viernes, 19 de marzo de 2010

Leire Star 20º La Huida


Yo seguía callada. No podía creérmelo. Al principio dudaba si Rafa sería una de mis típicos caprichitos, pero no, sin quererlo, me había enamorado de el y en pocas semanas, lo perdería.

Mientras tanto, estábamos parados en los límites del bosque dónde me había citado Adrián, por suerte logré recuperar el chip. Brais, que seguía intentando arreglar el coche. Me acerqué a el ante la atenta mirada de Rafa y le dije:

-¡Cuándo cres que estará preparado el coche?

El retiró un momento su mirada para mirarme a mí y me dijo:

-Tranquila, en unos minutos ya todo estará listo

Rafa, que se acercó a nosotros nos dijo:

-Y ahora ¿Qué vais a hacer?

Yo miré a Brais. Y antes de que me dejara hablar dijo:

-Pues salvar al Maestro y acabar de una maldita vez con Adrián y los suyos. Cuándo acabemos con ellos, todo esto habrá acabado

Cuándo Brais dijo la frase de ‘todo habrá acabado’ notó como yo estaba muy distante hacia el. Brais aún seguía enamorado de mi y aunque yo no lo pudiera querer nunca, el se conformaba con que fuéramos sólo amigos. Por eso, dejó de arreglar por un momento el coche. Se acercó a mi y me dijo:

-¿Sigues enfadada?

Yo lo miré y no le dije nada. Opté por callarme, pero el continuó hablando:

-¡Vaya! Es la primera vez que no me gritas ni me reprochas nada.

Yo, seguía callada, pero el seguía hablándome:

-Oye, Vicky, no te voy a dejar de lado

-¡Vaya! Ahora soy Vicky-dije yo de forma irónica-

Caminé para lado de unos árboles. Brais optó por seguirme. Yo, seguía callada, pero el seguía hablando:

-Mira, Leire

-¡Vaya! Ahora soy Leire

-¡Basta ya!-me dijo muy enfadado-

Yo, cansada ya de el le dije muy enfadada:

-¿Me vas a mandar callar tu a mi? Te recuerdo que eres tu, quien me va a dejar tirada en esto, pero tranquilo, puedo salvar yo sola Al Maestro

-¿Pero que dices, Leire?-me contestó Brais-

-Lo que oyes-le dije yo- Os podéis ir los dos

Cuándo dije eso, Rafa, me miró. Yo fui rápidamente hacia el maletero. Lo abrí. Allí había armas de fuego. Eran las mismas armas con las que El Maestro me había entrenado. Brais, que vino detrás mía me dijo:

-Leire por favor escúchame.

-Lo siento, pero ya no tengo tiempo.

Cuándo le dije eso, cogí todas las armas. Las que pesaban más las puse en el asiento al lado de dónde iba a conducir. Las que pesaban menos, las más pequeñas, las até en mi cintura, dónde llevaba un cinturón con pistolas de fuego.

Brais, que me estaba siguiendo me dijo:

-¡Escúchame! Sólo un momento por favor.

Yo me paré y lo miré. Después le dije:

-Haber, te escucho

El, me cogió de la mano, ante los atentos celos de Rafa y me dijo:

-Tu bien sabes lo que siento por ti

Cuándo me dijo eso, Rafa, no pudo evitar más tiempo los celos. Cogió y se fue andando un poco, hasta encontrarse con una piedra y darle una patada.

Mientras tanto, Brais, seguía hablándome:

-Sé que sólo me conoces de hace sólo unos meses, pero quiero que sepas que te quiero y que siempre te voy a querer

Antes de que pudiera hablar otra vez le dije:

-Brais, creo que este no es el lugar ni el momento adecuado para hablar de esto, Brais

El me volvió a mirar y me dijo:

-Tienes razón. Sólo quería que supieras que no ta voy a dejar de lado como dices tu

Yo le sonreí y le dije:

-Gracias

-¿Por qué?-me dijo-

-Por todo lo que haces e hiciste por mi. No sé que hubiera sido de mi, si tu no llegas a estar a mi lado, creo que me volvería una histérica

