eso, se fue a ayudarme. Emma que estaba sentada en el suelo esposada pensó en todo lo que le había dicho Brais y se echó a llorar.

Adrián que me había tirado al suelo, me había quitado la pistola. El que estaba encima mía de pié me dijo:

-¡Vas a pagar muy caro por haber matado a mi padre!

Cuándo me dijo eso, me incliné hacia arriba, haciendo que la pistola me tocara la frente. Adrián que estaba de lo más sorprendido, ya que en ningún momento me había rendido y mucho menos me había entrado el miedo por el cuerpo. Adrián, que ya tenía el chip en la mano me dijo:

-No te voy a decir que a sido un placer haberte conocido porque no lo ha sido, perna que una chica tan guapa como tu tenga este final.

-Ahórrate tus lecciones y dispara de una maldita vez.

Cuándo Adrián iba a apretar el gatillo, se ve como cae encima mía. Brais le había disparado por la espalda. Yo que le doy una patada en sus partes más débiles, me levanto rápidamente cojo una pistola y el chip. Brais que sigue delante de el le dice:

-Pena que ahora seas tu, el que te vayas para el infierno. Además no fue Leire quien mató a tu padre. Fui yo.

Cuándo le dijo eso, Adrián se puso echo una fiera, pero ya no podía levantarse ni siquiera casi moverse:

-Tu padre era una rata a la que había que matar, por eso lo maté. Y la verdad es que no me arrepiento de nada.

-Os vais a acordar de mi, eso os lo juro.

Cuándo dijo eso, con las pocas fuerzas que le quedaban, me miró a los ojos y me dijo:

-Aún no he acabado contigo, Leire Sart.

Cuándo dijo eso, se escuchó como la policía ya venía.

-¡Voy a acabar contigo, Leire Sart!-eso era lo que decía mientras que lo subían a la ambulancia-

Yo me acerqué a el y le dije:

-Ya nos veremos, pero en el infierno.

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