El, me estaba mirando fijamente. Yo me paré a mirarle por primera vez sus ojos. Y digo por primera vez, ya que nunca me había fijado el lo bonitos que los tiene. Entonces, cuándo parecía que nos íbamos a besar, yo le paré y le dije riéndome:

-Bueno, creo que tendrás que hacer arrancar ese coche

Al decir yo eso, me fui hacia donde estaba Rafa sentado. Brais no sabía aún si le dolía más que no lo quisiera o que me fuera a buscar a Rafa, pero mientras tanto, el, seguía arreglando el coche.

Yo, vi que Rafa tenía una hierba en la mano. Estaba ‘jugando’ con ella( por no decir otra cosa). Yo me acerqué a el. Sabía que estaba molesto por lo que me había dicho Brais. Aunque creo, que yo que no tenía ningún motivo en estarlo:

-Hola ¿Puedo sentarme?-le dije amablemente-

-¿No te molestan esos ojos?

Me senté al lado de el, a la vez contestándole a la pregunta:

-Bueno, al principio me encontraba rara, pero ya ves a todo se acaba acostumbrado uno

Rafa seguía callado. Entonces yo le dije:

-Oye, lo siento.

El me miró y me dijo:

-No tienes que darme ninguna explicación. A pesar de que Brais y yo no empezamos con muy buen pie que se diga. Te deseo lo mejor con el.

Yo, le miré y le dije:

-No digas tonterías. Entre Brais y yo no hay nada. Además que yo te quiero a ti.

Cuándo dije eso, el se levantó y me dijo:

-Ya, pero lo nuestro no puede ser

Yo me levanté y le dije:

-¿Por qué no? Los dos nos queremos. Tu mismo dijiste que nos merecíamos una oportunidad

-Ya, pero...

Yo le interrumpí y le dije:

-Dime sólo un motivo por el que no podemos estar juntos.

El se quedó callado, mientras que yo seguí hablando con el:

-Ah! Claro porque soy la Superheroína más buscada de toda la ciudad. Porque unos locos me persiguen no sólo para conseguir un simple chip, si nó para matarme. Porque el que me persigue es mi ex novio al que usé y manipulé. Porque el chip que lo tengo yo, concede a todo el mundo que lo tiene un poder extraordinario de controlar a todo y a todos.

Rafa, seguía callado, sin decirme nada. Entonces, yo le dije:

-O es porque dentro de una semana no te volveré a ver en meses o quizá en años.

Cuándo le dije eso, el me miró, pero seguía sin hablar. Yo me quedé callada. Miré para el cielo. Estaba claro, sin ninguna nube. Ya se notaba que el verano ya estaba a la vuelta de la esquina.

Rafa, que notó que yo estaba muy pensativa, decidió hablar:

-Lo siento. Lo siento mucho

Cuándo me dijo eso, lo miré y le dije:

-No tienes porque disculparte, vale. Creo que fue mi culpa. Debía de haberte contado desde el principio que yo era Leire Sart

El, no me dejó terminar. Se adelantó y me dijo:

-No, no tienes porque disculparte. La verdad es que me estaba volviendo loco al pensar que podías estar con Brais, y no sabía lo que hacía. Bueno, si que lo sabía...

Yo lo miré a la vez que el me miraba. Yo estaba callada mirándole a los ojos. El siguió hablándome:

-Te estaba perdiendo.

Cuándo me dijo eso, se quedó callado. Yo, me acerqué a el y le dije:

-Eso es imposible. Yo siempre te voy a querer.

-Porque aún tienes trece años. Aún acabas de entrar en la adolescencia. Yo estoy saliendo de ella. Aún eres demasiado joven para decir que me quieres porque aún no sabes lo que significa eso.

A la vez que me decía eso, se levantaba. Empezó a andar hacia el coche, dónde Brais empezaba a calentarlo. Me quedé pensativa de lo que me dijo. Quizá tenía razón aún era muy joven, pero no me iba a rendir. No quería perderle. Por eso me levanté y me adelante. Me puse delante de el, y le dije:

-¡Espera!

Cuándo le dije eso, el se paró. Me miró y yo me acerqué a el diciéndole:

-Vale, lo siento. Sé que entre nosotros las cosas no van muy bien, que se diga, pero sólo quería que supieras que no me importa que te vayas a los Estados Unidos. Es más te deseo mucha suerte. Te lo digo de corazón. Créeme.

El me miró. Yo lo miré a los ojos y le dije:

-Sólo quiero que seamos amigos

Mientras le decía eso, Brais, se había emocionado. Ya que el pensaba que con todo lo que yo había pasado todos estos meses, poderíamos acabar separados. No podía entender que dos personas que se querían podían estar separadas.

Mientras tanto, yo, casi no podía contener las lágrimas. El seguía callado. Yo, Como veía que no iba a hablar, decidí ir andando hacia el coche, pero el reaccionó a tiempo y me dijo:

-¡Vicky!

Yo me giré hacia atrás. El se acercó hacia mí y me dijo cogiéndome la mano:

-Gracias por todo. De verdad

Cuándo me dijo eso, saqué mi sonrisa más dulce, pero el seguía piropeándome:

-Claro que podemos ser amigos-me dijo el con una sonrisa de oreja a oreja-

Yo, le correspondí con otra misma sonrisa de oreja a oreja. Y le dije:

-Bueno, creo que nos vamos a tener que ir yendo ya. Además que no me gustan las despedidas.

Me di la vuelta y fui junto Brais que ya estaba preparado para conducir el coche:

-¿Y porque tienes que ir conduciendo tu el coche?-le dije yo de broma-

-Bueno, Leire, no te ofendas, pero, si conduces tu, ya no hace falta Adrián para que nos mate.

Yo me reí. Justamente cuando me iba a subir al coche, suena mi móvil. Era un mensaje de Adrián. Me citaba en una plaza, dónde supuestamente, había gente. Rafa me miró y me dijo:

-¿Vas a ir?-me dijo con cara de preocupado-

-Pues claro-le dije yo- Es la única manera que tengo para salvar Al Maestro

Brais, me miró y me dijo:

-Pues si tu estás de acuerdo arrancamos. Tengo un presentimiento, de que hoy cazamos a Adrián. Y por fin esta pesadilla dejará de existir.

Yo lo miré. Brais, mientras tanto, arrancaba el coche. La verdad es que yo no me podía creerla reacción que había tenido. Tanto el como Rafa. Ya que los dos se comportaron como dos caballeros conmigo, pero bueno, ahora toca centrarse en atrapar a Adrián que esta vez, espero que no se escape.



Ya habíamos llegado al sitio dónde Adrián me había citado. La verdad es que esta vez no me había mentido, ya que había gente paseando, ya que era una plaza.

Cuándo nos acercarnos(Rafa y Brais insistieron en acompañarme, ya que si no la tendríamos gorda).

Cuándo volvía a estar frente afrente con Adrián. Lo primero que me dijo fue:

-Has venido. Acompañada, pero has venido

Yo, que iba vestida como el último encuentro que tuviéramos( hace unas horas). Llevaba aún los ojos verdes. Miré a Lucas, pero no lo encontré. Tras observar a Adrián que me miraba fijamente le contesté:

-No te tengo miedo, y mucho menos me voy a esconder. Por cierto ¿Dónde está Lucas?

Estas últimas palabras se habían notado que fueron de burla. Rafa y Brais que se encontraban uno en cada uno de mis dos lados, más atrás de mí. Cubriéndome las espaldas:

-¿Has traído el chip?-me preguntó muy pacífico-

Yo no le contesté nada, pero el siguió hablando muy pacíficamente:

-No, claro. Seguro que los has escondido

Yo me reí y le dije:

-Eres igual que tu padre

El se puso serio, pero sin ‘echarse a mi’:

-Vaya, creo que hoy estás demasiado simpática. Espero que se te quite pronto la simpatía , cuándo veas esto.

Adrián hizo un gesto a Emma. Ella obedeció sin rechistar. Cuál fue la impresión mía y de Brais al ver bajar a un Maestro de un coche delgado y con más canas de lo habitual:

-Vaya Leire, parece que ya se te pasó la simpatía.

-Eres un cabrón-le dije-

-Vicky, contrólate-me dijo Rafa desde atrás-

-Vaya-dijo Adrián- Así que le llamas Vicky. Yo también le llamaba así, pero me engañó como un estúpido.

-Vaya-le dije yo, intentando repetir algunas palabras de las que había dicho-Pensaba que tenías superado lo nuestro.

Cuándo le dije eso, Emma se puso aún más seria de lo que estaba:

-No digas estupideces-me dijo Adrián-

-No lo niegues-me acerqué a el- aunque me quieras matar en el fondo te cuesta, ya que aún deseas mi cuerpo.

Adrián y yo estábamos frente a frente. Más pegados que nunca. El seguía callado hasta que, mis labios rozaron los suyos. Yo le dije:

-No me lo niegues. ¿Seguro que no deseas besar mis labios?

Adrián que estaba delante mía, casi sus labios pegados con los míos, casi no se pudo resistir a mis encantos. Ante las atentas miradas de Rafa, Brais y Emma, yo seguía acercándome más y más a adrián. El aunque intentaba disimularlo, se le notaba que estaba nervioso. Ya que nunca me había tenido tan cerca. Entonces, Adrián decidió hablar:

-Puede que con tus pretendientes te funcione, pero conmigo, eso ya no funciona.

Yo miré para atrás dónde estaban Rafa y Brais. Después volví a mirar para Adrián y me reí. El me preguntó:

-¿Qué pasa te quedaste callada?

Yo lo iré fijamente con una leve y pícara sonrisa:

-No. Sólo pienso.

-Más te vale que no estés pensando en algo, ya que te recuerdo que tengo a tu querido Maestro.

Cuándo me dijo eso, yo miré para el Maestro. Estaba sentado en una silla atado al lado de Emma, que lo apuntaba con una pistola. Entonces, yo le dije a Adrián:

-Y yo te recuerdo que tengo a tu querido chip, así que tu futuro depende de mi, Adrián.

Adrián respiró fuerte y me dijo:

-Vamos a hacer un trato. Yo te doy al Maestro a cambio del chip.

-De acuerdo-dije yo-

Adrián se sorprendió sobre mi respuesta, pero igual que yo, no se fiaba:

-Pero vamos a hacerlo bien-le dije yo-Ya que tu seguramente desconfías, y yo de ti por supuesto.

-Que quieres hacer-me preguntó-

-Quiero que a la vez que te de el chip...

(Adrián me miraba fijamente mientras yo le hablaba)

-El verdadero, tranquilo.

Emma, que parecía muy molesta con la decisión que tomó Adrián, seguía apuntándole con una pistola al Maestro.

-Dejes libre Al Maestro. Y el chip será tuyo.

Adrián me miró y me dijo:

-Está bien.

Le hizo una señal a Emma y a sus demás hombres para que lo desataran. Mientras, uno de sus hombres lo desataban, Emma se dirigió a Adrián, mientras que yo, miraba a Brais. La verdad era que Brais y yo teníamos como una especie de lenguaje secreto entre nosotros, ya que cuándo yo lo miraba fijamente era que tenía un plan entre las manos. Mientras tanto, Emma le decía muy cabreada a Adrián en bajo:

-Pero no ves que puede ser una trampa.

Adrián le contestó con mucha frialdad, pero sobre todo con una gran intriga:

-Deja de criticarme por todo lo que hago. Además que no me creo para nada que me vaya a dar el chip, por eso, quiero que esteáis preparados. Por si a nuestra flamante Leire Sart se le ocurre alguno de sus planes. Quiero que todos, pero todos estéis listos, que para algo os pago.

Emma asistió con la cabeza, mientras que Adrián decía con su voz más maquiavélica:

-Esta vez, Leire Sart no se me va a escapar....

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